El álbum "Hidden Treasures II" de Back to Earth es una colección envolvente de música New Age lanzada en 2021 que invita al oyente a un viaje sonoro profundo e introspectivo. Con 16 pistas y una duración aproximada de 1 hora y 17 minutos, el disco combina texturas ambientales, melodías suaves y atmósferas meditativas que evocan paisajes interiores y exteriores con gran detalle. Temas como The Spirit of Time, Echoes of East and West o Magic Sea alternan momentos de calma, misterio y exploración emocional, fusionando elementos electrónicos y acústicos de forma armónica. "Hidden Treasures II" es ideal para quienes buscan una experiencia auditiva relajante, espiritual y cinematográfica, perfecta para la contemplación, la relajación o la inspiración creativa.
Back to Earth - Hidden Treasures II (2021)
01. When All Is Said and Done (Moonlight Mix)
02. The Power of Ancient Symbols (Moonlight Mix)
03. For the Two of Us
04. The Spirit of Time
05. In the Garden of Morpheus
06. Echoes of East and West
07. The Source
08. Dreamland Crescendo
09. The Hidden Smile of Naiad
10. Away from Home
11. Magic Sea
12. Mona Lisa (Single Version)
13. Beautiful Expressions
14. The Love of My Life
15. Carry Me Home
16. The Dance of the Elves (Single Version) [Bonus Track]
Duración total: 77:14 min.
01. When All Is Said and Done (Moonlight Mix)
02. The Power of Ancient Symbols (Moonlight Mix)
03. For the Two of Us
04. The Spirit of Time
05. In the Garden of Morpheus
06. Echoes of East and West
07. The Source
08. Dreamland Crescendo
09. The Hidden Smile of Naiad
10. Away from Home
11. Magic Sea
12. Mona Lisa (Single Version)
13. Beautiful Expressions
14. The Love of My Life
15. Carry Me Home
16. The Dance of the Elves (Single Version) [Bonus Track]
Duración total: 77:14 min.
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🌊 El murmullo oculto entre las olas
ResponderEliminarA finales de enero, cuando el verano comienza a inclinarse apenas hacia su madurez y el sol ya no quema con la impaciencia de diciembre, camino por las playas de Aguas Verdes, en el Partido de la Costa, como quien recorre un templo sin paredes. La arena aún guarda el calor del día, pero el viento trae un presagio distinto. Algo está cambiando. Siempre cambia. Aunque a veces yo no.
Vine aquí buscando descanso, pero encontré preguntas.
Frente al horizonte infinito del Atlántico, esa línea perfecta que separa lo visible de lo eterno, resuena en mi interior la frase atribuida a Albert Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.” La escuché muchas veces. La repetí. La compartí. Pero aquí, entre médanos y espuma salada, dejó de ser una cita inspiradora para convertirse en un espejo incómodo.
Porque el mar nunca hace siempre lo mismo.
Cada ola parece igual a la anterior, pero no lo es. Cambia la intensidad, el ritmo, la forma de romper contra la orilla. Cambia el viento. Cambia la luz. Cambia la música secreta que sostiene el vaivén. Y, sin embargo, nosotros insistimos en repetir los mismos pensamientos, las mismas reacciones, las mismas heridas.
Mientras suena en mis auriculares el álbum Hidden Treasures II de Back to Earth, siento que la música hace lo que el mar: no grita, no empuja, no obliga… pero transforma. Hay algo en sus armonías que me invita a dejar de caminar siempre por la misma franja de arena húmeda y atreverme a pisar territorio virgen, aunque mis pies se hundan un poco más.
Tal vez el verdadero “resultado distinto” no sea un logro externo, sino una percepción nueva.
En estos días de verano tardío, observo cómo el pueblo se aquieta lentamente al caer la tarde. Las familias regresan a sus casas alquiladas, los niños sacuden la arena de sus toallas, los vendedores ambulantes se retiran. Y entonces, el silencio comienza a expandirse. Un silencio lleno, no vacío. Un silencio que respira.
Me doy cuenta de que muchas veces espero que el universo cambie las circunstancias para sentirme diferente. Pero aquí, en esta playa casi infinita, entiendo que el cambio comienza en el gesto más pequeño: elegir escuchar en lugar de reaccionar, agradecer en lugar de quejarme, perdonar en lugar de acumular.
Hacer algo distinto puede ser tan simple como detenerme.
Me siento sobre un médano y cierro los ojos. El viento acaricia mi rostro con la misma suavidad con la que la música dibuja paisajes invisibles en mi interior. Pienso en cuántas decisiones tomo por costumbre. Cuántos caminos recorro por inercia. Cuántas palabras digo por miedo a decir lo que realmente siento.
¿Y si el verano fuera una metáfora?
El verano no es eterno. Tampoco lo son nuestras certezas. Quizás por eso enero en Aguas Verdes tiene algo de umbral: todavía es plenitud, pero ya insinúa despedida. Es un tiempo suspendido entre lo que fue y lo que será. Un recordatorio de que la vida es movimiento constante.
Einstein hablaba desde la física, pero su frase vibra como una ley espiritual. El universo se expande. Las estrellas nacen y mueren. Las mareas obedecen ciclos que no se repiten de manera idéntica. ¿Por qué yo habría de permanecer estático?
Tal vez repetir lo mismo nos da seguridad. Es cómodo saber dónde rompe la ola, dónde está la bajada a la playa, dónde se esconde la sombra. Pero también es cómodo el miedo. Y lo cómodo no siempre es lo verdadero.
Mientras la noche cae sobre el mar y el cielo se cubre de un azul profundo casi místico, comprendo que buscar resultados distintos implica renunciar a una parte de la identidad que creemos fija. Significa aceptar que no somos una roca, sino agua. Que podemos fluir. Que podemos cambiar de forma sin perder esencia.
La música continúa. Una melodía suave se eleva como una plegaria sin palabras. Y siento que el verdadero tesoro oculto —ese “hidden treasure”— no está en lo que el mundo me dará cuando cambie mis acciones, sino en lo que descubriré cuando cambie mi conciencia.
Quizás el misterio no sea cómo lograr algo diferente, sino cómo atreverme a ser diferente.
ResponderEliminarAguas Verdes me lo susurra en cada ola: no temas variar el rumbo. No temas equivocarte en un sendero nuevo. No temas soltar el hábito que ya no te refleja.
Porque el mar nunca busca ser distinto: simplemente se permite ser movimiento.
Y tal vez ahí radique el secreto.
Que si quiero resultados distintos, no solo deje de hacer siempre lo mismo…
sino que deje de ser, por un instante, el mismo de siempre.