El arpista Hilary Stagg desvela una nueva grabación exquisita. Adicionando los sonidos de flauta irlandesa, violín eléctrico y voces angelicales a sus tonos únicos de arpa electrificada, Hilary nos transporta a una tierra inolvidable de serenidad y encanto. El artista era electricista cuando, con veinticinco años, asistió a un concierto de Andreas Vollenweider. Fue cautivado, y tan inspirado que compró una pequeña arpa. Fue un delicioso reto para él usar su conocimiento como electricista en la amplificación del instrumento. Hilary practicaba el sueño lúcido y desarrolló una forma de bailar con la musa de sus sueños, una forma de explorar y componer música en su "sueño". El álbum "Sweet Return" es considerado un clásico dentro del género por su melodía suave y ritmo fácil de escuchar.
Hilary Stagg - Sweet Return (1997)
01. Sweet Return
02. Reflections of Love
03. Thinking of You
04. Forever and a Day
05. Homeward Bound
06. New Terrain
07. Simply Beautiful
08. Evening Song
09. Pleasant Dreams
Duración total: 51:44 min.

Otro nuevo artista se suma a MusiK EnigmatiK, Hilary Stagg. Él es un gran arpista que utiliza un arpa eléctrica que el mismo diseñó. Una melodía sin igual que nos relaja y nos calma...
ResponderEliminarMás allá del crepúsculo
“La alegría de la vida deriva de expresarnos, de correr riesgos, de aventurarnos. No todo el mundo te amará, pero tú sí puedes amar a quien desees.” Andrew Matthews
Que paz transmite este tema! Un artista inspirado que va detrás de sus sueños...... Excelente elección Neto ! GRACIAS♥
ResponderEliminarTal cual como decís Sandy! Un tema ideal para escuchar al anocher... cuando comienza el crepúsculo y nos hace llevar más allá...
ResponderEliminarpaz armonía y serenidad
ResponderEliminarno es repetición es continuidad es una suave brisa que sale del alma y barre la mente con sonidos limpios calidos y coloridos
es música es armonía es todo para el alma
Si en esta Navidad distingues una luz muy brillante en el cielo, pide un deseo de FELICIDAD para el mundo entero.
ResponderEliminar🔥 El Riesgo Sagrado de Ser Uno Mismo
ResponderEliminarHay almas que nacen para obedecer caminos ya trazados.
Y hay otras…
otras que vinieron al mundo con una tormenta escondida en el pecho.
Almas incapaces de permanecer quietas.
Espíritus que sienten el llamado de lo desconocido aun cuando todo a su alrededor les exige prudencia, silencio y rutina.
Durante mucho tiempo creí que aventurarse era solamente viajar lejos, cruzar océanos o perderse en ciudades donde nadie conoce nuestro nombre.
Pero con los años descubrí algo más profundo y perturbador: el verdadero viaje comienza cuando nos atrevemos a expresarnos sin miedo a no ser comprendidos.
Porque mostrarse auténticamente frente al mundo siempre será un acto de riesgo espiritual.
Andrew Matthews escribió: “La alegría de la vida deriva de expresarnos, de correr riesgos, de aventurarnos. No todo el mundo te amará, pero tú sí puedes amar a quien desees.”
Y esas palabras parecen contener una llave secreta hacia una dimensión interior que muchos pasan toda la vida evitando mirar.
Vivimos atrapados entre máscaras.
Máscaras diseñadas para agradar.
Para encajar.
Para evitar el rechazo.
Para sobrevivir en una sociedad que premia las apariencias y sospecha de quienes brillan de manera distinta.
Pero el alma…
el alma jamás nació para esconderse.
Cada ser humano lleva dentro una melodía irrepetible, una vibración única suspendida entre la materia y el misterio.
Y cuando esa melodía es silenciada durante demasiado tiempo, algo comienza a apagarse lentamente en nuestro interior.
Tal vez por eso existe tanta tristeza invisible caminando por las calles.
Personas que dejaron de expresarse para no incomodar.
Seres que enterraron sueños porque alguien les dijo que eran imposibles.
Corazones que aprendieron a callar su verdad para evitar perder afectos.
Pero hay algo que el espíritu nunca negocia completamente: la necesidad de sentirse vivo.
Y sentirse vivo implica riesgo.
Implica atravesar puertas inciertas.
Decir aquello que tiembla dentro del pecho.
Amar aunque exista la posibilidad de ser heridos.
Crear aunque nadie aplauda.
Caminar hacia la niebla aun cuando no podamos ver el final del sendero.
Porque toda aventura espiritual comienza en la oscuridad.
Nadie descubre nuevos universos permaneciendo inmóvil bajo luces conocidas.
A veces pienso que el universo observa en silencio a quienes se atreven a romper sus propios límites.
Y cuando alguien decide escuchar su verdad interior, incluso temblando, algo cósmico parece alinearse secretamente.
Como si dimensiones invisibles comenzaran a abrirse.
Lo he sentido muchas veces.
En decisiones que parecían absurdas para los demás pero necesarias para mi alma.
En despedidas inevitables.
En palabras que necesitaban ser dichas aunque alteraran el equilibrio de ciertas relaciones.
En momentos donde elegir mi autenticidad significó caminar solo.
Y sí… duele.
Porque no todo el mundo entenderá tu frecuencia.
Hay personas que sólo podrán amarte mientras permanezcas pequeño, predecible o silencioso.
Pero el espíritu auténtico jamás fue diseñado para vivir encerrado en jaulas emocionales.
La verdadera libertad aparece cuando comprendemos que no vinimos a este mundo para ser aceptados por todos.
Vinimos para experimentar.
Para sentir.
Para descubrir qué ocurre cuando dejamos de pedir permiso para existir plenamente.
Y quizá ahí nace la alegría más profunda.
No una alegría superficial ni eufórica, sino esa sensación misteriosa de estar alineados con nuestra esencia, incluso en medio de la incertidumbre.
Porque aventurarse no siempre significa escapar hacia afuera.
Muchas veces significa descender hacia regiones desconocidas de uno mismo.
Hay galaxias enteras ocultas dentro del alma humana.
Universos construidos con recuerdos, heridas, deseos, intuiciones y símbolos que sólo aparecen cuando tenemos el valor de mirar hacia adentro.
Y cuanto más profundo descendemos, más comprendemos que el miedo y la expansión suelen caminar juntos.
Toda transformación exige atravesar un umbral.
El problema es que nadie puede cruzarlo por nosotros.
Ni las religiones.
ResponderEliminarNi los maestros.
Ni las promesas externas.
Cada espíritu debe decidir en algún momento si continuará viviendo una existencia diseñada por otros… o si aceptará el vértigo sagrado de escribir su propio destino.
Porque expresarse auténticamente también es una forma de rebelión espiritual.
Es declarar ante el universo:
“Ésta es mi voz.”
“Éste es mi fuego.”
“Ésta es la música que vine a entregar al mundo.”
Y aunque algunos no comprendan esa melodía, siempre existirán almas capaces de reconocerla.
Tal vez no muchas.
Pero las suficientes.
Al final, no importa cuántas personas aprueben nuestro camino.
Lo verdaderamente importante es no traicionarnos mientras avanzamos.
Porque cada vez que negamos lo que somos, una parte del espíritu se fragmenta en silencio.
Y cada vez que elegimos expresarnos con verdad, incluso con miedo, algo antiguo despierta dentro de nosotros.
Algo luminoso.
Algo infinito.
Quizás por eso la vida se siente tan intensa cuando dejamos de escondernos.
Los colores parecen más profundos.
La música toca regiones desconocidas del alma.
Las noches adquieren un misterio distinto.
Y el amor…
el amor deja de ser una búsqueda desesperada de aprobación para convertirse en una energía libre que simplemente fluye.
Entonces entendemos algo esencial:
No necesitamos que todos nos amen para vivir plenamente.
Necesitamos aprender a amar sin miedo nuestra propia existencia.
Y tal vez ésa sea la aventura más grande de todas.
Caminar hacia lo desconocido llevando únicamente nuestra verdad como brújula…
mientras el espíritu continúa viajando más allá del crepúsculo, hacia lugares que sólo pueden descubrir quienes se atreven a ser auténticos.