Con "Wings II: Return To Freedom (Alas II: Regreso a la Libertad)" volamos lejos junto a 2OO2 en brisas tranquilas, a través de noches estrelladas, para llegar a las costas bañadas por el sol. Este álbum está diseñado para inspirar y restaurar el ave fénix en nosotros en un ambiente muy suave y relajante. Perfecto para el masaje y el sueño. Con cada nueva entrega del reconocdino dúo 2OO2, siempre se puede estar seguro de que seremos absorbidos en un paisaje de ensueño fascinante que nos eleva espiritualmente. La música aquí es brillante y caprichosa con un fuerte sentido de aires de serenidad. El álbum es uno de sus producciones más ambientales hasta la fecha, con atmósferas de sintetizador que son exuberantes. Muy relajante!
2OO2 - Wings II, Return To Freedom (2009)
01. Return to Freedom
02. Memory of the Sky
03. Lady of the Lake
04. Higher Destination
05. Athena
06. Firebird
07. Breathing Light
08. Stillpoint
09. Sunlight through a Feather
10. The End Is a Beginning
Duración total: 64:51 min.
01. Return to Freedom
02. Memory of the Sky
03. Lady of the Lake
04. Higher Destination
05. Athena
06. Firebird
07. Breathing Light
08. Stillpoint
09. Sunlight through a Feather
10. The End Is a Beginning
Duración total: 64:51 min.
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Maravilla de maravillas! MusiK EnigmatiK sigue sorpendiéndonos día a día! Y en esta oportunidad lo hace de la compañia del grupo 2002 compuesto por Randy y Pamela Copus. Y ya se vislumbra un poco en la majestuosidad de su carátula lo que va a ser el próximo compilado volumen 56 de la colección!
ResponderEliminarY como dice El Talmud: "Cada brizna de hierba tiene su propio ángel que se asoma y le susurra ¡Crece!"
Ekuus majestuoso en la carátula...bellisima♥
ResponderEliminar2002 es maravilla, belleza, inspiración..... música que transporta...me gusta muchisimo, asique Gracias Neto por regalarnos este tesoro...y sí, amigo, el compi 56 se viene con todo tambien♥
Cuanta sabiduria en tan pocas palabras...* "Cada brizna de hierba tiene su propio ángel que se asoma y le susurra ¡Crece!"* MARAVILLOSO
Gracias Neto por compartir musica y palabras que elevan el espiritu...Gracias amigo♥
Gracias a vos por comentar y acompañarnos en esta nueva aventura del compilado 56!
ResponderEliminar•*´¯`*♡¸.•*♡¸.•♡¸¸.•*´¯`❀ *♡¸.•*♡
ResponderEliminar•*´¯`*♡¸.•*♡¸.•♡¸¸.•*´¯`❀ *♡¸.•*♡ ondas del mar •*´¯`*♡¸.•*♡¸.•♡¸¸.•*´¯`❀ *♡¸.•*♡ (haciendo juego con la carátula del compilado 56)
ResponderEliminar✿♥‿♥✿
ResponderEliminar*‿*
ResponderEliminar🌌 El susurro que crece en la noche
ResponderEliminarLa noche ha caído sobre Aluminé con esa profundidad que no es ausencia de luz, sino presencia de misterio. El aire otoñal trae consigo un frío suave, casi íntimo, como si quisiera acercarse sin invadir. Afuera, los árboles ya no hablan como durante el día; ahora parecen guardar secretos. Y en ese silencio… algo dentro mío comienza a decir más de lo habitual.
Me siento. No frente a nada en particular, pero abierto a todo.
—¿Escuchás? —dice una voz.
No viene de afuera. No tiene dirección. Es esa voz que no necesita presentarse porque siempre estuvo ahí.
—No estoy seguro… —respondo.
—Entonces no escuches con los oídos.
Y ahí empieza el diálogo.
Cierro los ojos. La imagen del día se desvanece, pero algo más sutil aparece. Como si cada rincón de este lugar tuviera una vibración propia. Como si incluso la más pequeña brizna de hierba, ahora invisible en la oscuridad, siguiera viva… creciendo.
Y recuerdo aquella frase antigua, casi como un eco que atraviesa siglos: cada brizna de hierba tiene su propio ángel que se asoma y le susurra: “¡Crece!”
—¿También a mí? —pregunto en silencio.
La respuesta no tarda, pero tampoco llega en palabras.
Llega como una certeza.
—Siempre.
Siento entonces que no hay diferencia entre lo pequeño y lo grande. Que lo que ocurre en una hoja, ocurre en mí. Que ese impulso silencioso que empuja a la vida hacia arriba, hacia la expansión, también me habita.
—Pero a veces no crezco —digo—. A veces me detengo, dudo, me pierdo.
—No confundas pausa con abandono —responde la voz—. Incluso en la quietud… la raíz trabaja.
El viento se cuela por algún rincón, moviendo apenas lo que queda de hojas en los árboles. Es un sonido leve, pero suficiente para recordarme que todo está en movimiento, incluso cuando parece no estarlo.
Pienso en aquellos días compartidos en el blog, en las palabras de Sandy, en la música que parecía abrir puertas invisibles. En cómo algo tan simple como una melodía podía transportarnos más allá del crepúsculo. Y sonrío.
—La música también susurra —dice la voz.
—Sí… y a veces despierta.
—Porque reconoce lo que ya sos.
Silencio otra vez. Pero ya no es el mismo.
Ahora es un silencio habitado.
—¿Y si no escucho ese susurro? —pregunto.
—Lo escuchás igual —responde—. Solo que a veces lo traducís como inquietud, como búsqueda, como ese leve desajuste que sentís cuando no estás siendo del todo vos.
Eso me golpea suave, pero profundo.
Porque es cierto.
Cuántas veces confundí ese llamado con incomodidad, con ansiedad… cuando en realidad era crecimiento pidiendo espacio.
Como la brizna.
Como ese impulso invisible que no se detiene, aunque uno no lo entienda.
—No tenés que hacer tanto —continúa la voz—. Solo no impedirlo.
Y ahí algo se afloja.
No tengo que convertirme en algo.
No tengo que alcanzar una versión ideal.
Solo tengo que permitir que eso que ya está en mí… crezca.
La noche avanza. Las estrellas comienzan a asomarse entre las sombras, como si también ellas respondieran a un llamado antiguo. Todo parece estar en diálogo, en una sincronía que no necesita ser explicada.
—¿Y si me olvido otra vez? —pregunto, casi en un susurro.
—Te vas a olvidar —dice la voz, sin juicio—. Pero también vas a recordar. Ese es el ritmo.
Respiro hondo.
El aire frío entra como una bendición silenciosa.
—Entonces… ¿qué hago ahora?
La respuesta llega simple. Tan simple que cuesta aceptarla.
—Crecé.
Nada más.
No mañana.
No cuando todo esté resuelto.
Ahora.
En esta noche.
En este instante.
En este misterio que no necesita ser descifrado para ser vivido.
Abro los ojos. Todo sigue igual… y sin embargo, algo es distinto.
No veo los ángeles en cada brizna de hierba. Pero sé que están.
No escucho sus voces. Pero siento su impulso.
Y en ese sentir… hay paz.
Una paz que no viene de entender, sino de confiar.
Quizás de eso se trata todo este viaje enigmático.
De recordar, una y otra vez, que hay algo en nosotros que sabe crecer… incluso en la oscuridad.
Incluso en el silencio.
Incluso cuando creemos que no está pasando nada.
Porque siempre…
ResponderEliminarsiempre…
hay un susurro diciendo:
—Seguí.