Vangelis - Themes 2 (1997)

Los años '80 comienzan exitosamente para el talentoso compositor griego Vangelis consiguiendo un premio por Chariots of Fire. A partir de este momento, y tal vez temiendo la posibilidad de quedar encasillado como músico de cine, Vangelis decide no publicar todos sus trabajos para el séptimo arte, decisión que de hecho sólo ha sido quebrantada en contadas ocasiones. Entre los ejemplos de sus bandas sonoras inéditas se encuentra la partitura para la banda sonora de la serie de televisión "Sauvage et Beau". Del documental de Frédéric Rossif "Sauvage et Beau", tan sólo queda el tema del mismo título, que sería incluido en el recopilatorio de músicas de películas de Vangelis: "Themes II", ampliando su legado musical notablemente.

 

Vangelis - Themes 2 (1997)

01. Main Theme From 'Sex Power'
02. Suite From 'Entends-Tu Les Chiens Aboyer'
03. Celestial Paradise From 'La Fete Sauvage'
04. Heaven And Hell Part 1 From The TV Series 'Cosmos'
05. Curfew (Unreleased Theme From 'Missing')
06. Main Theme From TV Series 'Sauvage Et Beau'
07. The Saga Of 'HMS Bounty'. End Title, Second Movement
08. Chorale From 'The Plague'
09. Suite From 'Francesco'
10. Main Theme From '1492 Conquest Of Paradise'
11. Line Open From '1492 Conquest Of Paradise'
12. Landscape From '1492 Conquest Of Paradise'
13. Suite From 'Bitter Moon'
14. I Dreamt Music (Alternate Live Theme From 'Blade Runner')

Duración total: 62:37 min.

Comentarios

  1. Por fín vió la luz este segundo CD de temas de películas de Vangelis: Como su predecesor, con muchas canciones que nunca fueron publicadas en CD, como este tema que me dedico "Salvaje y Hermoso"!


    Les dejo las frases del día de "Más Allá del Crepúsculo":

    “Usted vive en un sueño. Cuando decide a la mañana que los hombres sean hermosos, las dos arrugas que el portero de su casa lleva en la cara se tornan tiernas mejillas para besar.” Jean Giraudoux.

    "Todo es resultado de . una serie de conocimientos, de vivencias, de encuentros, de aprender de las propias torpezas cometidas en un momento determinado." Leonardo Padura


    Y el mensaje de Milenium para sentirnos jóvenes el día de hoy sin perdela

    Perdemos la juventud:

    Perdemos la juventud el día que dejamos de ser rebeldes,
    el día que comenzamos a comprender y a disculpar el sistema,
    el día que nos volvemos obedientes y sumisos ante los que tienen el poder.

    Perdemos la juventud el día que dejamos de soñar con el paraíso en la tierra, el día que empezamos a burlarnos de los que siguen soñando, el día que se nos despierta el sentido práctico, entramos en el juego y aceptamos las reglas.

    Perdemos la juventud el día que nos levantamos dispuestos a vendernos al mejor postor o al mejor impostor, el día que entre nuestros principales valores colocamos las pertenencias y dejamos de lado los afectos.

    Perdemos la juventud el día que perdemos el orgullo, el día que sólo vivimos de los recuerdos, que sólo pensamos que todo tiempo pasado fue mejor, el día que nos negamos a aceptar los cambios, las ideas de los jóvenes, la tecnología y el progreso.

    Perdemos la juventud el día que apostamos a un seguro ganador y no arriesgamos nada por una causa que puede parecer perdida.

    Perdemos la juventud el día que el mundo deja definitivamente de ser mágico.

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  2. *Perdemos la juventud el día que el mundo deja definitivamente de ser mágico.*...genial.....

    El tema...precioso... tiene el sello magistral de VANGELIS, sin duda....

    Te dedicaste el tema porque sos Salvaje y Hermoso....o porque lo queres ser? jajajjaja dice Eden que sos amaestrado y cucoso☺☺ jajajaj....amaestrado sera porque sos maestro? jajaj cucoso...ponete los lentes 0-0 jajajaj

    GRACIAS Neto salvaje como un corcel y hermoso como un oso ...jiji

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  3. Jajajaja... porque LO SOY! Super savaje y bien hermoso.... como un corcel y un oso! jajajaja... me gustó!

    Gracias Sandy! Besos. Neto (salvaje como un corcel y hermoso como un oso) jijijiji

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  4. JJAAJAJAJ me hiciste reir...... Gracias oso hermoso, peludoso y cucoso jajajajajajaja ☺☺! ! !

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  5. Gracias a vos Sandy! el oso hermoso, peludo y cucoso! jajajaa

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  6. hola neto querido: tendrás para compartir dicho álbum?. (CD Vangelis Themes 2) abrazo enorme y mil gracias. natu.

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  7. Hola Natu! Seguramente sí, lo busco y ni bien lo suba a la nube lo comparto! Este es otro excelente álbum recopilatorio de Vangelis! Saludos

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  8. Listo Natu! Disco disponible para descarga directa. Saludos!

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  9. sos increíble maravilloso amigo. t contactaré x privado para mandarte aportes musicales. t abrazo enormemente!.

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  10. Gracias natu por tus palabras, espero que estes disfrutando de este álbum de temas de películas de Vangelis. Otro abrazo para vos!

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  11. 🍂 Salvaje y hermoso

    La mañana amaneció medio nublada en Aluminé.

    No era una de esas mañanas tristes donde el cielo parece derrumbarse lentamente sobre el mundo, sino una de esas mañanas otoñales patagónicas donde las nubes simplemente flotan bajas, pensativas, como si también estuvieran tomando mate con uno y contemplando el misterio silencioso de existir.

    El vapor salía lentamente de la bombilla mientras el frío de finales de mayo se colaba por la ventana entreabierta. Los árboles comenzaban a perder sus últimas hojas y el viento del sur recorría las calles del pueblo con esa mezcla extraña de melancolía y pureza que sólo tiene la Patagonia.

    En momentos así siempre vuelvo a Vangelis.

    No sé exactamente por qué.

    Tal vez porque su música nunca parece completamente humana. Hay algo en ella que suena a memoria antigua, a paisajes interiores, a civilizaciones desaparecidas observando el presente desde algún rincón invisible del universo.

    Mientras sonaba “Sauvage et Beau”, pensé en esa frase de Pío Baroja:

    "La verdad no se puede exagerar. En la verdad no puede haber matices. En la semi-verdad o en la mentira, muchos."

    Y me quedé mirando el movimiento lento de las nubes sobre las montañas.

    Qué frase peligrosa.

    Porque vivimos rodeados de semi-verdades.

    Las redes sociales están hechas de semi-verdades.
    La política respira semi-verdades.
    Las publicidades venden semi-verdades.
    Las personas muchas veces construyen versiones editadas de sí mismas para sobrevivir en un mundo que parece exigir personajes más que autenticidad.

    Pero la verdad…

    La verdad tiene otra textura.

    No necesita maquillaje.
    No necesita exagerarse.
    No necesita demostrar nada.

    Simplemente es.

    Y quizás por eso incomoda tanto.

    Porque la verdad desnuda suele ser silenciosa y brutal al mismo tiempo.

    El mate ya estaba medio lavado cuando recordé aquellos viejos comentarios del blog. Sandy riéndose y diciéndome “salvaje como un corcel y hermoso como un oso”. Las bromas sobre ser cucoso, peludoso y amaestrado. Las charlas absurdas y profundas mezcladas sin ninguna necesidad de aparentar solemnidad.

    Y pensé que tal vez allí también había una forma de verdad.

    La verdad de la simpleza.

    La verdad de personas encontrándose desde un lugar genuino.

    Hoy todo parece demasiado calculado. Incluso las emociones. Incluso las opiniones. Todo necesita volverse inmediatamente contenido, postura o espectáculo. Y sin embargo, algunas de las cosas más verdaderas de la vida siguen ocurriendo en espacios pequeños y aparentemente insignificantes:

    Un comentario escrito de madrugada.
    Una canción compartida.
    Una risa espontánea.
    Un abrazo sincero.
    Un “gracias” que no busca nada a cambio.

    Tal vez por eso sigo creyendo en la magia de ciertos encuentros invisibles.

    Porque cuando alguien escribe:
    "Esta música me transmite paz..."

    no está hablando solamente de música.

    Está hablando de una necesidad humana mucho más profunda.

    La necesidad de encontrar refugios espirituales en medio del ruido del mundo.

    Y Vangelis tenía ese don.

    Sus melodías parecían venir desde un territorio salvaje y hermoso al mismo tiempo. Como la Patagonia. Como ciertos recuerdos. Como algunas almas que todavía no se dejaron domesticar completamente por la lógica gris de la rutina.

    Quizás por eso me emocionaba tanto aquel tema “Sauvage et Beau”.

    No sólo por la música.

    Sino porque en el fondo todos deseamos seguir siendo un poco salvajes y hermosos.

    Salvajes para no aceptar del todo las reglas absurdas del sistema.
    Hermosos para no endurecer el corazón.

    Pienso mucho en aquella frase que compartí hace años:

    "Perdemos la juventud el día que el mundo deja definitivamente de ser mágico."

    Y hoy, tomando mates mientras el otoño patagónico cubre Aluminé de silencios dorados, sigo creyendo exactamente lo mismo.

    La verdadera vejez no llega con las arrugas.

    Llega cuando dejamos de asombrarnos.

    Cuando dejamos de escuchar música con el alma.
    Cuando dejamos de mirar el cielo.
    Cuando todo se vuelve puramente práctico.
    Cuando empezamos a burlarnos de quienes todavía sueñan.

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  12. Ahí comienza la derrota espiritual.

    Porque el mundo necesita personas capaces de conservar cierta rebeldía poética.

    Personas que todavía puedan responder una pregunta cotidiana con una frase inesperada. Personas que sigan encontrando belleza en lo imperfecto. Personas que compartan discos, libros, pensamientos o melodías como quien comparte pequeñas antorchas en medio de la oscuridad.

    Quizás por eso los comentarios del blog siempre me parecieron más importantes que cualquier número de visitas.

    Detrás de cada comentario había alguien real respirando del otro lado.

    Alguien atravesando una noche difícil.
    Alguien buscando armonía.
    Alguien intentando no perder del todo la sensibilidad.

    Y eso tiene algo profundamente sagrado.

    Porque el espíritu humano se salva muchas veces gracias a pequeños gestos invisibles.

    No por grandes discursos.

    Sino por detalles.

    Una canción subida a tiempo.
    Una frase compartida.
    Una conversación absurda que termina haciéndonos reír cuando más lo necesitábamos.

    El mate ya estaba frío.

    Afuera el viento seguía moviendo las hojas secas por las calles de Aluminé como si quisiera recordar algo antiguo que el mundo moderno olvidó hace mucho tiempo.

    Entonces comprendí algo.

    La verdad quizás no sea solamente una cuestión intelectual.

    Tal vez también sea una frecuencia.

    Una vibración que reconocemos inmediatamente cuando alguien habla, escribe o crea desde un lugar auténtico.

    Y por eso ciertas músicas sobreviven.
    Por eso ciertas palabras permanecen.
    Por eso algunos encuentros dejan huellas invisibles durante años.

    Porque contienen algo verdadero.

    Y la verdad —como decía Baroja— no necesita exagerarse.

    Brilla sola.

    Como esas melodías perdidas de Vangelis flotando en una mañana gris de otoño patagónico.

    Como un oso hermoso, peludoso y medio cucoso tomando mates mientras el mundo gira demasiado rápido allá afuera.

    Como este viaje espiritual y enigmático que todavía continúa más allá del crepúsculo.

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