Los compositores Nick Murray y Roger Shah trabajaron juntos recientemente en un álbum de música de trailers titulado "Singularity (Singularidad)". Inspiradora, épica, dramática a veces, esta producción combina las influencias musicales de Roger Shah y Nick Murray. El gran álbum ofrece música electrónica orquestal, con coros y varias voces femeninas. Las cantantes Tori Letzler, Juliet Lyons y Shams Ismael aparecen en varias pistas. "Singularity es un viaje futurista de música épica de trailers de cine", explica Nick Murray. "Trabajé en este álbum con Roger Shah durante un año y estoy muy orgulloso de esta música! Me he asociado para mostrar mi segundo amor, que es la composición de música de películas".
Nick Murray & Roger Shah - Singularity (2016)
01. Miracle of Life (feat. Juliet Lyons)
02. Future Fighter (feat. Tori Letzler)
03. Enter the Heroes
04. Singularity
05. Never Give Up (feat. Tori Letzler)
06. Reversal of Fate
07. Heaven's War
08. World of Wonder (feat. Juliet Lyons)
09. Silver Linings
10. Children of War (feat. Shams Ismael)
11. Into Eternity
12. Destiny
13. Kissed By Fire
Duración total: 42:07 min.
01. Miracle of Life (feat. Juliet Lyons)
02. Future Fighter (feat. Tori Letzler)
03. Enter the Heroes
04. Singularity
05. Never Give Up (feat. Tori Letzler)
06. Reversal of Fate
07. Heaven's War
08. World of Wonder (feat. Juliet Lyons)
09. Silver Linings
10. Children of War (feat. Shams Ismael)
11. Into Eternity
12. Destiny
13. Kissed By Fire
Duración total: 42:07 min.

Dijo Jodi Picoult, escritora estadounidense:
ResponderEliminar"Me sonríe y de repente tengo diecisiete años otra vez, el año en que me di cuenta de que el amor no respeta las reglas, el año que comprendí que nada tiene más valor que lo que es inalcanzable".
Lo que es el amor, no? Y esta es una canción que lo demuestra: es inalcanzable! Inspiradora! Un himno al infinito y a nuestro real ser!
🔥 El Fuego Interior del Pequeño Canelo
ResponderEliminarCuentan los antiguos que, en un valle donde las montañas conversaban con el cielo y los ríos guardaban los recuerdos de quienes habían caminado antes, crecía un pequeño canelo al borde del bosque sagrado.
Los jóvenes del lof se preguntaban por qué aquel árbol había nacido en un lugar tan difícil, entre piedras frías y vientos fuertes. Muchos decían:
—La tierra no lo eligió bien. Nunca crecerá como los grandes árboles del bosque.
Pero el canelo no respondía. Sus raíces escuchaban profundamente a la Ñuke Mapu, y en silencio buscaba su propio camino hacia la luz.
Pasaron muchas estaciones. El viento intentó doblarlo, la lluvia golpeó sus hojas y la nieve cubrió sus ramas. Sin embargo, cada dificultad le enseñaba una nueva forma de sostenerse.
Un día, un anciano sabio del valle se acercó al árbol y dijo:
—Muchos creen que el destino es un sendero escrito sobre piedra, pero los espíritus antiguos enseñan que cada ser lleva dentro una fuerza que conversa con el mundo. La semilla no elige la montaña donde cae, pero sí guarda el misterio de cómo levantarse hacia el sol.
Un joven que escuchaba preguntó:
—¿Entonces todo está decidido antes de comenzar?
El anciano tomó una rama caída y la dejó sobre la tierra.
—No. El río tiene un cauce, pero también encuentra nuevas formas de llegar al mar. El cóndor recibe el viento, pero decide cómo extender sus alas. La vida nos entrega un paisaje, pero nuestro espíritu revela el camino que recorreremos dentro de él.
Luego señaló al pequeño canelo, que ahora era un árbol fuerte.
—Este árbol no esperó que la tierra le prometiera facilidad. No maldijo las piedras ni rechazó los vientos. Tomó cada encuentro como una enseñanza y convirtió cada obstáculo en parte de su raíz.
Aquella noche, bajo la mirada silenciosa de Küyen, la luna protectora, el joven comprendió un antiguo secreto:
La voluntad del ser no es una lucha contra el destino, sino una conversación sagrada con él.
Porque quien camina dormido cree que todo ocurre por casualidad. Quien despierta su espíritu comprende que cada elección, cada pensamiento y cada paso son semillas que dialogan con el gran tejido de la vida.
Desde entonces, cuando el camino parecía incierto, los habitantes del valle recordaban al canelo y decían:
"No somos hojas llevadas por el viento. Somos raíces que aprendieron a escuchar, y ramas que eligieron buscar la luz."
Y así el bosque guardó por siempre la enseñanza:
El destino no siempre se encuentra mirando hacia adelante; a veces se revela cuando el alma reconoce la fuerza que siempre llevó dentro.