El álbum "Peaceful Hearts (Corazones Pacíficos)" es el nuevo lanzamiento de música, mantras y canciones espirituales con Terry Oldfield en la guitarra, flauta y voz junto a Soraya Saraswati en tanmandel y teclados. Sabemos que la armonía divina con el Ser Superior requiere del equilibrio físico, mental, emocional y espiritual. Cuando estamos en conflicto con alguna de estas áreas en nuestra vida, entonces hay lucha y el desperdicio de energía valiosa. Esta canción, "When Will I Be Free (Cuándo seré libre)", nos permite restaurar la alineación con la energía amorosa universal a través de la meditación, la oración y la obra de liberación del alma. De esta manera podemos aceptar los dones que hemos aprendido y ser más creativos.
Terry Oldfield - Peaceful Hearts (2013)
01. Deep Peace
02. When Will I Be Free
03. Just Perfect
04. Instrument Of Peace
05. Call In The Light
06. Looking In The Mirror
07. Ocean Lullaby
08. Simply Standing There
09. Peaceful Hearts
10. Shanti Path
Duración total: 62:34 min.

Justamente hoy escuchaba este CD...no tiene desperdicio.... ideal para meditar, practicar Yoga, o simplemente relajarse y escuchar cada palabra, cada sonido, cada Mantra, con el corazón ♥♥♥. Hermoso tema Neto ! GRACIAS por compartirlo!!!
ResponderEliminarQue esta noche te envuelva la luz del Amor... Namaste !
Un hermoso domingo de sol en este día por las montañas! Mañana fresca pero soleada y con buena música como la de hoy!
ResponderEliminarTambién tenemos para compartir el mensaje de Milenium de la semana que trata de los padres, abuelos y bisabuelos... que pronto tendremos la transcripción de la letra además de la canción del día!
Gracias Sandy por tus deseos... realmente pasé una noche maravillosa con amigos! Namaskar!
Que bueno Neto ! me alegro.... por todo lo que contás!!! Aquí, después de incontables días sin sol, al fin un dia espléndido!!
ResponderEliminarEscuchemos ahora el nuevo mensaje de ♥♥♥ Milenium...♥♥♥
♥♥♥Padres, abuelos y bisabuelos, antepasados, familiares, amigos, inolvidables e irrepetibles. Personas que son parte de nuestra vida íntima, que directa o indirectamente nos enseñaron todo, sentimientos, valores, virtudes, afectos que forman parte de nuestra sangre y nuestra historia. Personas que dejaron sus vivencias escritas en el tiempo y en la memoria. Experiencias de toda una vida....de la que tenemos mucho que aprender.Personas inolvidables e irrepetibles.
Desde el mejor rincón de la memoria transmite... .Milenium ♥♥♥
Que emocionantes son estos mensajes Neto, y la música que los acompaña !!! MIL GRACIAS por este regalo cada domingo!! ♥♥
No hay de que... solo faltaría conocer de que trata la canción de este día para comprenderlo en todas sus dimensiones! Gracias por la trascripción del mensaje!
ResponderEliminarChin chin por las más de 8.000 visitas de esta nueva etapa del blog con personas inolvidables e irrepetibles!
♫♫♫ y traducción caserita en honor a las 8000 visitas de personas inolvidables e irrepetibles!....veamos lo que nos dice esta preciosa canción....
ResponderEliminar♥♥♥ Cuando seré libre?♥♥♥
Cuando seré libre
como un arco iris sobre el mar...
como una nube sobre el océano
como una hoja danzando en la brisa (ole y trufa)
Cuando seré abierta
como la oscuridad de la noche con las estrellas
como el cielo lo es con el oceano
como el amor de los amantes en los brazos del otro.
Cuando estaré plena de alegria
como una cancion escrita en el crepusculo
como un lobo aullandole a la luna
Cuando estaré despierta
como una flor cuando amanece
como una estrella cuando titila en la noche.♥♥♥
Me encanta la letra! Me encanta la melodía con la flauta! Gracias Sandy por la traducción caserita! Chin chin! Felicidades!!!
ResponderEliminar"Cuando seré libre!....... hermoso titulo, tema y letra.... es solo nuestra decisión ...solo depende de nosotros....verdad Neto???
ResponderEliminarClaro que si, totalmente de acuerdo!
ResponderEliminar🍂 El idioma secreto de las hojas
ResponderEliminarHay palabras que no deberían forzarse.
Palabras que llegan como la lluvia sobre los tejados antiguos, sin aviso, sin cálculo, sin obedecer ninguna voluntad humana. Aparecen de pronto en medio del silencio, como si hubieran estado aguardando durante siglos el instante exacto para descender sobre alguien dispuesto a escucharlas.
Quizá por eso la verdadera poesía nunca nace del esfuerzo desesperado por decir algo hermoso.
Nace de una grieta.
De una herida.
De un estremecimiento invisible entre el alma y el misterio.
Siempre me ha parecido extraño que los seres humanos intentemos fabricar inspiración como quien construye una máquina. Queremos domesticar aquello que pertenece al territorio indómito del espíritu. Sin embargo, las palabras más profundas jamás fueron conquistadas; fueron reveladas.
Como las hojas de un árbol.
Nadie obliga a una hoja a brotar. No existe violencia en su nacimiento. El árbol no se apresura ni se angustia pensando si florecerá a tiempo. Simplemente permanece conectado a la tierra y al cielo mientras algo silencioso actúa dentro de él.
Y un día, sin ruido, aparece el milagro.
Tal vez el espíritu humano también funcione así.
Hay pensamientos que pueden estudiarse, repetirse, memorizarse. Pero existen otros que solo emergen cuando el alma alcanza cierto estado de desnudez interior. Son palabras que no parecen escritas por nosotros, sino a través de nosotros. Como si una corriente antigua atravesara el pecho y dejara caer fragmentos de otro mundo sobre la página.
Más allá del crepúsculo existe un lugar donde el lenguaje deja de pertenecer completamente al hombre. Allí las palabras son criaturas vivas. Respiran. Se transforman. A veces iluminan y otras veces condenan. Y quienes escribimos desde el espíritu sabemos que hay frases que llegan con una intensidad tan extraña que incluso asustan.
Porque no nacieron únicamente de la mente.
Nacieron de algo más profundo.
Quizá toda verdadera creación implique una rendición.
El río no lucha para reflejar la luna. El bosque no se esfuerza por ser sagrado. La noche no intenta parecer misteriosa. Todo lo esencial ocurre con una naturalidad silenciosa que el ser humano ha olvidado. Vivimos tan obsesionados con producir, demostrar y controlar, que terminamos desconectándonos de la fuente invisible desde donde nace lo auténtico.
Y entonces las palabras pierden alma.
Se vuelven correctas, pero vacías.
Hermosas, pero frías.
Como flores artificiales incapaces de marchitarse porque jamás estuvieron vivas.
He sentido algunas veces esa presencia inexplicable que antecede a ciertas frases. Un silencio distinto. Una especie de respiración secreta alrededor de las cosas. En esos momentos comprendo que escribir no consiste en inventar, sino en escuchar.
Escuchar profundamente.
Escuchar incluso aquello que no tiene voz.
Porque el universo entero parece estar pronunciando algo continuamente: el viento entre las ramas, las sombras desplazándose sobre una pared, el eco lejano de una despedida, la tristeza inexplicable que aparece algunas madrugadas sin motivo aparente.
Todo contiene un lenguaje oculto.
Y quizá la poesía sea apenas el intento humano de recordar ese idioma perdido.
Hay almas que escriben para ser admiradas. Otras escriben porque no encuentran otra manera de sobrevivir al peso de lo invisible. Sus palabras brotan como raíces buscando agua bajo la tierra. No responden a técnicas ni estrategias. Nacen del mismo lugar donde nacen los sueños, las lágrimas y ciertas nostalgias que parecen anteriores a esta vida.
Por eso algunos textos permanecen vivos durante siglos.
Porque fueron escritos desde una región donde el tiempo no gobierna.
Pienso en los árboles durante el otoño. Nadie escucha el instante exacto en que una hoja decide desprenderse. Ocurre en secreto. Sin espectáculo. Y aun así hay una belleza inmensa en esa caída silenciosa. Tal vez las palabras verdaderas también deban desprenderse así del alma: naturalmente, sin violencia, obedeciendo un ritmo invisible.
Lo que nace forzado rara vez perdura.
El espíritu reconoce inmediatamente aquello que fue creado desde la ansiedad y aquello que emergió desde la profundidad. Porque las palabras auténticas poseen algo difícil de explicar: respiración.
ResponderEliminarLate algo dentro de ellas.
Algo antiguo.
Algo que no puede fingirse.
Y quizá ahí resida el misterio más grande de todos: las frases más luminosas no pertenecen del todo a quienes las escriben. Son destellos prestados. Ecos de una música lejana que atraviesa por un instante el corazón humano antes de regresar al silencio del que vino.
Más allá del crepúsculo, donde las sombras comienzan a parecerse a los sueños, comprendo que el alma no fue creada para fabricar belleza artificialmente.
Fue creada para convertirse en árbol.
Y permitir, cuando llegue el momento exacto, que las hojas del misterio nazcan solas a través de ella.