Con dos décadas de desarrollo, "Night" convierte la oscuridad en un prisma de belleza con interpretaciones por excelencia. “Night" es una colección de canciones que grabé en cinco estudios diferentes”, dice George Winston. “Hay una maravilla natural que solo ocurre en la noche y "Night" básicamente escala el reloj desde la medianoche hasta las 7 AM. Con cada hora oscura que pasa, pronto llegará el día. El sol brilla sobre la tierra todo el día, calienta los océanos y los bosques, y despierta a la mayoría de los habitantes de la tierra, y al atardecer los animales nocturnos se despiertan para las actividades nocturnas, y hay sentimientos de soledad e incertidumbre. Todo esto se traduce bien como inspiración para composiciones e interpretaciones de piezas de otros compositores”.
01. Beverly
02. Freedom For The Stallion
03. Blues For Richard Folsom
04. Hallelujah
05. Making A Way
06. He's A Runner
07. Kai Forest
08. Wahine Hololio
09. At Midnight
10. Pua Sadinia (Not To Be Forgotten)
11. Dawn
12. Hana (A Flower For Your Heart)
Duración total: 52:31 min.
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Donde no hay amor, pon amor y obtendrás amor.
ResponderEliminar—Juan de la Cruz
🌌 Semillas de amor en la penumbra
ResponderEliminarEl crepúsculo cae lentamente sobre Aluminé.
La luz se desliza detrás de las montañas de la Patagonia como un suspiro antiguo, y el viento frío que baja de los bosques parece traer consigo preguntas que nadie termina de responder.
Hay momentos en que el mundo parece demasiado grande para el corazón humano.
Hoy, mientras observo cómo el cielo se vuelve violeta sobre Neuquén, pienso en tierras lejanas donde el polvo de la guerra se levanta otra vez. Pienso en Medio Oriente, en Irán, en los ecos de decisiones humanas que tiemblan como tormentas sobre pueblos enteros.
Y me pregunto algo que siempre vuelve como un misterio:
¿cómo puede caber tanta sombra en el alma del mundo?
Entonces recuerdo una frase que es como una pequeña llama en medio de la noche:
“Donde no hay amor, pon amor y obtendrás amor”.
La escribió Juan de la Cruz hace siglos, pero esta tarde parece pronunciada para este instante del planeta.
Quizás el error más profundo de nuestra historia es creer que el amor es una consecuencia.
Esperamos amor para amar. Esperamos paz para ser pacíficos. Esperamos comprensión para comprender.
Pero tal vez el amor no sea una respuesta.
Tal vez sea una siembra.
Aquí, en este rincón del sur del mundo, los árboles lo saben. El viento lo sabe. Incluso el silencio del lago parece saberlo. Todo lo vivo crece porque alguien —o algo— sembró primero.
¿Y si el amor funcionara igual?
Imagino, mientras la última luz se apaga detrás de las montañas, que cada gesto de amor es como una semilla arrojada al suelo invisible de la humanidad. Algunas caen en roca. Otras en tierra seca. Pero algunas, inevitablemente, encuentran un pequeño lugar donde germinar.
Tal vez no veremos el bosque.
Tal vez quienes hoy se enfrentan en la arena ardiente del mundo no recuerden jamás que hubo alguien, muy lejos, que decidió amar en lugar de odiar.
Pero el misterio del espíritu es más profundo que la geografía.
Porque el amor no viaja por caminos visibles.
Se mueve como el viento patagónico: invisible, persistente, inevitable.
Y así, mientras la noche comienza a abrazar Aluminé, entiendo algo que el crepúsculo parece susurrar a quien quiera escucharlo:
El mundo no cambia cuando desaparece la oscuridad.
Cambia cuando alguien decide encender una luz dentro de ella.
Quizás esa sea la tarea secreta de cada alma que camina sobre la Tierra.
No vencer la noche.
Sino sembrar estrellas en ella.