Los colibríes son criaturas místicas y mágicas que simbolizan la esperanza, la curación, la armonía y el renacimiento. Sus alas revoloteando forman el símbolo del infinito mientras vibran, al igual que el logotipo de 2002, que representa el equilibrio y las infinitas posibilidades para la curación y para la vida y su continuación. Hay una cierta reverencia a "Gathering the Clouds" que es emocionalmente conmovedora. Las cuerdas son magníficas aquí, como todo lo demás. Se siente como si el espíritu del colibrí estuviera completamente presente en esta pieza. Todo aquí es asombrosamente hermoso; no hay suficientes superlativos en el mundo para describir esta música y la sensación de libertad y expansión que trae a tu corazón, mente, oídos y todo tu ser.
2OO2 - Gathering the Clouds (Single) (2021)
01. Gathering the Clouds
Duración total: 05:04 min.
01. Gathering the Clouds
Duración total: 05:04 min.
%20(2021).jpg)
Debemos espantar como moscas esas pequeñas preocupaciones acerca del mañana; ellas consumen nuestras energías.
ResponderEliminar—Etty Hillesum
🦋 Las moscas y el jardinero del alba
ResponderEliminarDicen que, en un jardín oculto entre las montañas del tiempo, vivía un anciano jardinero que cada amanecer llevaba un cuenco lleno de agua cristalina hasta el árbol más antiguo del lugar. Pero, antes de llegar, una nube de pequeñas moscas comenzaba a rodearlo. Zumbaban sin descanso, haciéndole creer que el sendero era demasiado largo, que el agua no alcanzaría, que el árbol quizá ya había muerto.
Muchos, al escuchar aquel zumbido, abandonaban el cuenco para espantar las moscas. Pasaban el día entero luchando contra ellas, sin advertir que, mientras más las perseguían, más numerosas se volvían.
El anciano, en cambio, jamás levantaba la mano. Sonreía y continuaba caminando. Sabía que las moscas no buscaban su piel, sino su atención.
Cuando al fin llegaba al árbol, vertía el agua sobre sus raíces. Entonces ocurría el misterio: las moscas desaparecían sin dejar rastro y, por un instante, el árbol florecía con una luz que no pertenecía a ninguna estación.
Alguien le preguntó una vez cuál era el secreto para recorrer el camino sin sucumbir al zumbido.
El jardinero respondió:
—Las preocupaciones por el mañana son criaturas que se alimentan del tiempo que les entregamos. Si las ignoras, mueren de hambre. Si las alimentas, olvidan dejarte vivir el único jardín que realmente existe: el de este instante.
Desde entonces comprendí que el alma no se fortalece venciendo cada inquietud, sino aprendiendo a caminar con la mirada puesta en las raíces invisibles. Porque quien riega el presente descubre que el futuro ya estaba floreciendo en silencio.