"Touch Your Soul" de Oliver Scheffner propone una experiencia sonora orientada a la relajación y la introspección dentro del ámbito de la música instrumental cercana al ambient y al new age, donde predominan atmósferas suaves, melodías etéreas y ritmos que buscan crear un espacio de calma. Las composiciones se apoyan en texturas electrónicas y arreglos sensibles que evocan paisajes sonoros amplios y contemplativos. En este trabajo, Scheffner combina influencias de la música electrónica melódica con elementos de pop ambiental, construyendo piezas que invitan a un viaje interior sereno y emocional. El resultado es un disco pensado para momentos de descanso, meditación o desconexión, donde cada pasaje musical transmite tranquilidad y una sensación de armonía espiritual.
Oliver Scheffner - Touch Your Soul (2017)
01. Trip To The Sun
02. A Night With You
03. Find Your Harmony
04. Freedom In Your Soul
05. Touch Your Soul
06. Pillars Of Light
07. A Grand Journey
08. Feeling The Heart
09. Play With The Wind
10. Stairway To Eden
11. Stars Of Heaven
12. Always Forward
13. The Magic Of Sounds
14. Remembering The Dream
Duración total: 75:59 min.
01. Trip To The Sun
02. A Night With You
03. Find Your Harmony
04. Freedom In Your Soul
05. Touch Your Soul
06. Pillars Of Light
07. A Grand Journey
08. Feeling The Heart
09. Play With The Wind
10. Stairway To Eden
11. Stars Of Heaven
12. Always Forward
13. The Magic Of Sounds
14. Remembering The Dream
Duración total: 75:59 min.
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🌄 El mate tibio del alma
ResponderEliminarLa mañana se abre clara sobre Aluminé. El sol patagónico, todavía joven, se posa con suavidad sobre los cerros y hace brillar el río como si alguien hubiera esparcido diminutos fragmentos de luz sobre el agua. En unos minutos compartiré unos mates en familia, ese pequeño ritual que aquí tiene algo de sagrado: una ronda simple donde el tiempo baja la voz y el corazón se aquieta.
Pero mientras la pava empieza a cantar, el pensamiento viaja lejos. Demasiado lejos. Cruza océanos, desiertos y fronteras invisibles hasta posarse en tierras donde el amanecer no siempre trae calma. Pienso en la guerra que vuelve a estremecer Medio Oriente, en Irán, en tantas vidas atravesadas por el ruido de lo que el ser humano todavía no ha aprendido a sanar.
Y entonces aparece esa frase de Emily Dickinson, como una brisa suave que atraviesa el alma:
“Si pudiera calmar el dolor de una vida, o hacer más llevadera una tristeza, no habré vivido en vano.”
Qué misterio tan profundo guarda esa idea. Porque a veces creemos que el mundo se transforma únicamente con grandes gestos, con decisiones que cambian la historia o con nombres que quedan escritos en los libros. Pero tal vez el verdadero tejido del mundo se sostiene con hilos mucho más silenciosos.
Un gesto de ternura.
Una palabra a tiempo.
Un mate compartido cuando alguien lo necesita.
Quizá la vida —esta vida breve que atravesamos como caminantes entre luces y sombras— no nos pide resolver los grandes conflictos del planeta. Tal vez nos pide algo más humilde y a la vez más inmenso: no endurecer el corazón.
Mientras el sol se eleva sobre la Patagonia y la mesa familiar empieza a poblarse de voces, pienso que cada acto de bondad es una pequeña rebelión contra la oscuridad. Como si cada uno de nosotros llevara una chispa invisible capaz de contradecir, aunque sea por un instante, el peso del dolor del mundo.
No sabemos dónde llega lo que hacemos.
No sabemos qué tristeza se vuelve más liviana gracias a un gesto que parecía pequeño.
Pero quizá el misterio de vivir esté justamente ahí.
En este rincón del sur del mundo, con el aroma del mate y el murmullo del río cerca, siento que el espíritu nos recuerda algo antiguo y sencillo: el universo no solo se mueve por fuerzas gigantescas, sino también por delicadas corrientes de compasión.
Si logramos aliviar aunque sea una lágrima en el vasto océano humano, tal vez —como susurraba Dickinson— nuestra presencia aquí ya habrá tenido sentido.
Y quién sabe…
quizá esas pequeñas luces, encendidas en silencio en distintos rincones del planeta, sean las que algún día terminen inclinando la balanza del destino hacia la paz.
Porque incluso en tiempos de guerra, el alma humana todavía sabe cómo preparar un mate…
y compartirlo. ☀️🧉