Various Artists - Silent Night (2019)

La originalidad de estas mezclas no es la única virtud de la colección, pues su sola novedad no alcanzaría para justificar su lanzamiento. Son también virtudes la pericia armónica y el conocimiento del instrumento coral, las cuales hacen que estos villancicos tradicionales resulten tan interesantes y suenen tan bien. Formado en sus gustos un tanto de manera autodidacta y otro tanto en un ecléctico espectro de influencias, el sello Medwyn Goodall ha desarrollado una sensibilidad especial para balancear las necesidades de la temporada navideña, las exigencias del nuevo estilo New Age al que ésta es trasplantada y las características del instrumento coral. Aquí, el grupo Threefold interpreta villancicos tradicionales en un estilo celta new age.

Various Artists - Silent Night (2019)

01. Threefold - Ding Dong Merrily on High
02. Midori - Away in a Manger
03. Threefold - The Coventry Carol
04. Midori - Silent Night
05. Jon Richards - Carol of the Bells
06. Threefold - God Rest Ye Merry Gentlemen
07. Midori - The Holly and the Ivy
08. Jon Richards - Gaudete
09. Threefold - I Saw Three Ships
10. Midori - We Three Kings
11. Threefold - The Wexford Carol
12. Midori - Good King Wenceslas

Duración total: 66:36 min.

Comentarios

  1. "Al final, la Navidad es como los caramelos; se deshace lentamente en tu boca, endulza tus sentidos y te hace desear que durase para siempre".
    -Richelle E. Goodrich

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  2. Que maravilloso compilado para esta temporada Neto !! Encanto y magia !!
    Yo nací y crecí en una familia sirio-ortodoxo. Dependiendo del país, algunos ortodoxos celebran la natividad en enero ya que dependen del calendario juliano y no del gregoriano.
    Los ortodoxos de Jerusalén también celebran la Navidad según el calendario gregoriano.
    - Es tradicional saludar a amigos y familiares.
    - La comida de Nochebuena es sin carne y sin alcohol.
    - El día de Navidad, 7 de enero, comienza con una visita a la iglesia. Algunos cristianos ortodoxos prefieren ir a una misa de medianoche en Nochebuena.
    - No es costumbre hacer regalos en la tradición Ortodoxa.
    - Algunos ayunan hasta la aparición de la primera estrella en el cielo nocturno que simboliza el nacimiento de Jesús.
    Gracias Neto !!

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  3. Una temporada navideña que ya empezó en el blog! En un pesebre, en la primer estrella que brilla en el firmamente; sea como sea, el espíritu navideño está presente en esta época! Gracias y saludos Jorge!

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  4. Neto, you put 1 song in your compilation album from this album. I really like. It sounds like 30 years ago, not 2019. Thank you very much. A great find..

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  5. A beautiful Christmas song by the way! I also like it very much! Thanks Vaykorus!

    Let's join our glasses to toast love and peace throughout the world. A sincere wish for a better year! A congratulation that comes from the bottom of the heart. Happy Holidays!!!


    Neto, pusiste 1 canción en tu álbum recopilatorio de este álbum. De verdad me gusta. Parece que fue hace 30 años, no 2019. Muchas gracias. Un gran descubrimiento...

    Una hermosa canción de Navidad por cierto! A mí también me gusta mucho! Gracias Vaykorus!

    Juntemos nuestras copas para brindar por el amor y la paz en el mundo entero. Un sincero deseo de un mejor año! Una felicitación que viene desde lo más hondo del corazón. Felices Fiestas!!!

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  6. 🎄 El dulzor invisible que no se va

    Esta mañana soleada de marzo en Aluminé tiene algo de celebración silenciosa. No hay luces colgando de los árboles ni campanas sonando en la distancia, y sin embargo… algo en el aire recuerda. Como si el otoño guardara, entre sus hojas doradas, ecos de otras estaciones. Como si la Navidad no fuera un momento en el calendario, sino una frecuencia que a veces vuelve sin avisar.

    Mientras el sol entibia la madera y el paisaje respira lento, me llega esa frase como un susurro antiguo: “Al final, la Navidad es como los caramelos; se deshace lentamente en tu boca, endulza tus sentidos y te hace desear que durase para siempre.”

    Y me quedo en ese sabor.

    Porque hay experiencias que no desaparecen cuando terminan. Se disuelven. Se transforman en memoria viva. En una especie de dulzura interior que no necesita repetirse para seguir existiendo.

    Pienso en aquellas palabras compartidas hace más de cinco años… diciembre de 2020. Voces distintas, geografías lejanas, pero un mismo pulso. Jorge hablando de tradiciones que cruzan calendarios, donde la Navidad puede llegar en enero bajo otra estrella. Ayunos, silencios, rituales sin regalos materiales… pero llenos de sentido.

    Qué profundo eso.

    Celebrar sin exceso. Esperar la primera estrella. Entender que el acontecimiento no está en lo visible, sino en lo que se prepara adentro. En ese espacio íntimo donde algo nace, sin ruido, pero con verdad.

    Y entonces recuerdo mi propia respuesta, casi como si fuera escrita ahora: “Sea como sea, el espíritu navideño está presente…”

    Sí.

    Presente.

    Esa palabra vuelve a aparecer, como en tantos otros momentos. Porque lo que verdaderamente importa no es cuándo sucede algo, sino cómo lo habitamos. La Navidad puede ser diciembre, enero… o incluso este instante en marzo, donde el alma se abre sin motivo aparente y algo la ilumina desde adentro.

    También estaba Vaykorus, desde otro rincón del mundo, sintiendo en la música ese puente invisible. Una canción que parecía venir de hace 30 años, como si el tiempo no tuviera poder sobre ciertas melodías. Y ahí, otra vez, la misma verdad: lo esencial no envejece. Solo espera ser escuchado.

    La música, como la Navidad, tiene esa capacidad de quedarse vibrando más allá del momento en que suena.

    Y entonces entiendo algo que antes no veía con tanta claridad: la Navidad no es un evento… es un estado de percepción.

    Es cuando algo en nosotros se ablanda.
    Cuando el juicio se aquieta.
    Cuando el deseo de paz deja de ser una idea y se vuelve una intención real.

    Como ese brindis compartido en palabras: “por el amor y la paz en el mundo entero…”
    No era solo una frase. Era un gesto invisible, pero poderoso. Una forma de tocar al otro sin distancia.

    Aquí, en esta mañana otoñal, sin copas ni canciones navideñas sonando, siento que ese brindis sigue ocurriendo. No necesita repetirse, porque no se ha ido. Se ha integrado. Como el caramelo que ya no está, pero cuyo dulzor permanece en la boca.

    Tal vez ahí esté el verdadero misterio.

    Lo que se vive con profundidad no termina: se transforma en parte de uno. Y desde ahí, sigue irradiando. Sigue afectando. Sigue creando.

    La Patagonia, con su ritmo calmo y su verdad sin adornos, parece saberlo desde siempre. Nada se aferra, pero nada se pierde del todo. Todo cambia de forma. Todo encuentra su manera de quedarse.

    Y así, esta mañana que no tiene nada de navideña… lo tiene todo.

    Porque en el fondo, el espíritu no reconoce fechas. Solo reconoce estados. Y cuando el corazón se abre, aunque sea un poco, ese dulzor invisible vuelve a aparecer.

    Sin aviso.
    Sin ceremonia.
    Sin necesidad de calendario.

    Solo como una certeza suave: que aquello que fue vivido con amor… nunca deja de estar.

    Y entonces, casi sin darme cuenta, sonrío.

    Como quien aún saborea algo que ya no está…
    pero que, de algún modo, nunca se fue.

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