La canción "El cóndor pasa" no tiene letra en su composición; sin embargo, dice mucho. Son sus acordes, profundos y sublimes, más que suficientes para estremecer y teñir de blanco y rojo el corazón de todo aquel que tiene la dicha de oír esta melodía. La música es un lenguaje universal, y esta excelsa zarzuela, compuesta por Daniel Alomía Robles hace 107 años, acaba de confirmarlo, al entrar en el ranking de las 50 canciones que nadie, en el mundo, podría olvidar, según la BBC. La pieza ha dado la vuelta al mundo, en las voces y adaptaciones de destacados músicos, como el emotivo Paul Simon. El cóndor pasa ha conseguido posicionarse no solo en el corazón, sino también en la memoria de millones de personas en el planeta.
Wayra Ñan - Melodías del Corazón (2013)
01. Pescadores De Hombres
02. Sierra Madre
03. El Condor Pasa
04. Unchained Melodie
05. Melodies Del Viento
06. Nothing Else Maters
07. Conquest Of Paradises
08. Tears In Heaven
09. Yesterday
10. Te He Prometido
11. Te Amo
12. An Angel
13. L'Italiano
14. Gimme! Gimme!
15. Dust In The Wind
16. Noche De Paz
Duración total: 71:40 min.
01. Pescadores De Hombres
02. Sierra Madre
03. El Condor Pasa
04. Unchained Melodie
05. Melodies Del Viento
06. Nothing Else Maters
07. Conquest Of Paradises
08. Tears In Heaven
09. Yesterday
10. Te He Prometido
11. Te Amo
12. An Angel
13. L'Italiano
14. Gimme! Gimme!
15. Dust In The Wind
16. Noche De Paz
Duración total: 71:40 min.

Una de las cosas más espirituales que puedes hacer es aceptar tu humanidad. Conéctate con aquellos de tu alrededor. Di "Te amo", "Lo siento", "Te aprecio", "Estoy orgulloso de ti"... Lo que sea que estés sintiendo.
ResponderEliminar-Steve Maraboli
🦅 El Rey. La aventura de hoy: El eco de las palabras no dichas
ResponderEliminarEsta mañana el viento no traía olor a lluvia.
Traía música.
Era una melodía antigua que subía desde un pequeño refugio entre las montañas. Las notas viajaban despacio, abrazando los pehuenes, cruzando los lagos y acariciando las paredes de piedra.
Nunca había escuchado al viento cantar de esa manera.
Mientras volaba, comprendí que aquella música no buscaba llenar el silencio.
Buscaba abrir corazones.
Y decidí seguirla.
El sonido me condujo hasta un valle donde varias personas trabajaban en silencio.
Un anciano cortaba leña.
Una mujer contemplaba el lago.
Un niño jugaba solo.
Dos hermanos caminaban uno junto al otro... sin hablarse.
Todos compartían el mismo paisaje.
Pero cada uno parecía vivir en una montaña distinta.
Entonces comprendí cuál era mi propósito de hoy.
No debía cambiar el mundo.
Debía recordarles algo que ellos ya sabían... y habían olvidado.
Descendí lentamente.
Mi sombra cruzó el valle.
El niño fue el primero en levantar la vista.
Sonrió.
Y esa sonrisa hizo que el anciano también mirara al cielo.
La mujer dejó de pensar por un instante.
Los dos hermanos se detuvieron.
No hice nada extraordinario.
Solo seguí volando en círculos sobre ellos, mientras la melodía seguía creciendo entre las montañas.
Entonces ocurrió algo hermoso.
El anciano dejó el hacha en el suelo y abrazó al niño.
La mujer tomó la mano de una amiga que acababa de llegar.
Los hermanos permanecieron inmóviles unos segundos...
Hasta que uno de ellos dijo, casi en un susurro:
—Perdón.
El otro no respondió enseguida.
Solo dio un paso hacia adelante...
...y lo abrazó.
Desde el cielo entendí que existen palabras capaces de mover montañas.
No porque sean fuertes.
Sino porque son verdaderas.
"Te amo."
"Gracias."
"Lo siento."
"Estoy orgulloso de vos."
"Te extrañé."
Son palabras pequeñas.
Pero cuando nacen del corazón...
el viento las lleva mucho más lejos que cualquier vuelo.
Continué mi camino mientras el sol iluminaba la cordillera.
La música seguía sonando.
Pero ahora comprendía que no venía solo de una quena.
También nacía de cada gesto sincero que acababa de presenciar.
Y descubrí algo que nunca antes había entendido.
Yo podía enseñar a volar.
Pero solo los seres humanos podían regalarse esas palabras que sanan.
Y cuando lo hacían...
sus corazones también levantaban vuelo.
🌄
Hoy aprendí que aceptar nuestra humanidad no es reconocer nuestras debilidades.
Es tener el valor de mostrar el corazón tal como es.
Las alas más fuertes no siempre son las que nos elevan sobre las montañas.
A veces son las que nos permiten acercarnos a alguien y decir, sin miedo:
"Te quiero."
"Perdoname."
"Gracias por caminar conmigo."
Mientras el viento seguía llevando la melodía de El Cóndor Pasa por toda la cordillera, comprendí que el vuelo más alto no sucede en el cielo.
Sucede cuando un corazón deja de esconder lo que siente y se anima, por fin, a pronunciarlo. 🦅🌄