“Trascender” es el séptimo álbum de piano del Philip Wesley y gira en torno a la idea de superar los problemas y obstáculos que aparecen en el camino de la vida. No se trata únicamente de atravesarlos, sino de elevarse por encima de ellos hasta que, vistos desde otra altura del espíritu, se vuelvan pequeños y distantes, casi como ecos de un tiempo ya superado. El álbum también habla del coraje necesario para cambiar, para mirar de frente los propios temores y avanzar hacia aquellas personas, lugares y sueños que realmente nos llaman. Con un sonido de piano ambiental rico y luminoso, que transita entre el new age contemporáneo y el crossover clásico, “Transcend” se convierte en un viaje musical profundamente emotivo, capaz de tocar el alma desde la primera hasta la última nota.
Philip Wesley - Transcend (2014)
01. Less Traveled
02. Unbridled Spirit
03. Transcend
04. Captivated
05. Distant Memory
06. Moonlight And Jasmine
07. The Chase
08. Union
09. Courage To Change
10. Haunted Past
11. Wanderlust
12. Gypsy
13. Echoes Through Eternity
Duración total: 51:41 min.

“El miedo sólo sirve para perderlo todo.”
ResponderEliminarManuel Belgrano, político argentino
En Ceremonia con el Espìritu de la naturaleza.
ResponderEliminarCuando el invierno despierta y la noche se hace más larga y oscura,el misterio de las fuerzas se une en el alma.
El alma reconoce el invierno,ese ciclo donde la tierra te gesta para que renacer en la primavera.
Allí en su útero y su tumba, la muerte y la vida se unen para que vuelvas a ser UNO.
Los árboles entregan sus hojas, sus ramas te hacen el nido, las heladas te dan de beber y la nieve te limpia blancamente con su manto de eternidad. El calor del sol se debilita, porque se lo brinda todo a tu corazón. Cuando las estrellas brillan más fuertes en la noche más larga, es para mostrarte el camino. Así en el vientre del invierno consorte temporal de la madre tierra, tus sueños se gestan, se aclaran y fortalecen para que puedan florecer.
El chaman se regocija en el paisaje invernal, porque la montaña puede verse más cerca en el follaje desnudo, porque el aire se enfría para que se enfríen las pasiones y se caliente la sangre.En la austeridad del invierno la mente se aclara, porque la vida se desarrolla en el interno.
Meditamos envueltos en nuestra manta, y energizamos el hogar de pacientes artesanías y actividades creativas.El Poder Personal se despierta en el silencio y se fortalece en la claridad del corazón. [Photo]El invierno nos llama al dulce descanso en donde nuestros sueños se manifiestan en el mágico reposo. Cada día de este ciclo nacemos de la pequeña muerte nocturna. Se van cayendo nuestros vestidos como el follaje en la foresta, hasta quedar desnudos y auténticos ante lo Real, aquello que solo conoces en la plenitud del éxtasis ese estado que el alma busca, persigue y reconoce con ansia, porque sabe que es la Verdad.
Celebra el invierno y únete a la magia de la naturaleza.
HABLEMOS DEL PODER PERSONAL.
Los que transitamos la Senda Chaman, llamamos Poder Personal a las cualidades del Espìritu naturales a nuestro Ser. Virtudes, recursos de la conciencia inteligente, potencialidades desarrolladas en incontables vidas anteriores, herencia genètica de los ancestros, que se encuentran en las cèlulas esperando ser despiertas, para cumplir con la misiòn de la Vida.
🔥 Donde el miedo se disuelve en el fuego del espíritu
ResponderEliminarLa madrugada en Aluminé todavía respira en silencio. El invierno patagónico ha extendido su manto y la tierra duerme bajo el frío como si guardara un antiguo secreto. En estas horas, cuando el cielo aún no decide entre la noche y el amanecer, uno siente con claridad que la naturaleza está siempre en ceremonia.
Todo parece quieto…
pero en lo profundo, todo se está transformando.
Mientras el mundo habla de guerras lejanas y nombres que llegan como ecos desde Medio Oriente —Irán, fronteras tensas, pueblos que tiemblan bajo la sombra del conflicto— uno no puede evitar preguntarse qué fuerza invisible empuja al ser humano a repetir los mismos incendios en distintos siglos.
Tal vez sea el miedo.
Recordé entonces una frase de Manuel Belgrano que alguna vez leí y que hoy parece atravesar el tiempo como una flecha clara en medio de la niebla:
“El miedo sólo sirve para perderlo todo.”
El miedo empuja a defender lo que aún no ha sido atacado.
El miedo imagina enemigos donde tal vez sólo había incertidumbre.
El miedo convierte el poder en violencia y la prudencia en sospecha.
Y sin embargo… la naturaleza enseña otra cosa.
Aquí en la Patagonia el invierno no lucha contra la primavera. No levanta ejércitos contra el deshielo. Simplemente llega cuando debe llegar, y en su aparente dureza prepara el terreno para lo que vendrá.
Los árboles lo saben.
Entregan sus hojas sin resistencia, como si comprendieran que perder también es una forma de confiar. Sus ramas desnudas dibujan nidos invisibles en el cielo y la nieve limpia la tierra con una paciencia que ningún imperio podría igualar.
El invierno no es un enemigo.
Es el vientre donde la vida se reorganiza.
Tal vez por eso los antiguos chamanes celebraban esta estación. Porque cuando el follaje cae, la montaña se vuelve visible. Cuando el aire se enfría, las pasiones se aquietan. Y cuando la noche se vuelve más larga, las estrellas brillan con una claridad que el verano jamás permite.
La guerra, en cambio, nace cuando el ser humano olvida mirar hacia adentro.
Olvida su Poder Personal, ese antiguo fuego del espíritu que no necesita dominar a otros para existir. Virtudes dormidas en la memoria de los ancestros, semillas de conciencia que aguardan en silencio dentro de nuestras propias células.
Cuando ese poder interior despierta, algo cambia.
La violencia pierde su encanto.
La fuerza deja de parecer grande.
Y el miedo —ese viejo consejero de los imperios— comienza a volverse pequeño.
Porque quien conoce su espíritu ya no necesita conquistar nada.
Tal vez el mundo esté atravesando uno de esos inviernos del alma. Un tiempo donde las hojas caen, las certezas se enfrían y los viejos sistemas crujen como ramas bajo la escarcha.
Pero la naturaleza nunca se equivoca en sus ciclos.
En el vientre del invierno también se gestan los sueños.
Aquí, en esta madrugada helada de Aluminé, mientras el cielo empieza lentamente a aclararse detrás de las montañas, siento que el verdadero fuego no está en los campos de batalla… sino en los corazones que aún recuerdan escuchar.
Quizás por eso seguimos escribiendo, compartiendo música, encendiendo pequeñas fogatas de conciencia en medio de la noche del mundo.
Porque cuando el miedo gobierna… todo se pierde.
Pero cuando el espíritu despierta…
hasta el invierno más oscuro comienza, lentamente, a florecer. ❄️🔥🌌