Paul Cardall - Ascensus (2025)

Ascensus de Paul Cardall es un álbum instrumental de 11 piezas para piano y arreglos orquestales que explora el tema de la ascensión de Cristo con una sensibilidad profunda y contemplativa. El álbum combina melodías arpegiadas, motivos líricos y texturas cinematográficas para crear un viaje emocional que va desde la reverencia serena hasta momentos de exaltación sonora. Cardall, conocido por su estilo introspectivo que mezcla elementos clásicos, cristianos y new age, utiliza variaciones temáticas para desarrollar el concepto central en diferentes colores y estados de ánimo, ofreciendo un espacio sonoro que invita a la reflexión espiritual y al recogimiento. El resultado es una experiencia musical serena y expansiva, ideal para la meditación y la contemplación.

Comentarios

  1. 🌊 Entre dunas y silencios: el Dios que asciende en lo cotidiano

    Navidad en Aguas Verdes tiene una forma particular de suceder. No irrumpe: se posa. El mar no hace alarde, las calles de arena amortiguan los pasos, y el viento trae un murmullo que parece venir de lejos, como si el tiempo mismo se hubiera desacelerado para dejarnos escuchar mejor. Veranear aquí, en el Partido de la Costa, es aceptar una liturgia distinta: la de lo simple, lo escondido, lo que no compite por atención.

    Mientras cae la tarde y el cielo se vuelve de un dorado pálido, la música de Ascensus de Paul Cardall acompaña como una respiración amplia. No impone imágenes, no empuja emociones. Se eleva despacio, como si supiera que toda ascensión verdadera comienza con un descenso previo al silencio. En ese clima, la frase de Richard Rohr resuena con una claridad inesperada: “Dios viene a nosotros escondido en las vicisitudes de nuestra vida.”

    Aquí, en vacaciones, uno podría pensar que las vicisitudes toman descanso. Pero no. Solo cambian de forma. Se vuelven más sutiles. Aparecen en la nostalgia que trae el olor a sal, en una conversación nocturna que no estaba planeada, en la memoria de quienes ya no están alrededor de la mesa navideña. Dios no se presenta con fuegos artificiales ni con respuestas definitivas. Viene oculto en esas pequeñas grietas por donde se filtra la vida real.

    La Navidad, lejos del ruido comercial, recupera su carácter enigmático. Un Dios que nace sin avisar, en los márgenes, sin explicarse. Un Dios que no se impone, sino que se ofrece a ser reconocido —o no— en lo cotidiano. Ascensus parece comprenderlo: sus notas ascienden, sí, pero lo hacen desde una humildad profunda, casi terrestre. No hay apuro por llegar a la cumbre; importa el trayecto.

    Caminar por la playa al amanecer es una forma de oración involuntaria. El mar repite su mantra, las gaviotas cruzan el cielo sin simbolismo forzado, y el corazón, si se lo permite, empieza a aflojar sus defensas. Ahí, en esa aparente nada, sucede algo. No siempre se puede nombrar. Pero se siente como una presencia que acompaña, no que invade. Como una música que no exige ser entendida, solo escuchada.

    Rohr habla de un Dios escondido en las vicisitudes, no en los grandes acontecimientos. Y quizá por eso esta música, este lugar y esta fecha dialogan tan bien entre sí. La ascensión no es una huida del mundo, sino una manera distinta de habitarlo. Cardall no compone para distraer, sino para afinar la percepción. Para recordarnos que lo sagrado no está lejos, sino velado.

    En Aguas Verdes, la noche de Navidad no tiene catedrales iluminadas ni campanas estruendosas. Tiene grillos, tiene brisa, tiene estrellas que no saben que es fiesta. Y sin embargo, algo se revela. Tal vez Dios llega así: sin anunciarse, escondido en una melodía lenta, en un recuerdo que duele un poco, en una paz que no se puede explicar.

    Ascensus no responde preguntas. Acompaña. Como este lugar. Como esta fecha. Como ese Dios que, una vez más, decide venir sin hacerse notar, confiando en que quien tenga oídos —y corazón— lo reconozca en el suave ascenso de lo ordinario.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario