Jon Richards - Moonlight Reveries (2025)

"Moonlight Reveries" es el último álbum de Jon Richards, lanzado en octubre de 2025 con 13 pistas evocadoras que fusionan paisajes sonoros ambientales y melodías neoclásicas. Richards crea una atmósfera nocturna íntima, usando piano, teclados y texturas suaves para transportar al oyente a bosques iluminados por la luna y caminos de ensueño. El álbum equilibra calma contemplativa y sutil emoción, con temas como “Enchanted Nature” y “Night Whispers” que destacan por su delicadeza y profundidad. Ideal para relajación o meditación, este trabajo muestra la habilidad del compositor británico para pintar con sonido historias tranquilas bajo el manto del anochecer, manteniendo un estilo envolvente y armonioso a lo largo de toda la obra.

 

 

Comentarios

  1. 🌙 Donde la noche aprende a mirar

    Veraneo en Aguas Verdes desde hace años, y aunque el nombre sugiere un color, para mí este lugar es, ante todo, una forma de la noche. Aquí el mar no irrumpe: respira. Las calles de arena amortiguan el paso y el cielo, despejado como una conciencia antigua, parece bajar unos metros para escucharnos. En estas noches lentas, cuando la casa queda en silencio y sólo queda el rumor constante del Atlántico, Moonlight Reveries de Jon Richards encuentra su espacio natural, como si hubiese sido compuesto para este borde exacto entre la vigilia y el sueño.

    José Ortega y Gasset escribió que el amor, aunque lo pinten ciego, es vidente y perspicaz, porque el amante ve cosas que el indiferente no ve. Pensaba en esa frase mientras la luna se deslizaba sobre las dunas y el piano de Richards abría un sendero invisible. Amar —entiendo ahora— no es cerrar los ojos, sino afinarlos. Es aprender a mirar de otro modo, con una atención que no juzga, que no posee, que simplemente se deja atravesar.

    En Aguas Verdes, el tiempo se vuelve permeable. No hay urgencia, no hay espectáculo. Hay detalles. El reflejo lunar en una ventana cerrada. El crujido leve de la madera cuando baja la temperatura. El perfume salino que se cuela incluso con las puertas cerradas. El amante ve estas cosas. El indiferente las pisa sin saberlo. Moonlight Reveries parece recordarnos esa diferencia esencial: la música no agrega nada al mundo, sólo revela lo que ya estaba ahí.

    Cada tema avanza como un pensamiento nocturno, sin brusquedad, sin clímax forzado. Richards no busca deslumbrar; busca acompañar. Y en ese gesto humilde hay una sabiduría profunda. Como el mar de madrugada, que no necesita olas altas para ser inmenso. Escuchar este álbum aquí, lejos del ruido urbano, es una forma de oración laica: no se le pide nada al misterio, sólo se lo contempla.

    El amor del que habla Ortega y Gasset no es romántico en el sentido trivial. Es una forma de conocimiento. Amar es percibir capas, resonancias, silencios. Así suena este disco: a lo que queda cuando el mundo se apaga un poco. A lo que sólo aparece cuando uno baja la voz interior. En Aguas Verdes, la noche enseña eso con paciencia. Nadie apura a nadie. La luna no reclama atención; simplemente está.

    Hay momentos en que el piano parece mirar al oyente. No en un sentido inquietante, sino íntimo. Como si dijera: si estás dispuesto a ver, yo estoy dispuesto a mostrar. Y entonces uno entiende que la ceguera atribuida al amor es un malentendido cultural. El amor ve demasiado. Ve lo que duele, lo que falta, lo que vibra en silencio. Por eso transforma.

    Caminar de noche por la playa, con Moonlight Reveries todavía resonando en el cuerpo, es confirmar esa idea. La arena fría bajo los pies, el cielo inmenso, la música que ya no suena pero sigue presente. Todo eso compone una experiencia que no puede explicarse del todo. Sólo vivirse. Sólo amarse.

    Para MusiK EnigmatiK, este álbum no es sólo una obra para escuchar: es un umbral. Un recordatorio de que la percepción profunda es un acto amoroso. Que ver de verdad requiere quietud, entrega y una cierta valentía. En Aguas Verdes, bajo esta luna paciente, Jon Richards y Ortega y Gasset parecen decir lo mismo desde lenguajes distintos: el mundo se revela a quien se anima a mirarlo con amor. Y en esa revelación, aunque sea por un instante, todo encuentra sentido.

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