Spirit Dance (from The Spirit Of Mesa Verde) - Diane & David Arkenstone [Ah*Nee*Mah] - Native Spirit (2009)

Los indios son parte inherente de la cultura tradicional estadounidense, a la que han contribuido de muchas formas. Algunas de estas formas son la especial relación con la naturaleza y la Madre Tierra, las lenguas indias, las leyendas, sus costumbres, y la música, en la que encontramos los cánticos y la flauta india como dos de los elementos esenciales. "Native Spirit (Espíritu Nativo)" es un álbum en el que se funden de forma armónica cantos ancestrales con música de sintetizador para hacerlo más accesible. Sampleados de cánticos rituales indios remezcladas con música electrónica, pero en la base están las percusiones originales de los nativos, de un enorme valor cultural y musical. Un gran álbum del dúo formado por Diane y David Arkenstone.

 

Diane & David Arkenstone [Ah-Nee-Mah] - Native Spirit (2009)

01. The Sacred Fire
02. Sun Circle
03. Ceremony
04. Spirit Dance
05. Voices of the Wind
06. Kiva Cermony
07. The White Feather
08. Cliff Palace
09. Ancient Voices
10. House of the Spirit
11. The Enchanted Valley
12. The Red Tower

Duración total: 70:48 min.

Comentarios

  1. “El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños.”

    Eleanor Roosevelt, escritora estadounidense

    ResponderEliminar
  2. Volvemos a escribir sobre los temas musicales posteados... y otras yerbas... De David Arkenstone es el álbum número 66 que presentamos (creo que el tiene más) y se nota que es uno de mis artistas New Age preferidos. Su estilo de música "exploradora" (junto a la de Diane) es una de mis preferidas!

    Acá los encontramos juntos, a Diane y David Arkenstone, en otro de sus tantos álbumes sobre música nativa american. Flautas, rítmos tribales, ecos ancestrales... todos los típicos ingredientes para un éxito asegurado! Una experiencia de música nativa americana muy recomendable!

    ResponderEliminar
  3. La vida es vivir (Osho)

    No es una cosa, es un proceso. No hay otra forma de conocer lo que es la vida más que viviendo, estando vivo, fluyendo, discurriendo con ella.

    Si buscas el significado de la vida en algún dogma, en una determinada filosofía, en una teología, da por seguro que te perderás lo que es la vida y su significado.

    La vida no te está esperando en ninguna parte; te está sucediendo.

    No se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón.

    Cualquier cosa que seas, es tu vida y si te pones a buscar significados en otra parte, te la perderás.

    El hombre ha estado haciendo esto durante siglos. Los conceptos se han vuelto muy importantes, las explicaciones se han vuelto muy importantes y lo real ha sido olvidado por completo.

    No vemos lo que de hecho ya está aquí, queremos racionalizaciones. Oí una hermosa historia.

    Hace unos años un americano de renombre tuvo una crisis de identidad.

    Buscó la ayuda de la psiquiatría, pero no resolvió nada porque no encontró a nadie que pudiera revelarle el significado de la vida, que era lo que él deseaba conocer.

    Poco a poco se fue enterando de la existencia de un venerable e increíblemente sabio gurú que vivía en una misteriosa y casi inaccesible región de los Himalayas. Llegó a creer que solamente ese gurú le podría revelar lo que la vida significaba y cuál debía ser su destino. De modo que vendió todas sus posesiones y empezó su búsqueda del gurú que todo lo sabía.

    Estuvo ocho años yendo de pueblo en pueblo por todos los Himalayas, buscándole.

    Y un día acertó a encontrarse con un pastor que le dijo dónde vivía el gurú y como debía llegar a ese lugar.

    Tardó casi un año en encontrarle, pero lo consiguió. Se presentó a ese gurú, que desde luego era venerable y tenía más de cien años de edad.

    El gurú accedió a ayudarle, especialmente cuando escuchó todos los sacrificios que el hombre había realizado buscándole. «¿Qué es lo que puedo hacer por ti, hijo mío?», le preguntó el gurú. «Necesito conocer el significado de la vida», le contestó el hombre.

    A lo que, sin dudar un instante, replicó el gurú, «La vida», dijo, «es un río sin fin». «¿Un río sin fin?», dijo el hombre con asombro. «¿Después de recorrer todo este camino para encontrarte, todo lo que tienes que decirme es que la vida es un río sin fin?» El gurú se quedó estupefacto, anonadado.

    Se enfadó mucho y le dijo, «¿Quieres decir que no lo es?» Nadie puede darte el significado de tu vida. Es tu vida y el significado ha de ser también el tuyo.

    Los Himalayas no te servirán de ayuda. Nadie más que tú puede encontrarlo.

    Es tu vida y solamente es accesible a ti. Solamente con el vivir te será revelado el misterio. Lo primero que me gustaría decirte es: no lo busques en ninguna otra parte. No lo busques en mí, no lo busques en las escrituras, no lo busques en inteligentes explicaciones; son sólo justificaciones, no explican nada.

    Simplemente atiborran tu mente vacía, no te hacen consciente de lo que es.

    Y cuanto más está la mente atiborrada de conocimiento muerto, más torpe y estúpido te vuelves.
    El conocimiento hace a la gente estúpida, adormece su sensibilidad.

    Se atiborran de él, cargan con él, refuerzan su ego con él, pero no les aporta luz y no les indica el camino. No puede hacerlo.

    La vida ya está burbujeando en tu interior. Solamente puedes contactar con ella allí. El templo no está en el exterior; tú eres su santuario.

    Por eso lo primero que has de recordar, si quieres saber lo que es la vida, es: nunca la busques en lo exterior, nunca trates de descubrirla en alguien. El significado no puede ser transferido de este modo.

    ResponderEliminar
  4. 🦅 El cóndor que nunca olvidó el primer cielo

    Hoy, en Aluminé, mientras un cóndor dibujaba círculos sobre las montañas nevadas, sentí que no estaba buscando un lugar donde posarse. Estaba leyendo un mapa invisible que solo el viento conoce.

    Entonces recordé una antigua enseñanza: nuestros ancestros llegaron desde arriba, desde las estrellas, trayendo consigo una memoria que la Tierra no podía borrar. Caminaron juntos en busca de un hogar, pero cada vez que creían haberlo encontrado, el Gran Misterio abría un nuevo sendero. No era un extravío; era la forma en que el universo les enseñaba que ningún horizonte contiene toda la verdad.

    Quizás por eso el cóndor no se aferra a una sola cumbre. Desde lo alto comprende que cada montaña es apenas una palabra de un relato mucho más antiguo. El vuelo no lo aleja de su hogar; lo acerca al recuerdo de dónde vino.

    Comprendí que nosotros también llevamos ese cielo dentro. Hay momentos en que la vida nos mueve sin pedir permiso, y creemos que hemos perdido el camino. Sin embargo, tal vez sea la memoria ancestral despertando para recordarnos que el espíritu no fue creado para permanecer inmóvil, sino para descubrir, una y otra vez, el sentido profundo de cada paisaje que atraviesa.

    Por eso contamos historias. No para conservar el pasado, sino para mantener encendida la huella de aquel primer viaje desde las estrellas. Cada relato es un vuelo del alma sobre las montañas del tiempo, hasta reconocer que cambiar no es abandonar lo sagrado, sino regresar, lentamente, al origen que siempre nos sigue llamando.

    Y mientras el cóndor desaparecía entre las cumbres blancas, entendí que el Gran Misterio no se revela a quien llega primero, sino a quien sigue volando aun cuando el destino permanezca oculto entre las nubes.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario