Kori Linae Carothers - On a Cold Frosty Morning (2022)

"On a Cold Frosty Morning" es un álbum navideño instrumental de Kori Linae Carothers, lanzado en 2022. Combina arreglos personales de villancicos clásicos como What Child Is This?, Coventry Carol y Gésu Bambino con composiciones originales evocadoras como First Snow y Christmas in Vermont. Fue grabado en Imaginary Road Studios y producido por Will Ackerman y Tom Eaton, con colaboraciones de destacados músicos como Charlie Bisharat (violín) y Eugene Friesen (cello). La música destaca por su sensibilidad y calidez, ideal para acompañar momentos íntimos durante las fiestas o en cualquier época que requiera serenidad. Con un enfoque que evita los clichés sentimentales, el álbum transmite una mezcla de nostalgia, paz y belleza reflexiva. 

Kori Linae Carothers - On a Cold Frosty Morning (2022)

01. What Child Is This
02. Joseph, Kind Joseph
03. Emmanuel
04. Christmas in Vermont
05. First Snow
06. Memories of Christmas Past
07. Coventry Carol
08. Past 3 O'clock
09. Gésu Bambino
10. Crystal Fields (Re-Imagined)

Duración total: 42:51 min. 

Comentarios

  1. ❄️ “La Quietud que Florece” 🌿

    Hay silencios que no son vacío, sino gestación. Teresa de Calcuta lo intuyó con una claridad desarmante: todo lo que verdaderamente crece lo hace sin ruido. Los árboles no anuncian su altura futura, las flores no celebran su apertura, los astros no explican su trayecto. Se mueven, existen, transforman, y lo hacen en una quietud que no es pasividad, sino armonía. Quizá por eso el silencio nos ofrece una nueva perspectiva: porque nos devuelve a una escala más amplia, donde el tiempo deja de apurarnos y la escucha se vuelve una forma de presencia.

    On a Cold Frosty Morning, el álbum navideño instrumental de Kori Linae Carothers, nace de ese territorio silencioso. No irrumpe en la temporada con promesas de júbilo ni con gestos grandilocuentes. Llega como la escarcha al amanecer: sin aviso, cubriendo el paisaje con una belleza discreta que solo se revela a quien se detiene. Es un disco que no busca llenar el espacio, sino afinarlo, como si cada nota supiera que lo importante no es sonar, sino dejar respirar.

    Desde los primeros compases se percibe una intención clara: honrar la tradición sin aprisionarla. Los villancicos clásicos —What Child Is This?, Coventry Carol, Gésu Bambino— aparecen despojados de exceso emocional, como si hubieran sido devueltos a su forma más esencial. No hay dramatismo forzado ni nostalgia impostada. Hay, en cambio, una ternura contenida, una reverencia silenciosa que permite que las melodías hablen por sí mismas. Es música que no necesita explicar su sentido porque confía en que el oyente sabrá encontrarlo.

    Las composiciones originales amplían ese clima con una sensibilidad casi cinematográfica, pero íntima. First Snow no describe la nieve: la espera. Ese momento previo en el que el mundo parece contener el aliento, cuando todavía no ha caído nada, pero ya todo está preparado para cambiar. Christmas in Vermont evoca un lugar, sí, pero sobre todo un estado del alma: la mezcla de frío exterior y calidez interior, de distancia y recogimiento. No hay postales, hay atmósferas. No hay relato explícito, hay memoria emocional.

    La producción, a cargo de Will Ackerman y Tom Eaton, refuerza esa estética de cuidado y escucha profunda. Grabado en Imaginary Road Studios, el álbum respira como un espacio real, no como una construcción artificial. El violín de Charlie Bisharat y el cello de Eugene Friesen no buscan protagonismo, sino diálogo. Cada instrumento parece consciente del otro, como ramas que se acomodan para dejar pasar la luz. La calidez no proviene de un sentimentalismo fácil, sino de una honestidad sonora que evita el cliché y abraza la imperfección humana.

    En este punto, la reflexión de Teresa de Calcuta encuentra su eco más claro. El silencio no es una ausencia que deba llenarse, sino un medio en el que algo puede revelarse. Escuchar este álbum es practicar ese silencio activo, ese callar que no apaga, sino que aclara. En un mundo que asocia la Navidad con ruido, consumo y velocidad, On a Cold Frosty Morning propone otra cosa: una pausa. Un gesto pequeño, casi invisible, pero profundamente transformador.

    No es un disco exclusivamente navideño, aunque nazca de ese tiempo simbólico. Es una obra para cualquier momento en el que el alma necesite bajar la voz. Para las mañanas frías, reales o metafóricas. Para los instantes en los que no buscamos respuestas, sino compañía. La música se convierte aquí en un fuego bajo, constante, que no deslumbra pero sostiene.

    Tal vez la nueva perspectiva de la que hablaba Teresa no consista en ver más lejos, sino en ver más hondo. En comprender que lo esencial no grita, no corre, no se impone. Crece. Se mueve. Permanece. En silencio. Y en ese silencio, este álbum encuentra su fuerza más duradera: recordarnos que todavía es posible escuchar lo que importa, si tenemos el coraje de quedarnos quietos el tiempo suficiente.

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