"Will You Think of Me" es un single downtempo emotivo del prolífico músico y productor británico Nicholas Gunn. La canción combina atmósferas electrónicas suaves con una sensibilidad introspectiva, típica del estilo evolutivo de Gunn que fusiona influencias de new age, chill y electrónica orgánica. "Will You Think of Me" destaca por su evocación melódica y producción envolvente que invita a la reflexión, y podría interpretarse como una pieza que explora recuerdos y la conexión emocional con otra persona. La textura sonora calmada y el ritmo contemplativo reflejan la madurez artística de Gunn, consolidando su capacidad para crear música que va más allá del simple acompañamiento auditivo y busca resonar con el oyente a un nivel más profundo.
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🌊 Gratitud entre olas y melodías
ResponderEliminarMientras el sol se despide en el horizonte de Aguas Verdes, Partido de la Costa, siento cómo cada ola que llega a la orilla parece susurrar secretos que solo quienes se detienen a escuchar pueden comprender. No se trata de encontrar la felicidad en el brillo dorado sobre el mar, ni en la brisa que acaricia la piel; se trata de algo más sutil, más profundo: la gratitud.
David Steindl-Rast decía que “no es la felicidad lo que nos hace agradecidos, sino la gratitud lo que nos hace felices”. Y aquí, entre la arena tibia y el rumor constante del mar, esa verdad se revela sin esfuerzo. La gratitud se manifiesta en la sensación de la arena entre los dedos, en el aroma salino que se mezcla con la brisa y en la música que acompaña nuestros pensamientos. Al escuchar Will You Think of Me de Nicholas Gunn, comprendo que cada nota parece tejida con esa misma paciencia y profundidad del océano: una invitación a detenernos, a sentir, a agradecer.
La canción no solo es melodía, es un espejo: nos invita a pensar en aquellos que amamos, en los momentos que nos forman, en la memoria que persiste más allá del tiempo. Al igual que las olas que llegan y regresan, nuestros recuerdos y emociones fluyen, y la gratitud es la corriente que nos mantiene en equilibrio, incluso cuando la vida nos lanza inesperadas mareas.
Aquí, en este rincón de la costa argentina, la gratitud se vuelve tangible. No es una obligación, ni un consejo vacío: es la esencia que transforma lo cotidiano en milagro. Desde la primera luz del día hasta el crepúsculo, cada instante puede ser un recordatorio de lo que tenemos y de lo que somos, más allá de lo que falta o lo que soñamos. Cada nota de la música, cada susurro de la brisa, cada ola que rompe, nos invita a contemplar nuestra existencia con ojos agradecidos.
Y así, entre melodías y olas, comprendo que la felicidad no es un destino, sino un reflejo de la gratitud que llevamos dentro. En Aguas Verdes, mientras el mundo sigue girando, el simple acto de agradecer —por el mar, por la música, por la vida misma— se convierte en un puente hacia la plenitud. Porque cuando agradecemos, incluso en silencio, descubrimos que cada instante ya es suficiente, y que la felicidad, lejos de perseguirse, ya nos abraza a través de la gratitud.