Rondó Veneziano - Goldstücke (2007)

El álbum “Goldstücke” de Rondò Veneziano es una obra que encapsula la esencia única de esta orquesta italiana, donde la tradición barroca se funde con toques contemporáneos y de fácil escucha, una mezcla característica de su estilo. En "Goldstücke", las composiciones fluyen entre piezas originales y adaptaciones inspiradas en sonidos clásicos, todas presentadas con arreglos que integran cuerdas, sintetizadores y ritmos suaves, lo que ofrece una experiencia sonora envolvente y sofisticada. El repertorio recorre ambientes evocadores que van desde melodías festivas hasta pasajes más líricos, destacando la habilidad del conjunto para reinventar el lenguaje clásico con una sensibilidad moderna y accesible al oyente, reforzando su legado como puente entre lo clásico y lo popular.

Rondó Veneziano - Goldstücke (2007)

01. Musica... Fantasia
02. Jupiter (Part I)
03. Jupiter (Part II)
04. Canal Grande
05. Magica Melodia
06. Fantasia Veneziana (in la maggiore)
07. Rialto
08. Bettina
09. Pastorale
10. Divertissement
11. San Marco
12. Cosi Fan Tutte
13. Carrousel
14. Piano Concertos
15. Autunno

Duración total: 62:27 min. 

Comentarios

  1. 🌲 Donde el viento afina el alma

    Vivo en Aluminé, en la Provincia del Neuquén, donde la Patagonia no es un paisaje sino una presencia. Aquí el viento no sopla: susurra antiguos secretos mapuches entre los coihues, y el río parece llevar mensajes que no siempre sabemos descifrar. Cuando leí la frase de Edward Abbey —“El contacto con la naturaleza no es un lujo sino una necesidad del espíritu humano”— sentí que no hablaba de una idea, sino de mi propia respiración.

    En este rincón del sur del mundo, el espíritu aprende a caminar descalzo. La cordillera no se impone: abraza. Los inviernos largos enseñan silencio; los veranos breves, gratitud. Aquí entendí que la naturaleza no es un escenario para la vida humana, sino su partitura original. Nosotros somos apenas una variación sobre ese tema antiguo.

    Escuchando el álbum Goldstücke de Rondó Veneziano en medio de este paisaje, percibo algo que trasciende el tiempo. Las cuerdas evocan un eco barroco que dialoga con la vastedad patagónica. Es extraño y hermoso: melodías nacidas en la tradición europea encuentran hogar entre montañas australes. Como si la música también migrara buscando su propio sur interior.

    En las mañanas frías, cuando la escarcha cubre la estepa y el lago Aluminé respira una bruma plateada, siento que cada nota se mezcla con el crujir de las ramas y el vuelo lejano de un cóndor. La música no compite con la naturaleza; se rinde ante ella. Y en esa rendición, algo en mí se aquieta.

    La cultura de este lugar —tejida con raíces mapuches y memorias de quienes llegaron buscando horizonte— enseña a escuchar antes de hablar. Tal vez por eso la música instrumental tiene aquí un significado especial: no necesita palabras para decir verdad. Como el río Ruca Choroy, que no explica su curso, simplemente fluye.

    Abbey hablaba de necesidad espiritual. Yo lo comprendo cuando paso días enteros sin más compañía que el bosque y luego regreso al pueblo con el corazón más liviano. La naturaleza nos despoja de lo superfluo; nos recuerda que somos carne, agua y asombro. Y cuando esa conciencia se une a una melodía que parece venir de otra época, el alma experimenta una expansión difícil de nombrar.

    Hay noches en que el cielo patagónico se abre como un libro infinito. Bajo ese manto de estrellas, mientras las composiciones de Goldstücke vibran suavemente, siento que el tiempo se disuelve. No estoy en el pasado ni en el presente: estoy en un instante suspendido, más allá del crepúsculo, donde todo es posibilidad.

    Quizá de eso se trate este viaje en MusiK EnigmatiK: de permitir que la música y la naturaleza nos conduzcan hacia lo que siempre estuvo allí, esperando. No es un lujo escuchar el viento ni detenerse ante una melodía. Es una forma de recordar quiénes somos cuando nadie nos observa.

    Aquí, en Aluminé, aprendí que el espíritu necesita horizonte. Y que cada acorde, como cada amanecer, es una invitación a regresar a lo esencial.

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