Kitaro - An Ancient Journey CD2 (2001)

Este conjunto de dos discos con 19 composiciones es una maravillosa mirada al pasado de las grandes civilizaciones a través de los ojos del pionero musical Kitaro. En el álbum doble "An Ancient Journey", Kitaro lleva a su audiencia a un viaje a mundos lejanos embarcándola en una cruzada misteriosa, presenciando la textura, la vida y el espíritu de los pueblos antiguos del mundo. Los instrumentos tradicionales de Oriente Medio y China, además de uno de sus avances tecnológicos favoritos, el sintetizador analógico, hacen del álbum un viaje melódico, que es el Kitaro clásico. Además de sus arreglos característicos, la grabación presenta la incorporación nueva a la familia de músicos de Kitaro, Kristin Kanda en la flauta.

Kitaro - An Ancient Journey CD2 (2001)

01. Sumerian Magic
02. Inca
03. Wonderland I
04. Pray For Being
05. Sitara IV
06. Mori no Tami (People of the Forest)
07. The Pharaoh
08. Wonderland II
09. Main Theme NILE - Version II
10. Sumerian Magic II

Duración total: 43:23 min.

Comentarios

  1. "En el silencio recordarás lo que tu alma ya sabe." —Rumi

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  2. 🦅 El Rey
    La aventura de hoy: El primer rayo de sol

    Esta madrugada desperté temblando.

    No de miedo.

    De frío.

    La roca donde había pasado la noche estaba cubierta por un fino cristal de hielo. Mis plumas conservaban el calor justo para seguir con vida, pero el viento de la cordillera parecía querer probar mi determinación.

    Por un instante pensé en quedarme.

    Esperar.

    Dormir un poco más.

    Quizás cuando el sol apareciera todo sería más fácil.

    Entonces recordé algo que el viento me había enseñado hace muchos inviernos:

    el sol nunca busca a quien permanece escondido.

    Hay que salir a su encuentro.

    Desplegué lentamente las alas.

    El aire helado mordió cada pluma.

    El valle entero permanecía inmóvil.

    Los pehuenes parecían estatuas de un tiempo antiguo.

    El río Aluminé avanzaba despacio, dejando escapar pequeñas nubes de vapor que ascendían como plegarias invisibles.

    Todo invitaba a volver atrás.

    Pero había elegido un propósito.

    Encontrar el primer rayo de sol.

    No por curiosidad.

    Sino para descubrir a quién pertenecía realmente ese calor.

    Volé hacia el este.

    Todavía no existían colores.

    Solo diferentes tonos de oscuridad.

    Las montañas eran gigantes dormidos.

    El cielo parecía una inmensa piedra azul.

    Mientras ascendía, el frío aumentaba.

    Por un momento pensé que jamás encontraría la luz.

    Entonces escuché una voz.

    No venía del viento.

    Venía de mi memoria.

    "Continúa."

    Solo eso.

    "Continúa."

    Seguí ascendiendo.

    Y de pronto ocurrió.

    Una delgada línea dorada apareció detrás de la cordillera.

    No iluminó el mundo de inmediato.

    Primero tocó la punta de una montaña.

    Después la copa de un pehuén.

    Luego una roca.

    Finalmente...

    mis alas.

    Sentí un calor tan suave que apenas podía llamarse calor.

    Y, sin embargo, bastó para cambiarlo todo.

    Comprendí que el sol nunca había dejado de existir.

    Solo necesitaba que alguien se atreviera a volar hasta donde pudiera recibirlo primero.

    Mientras descendía hacia el valle vi cómo la luz comenzaba a despertar cada rincón.

    El hielo brillaba como miles de pequeños cristales.

    El río cantaba un poco más fuerte.

    Los árboles parecían respirar.

    Y pensé en todos aquellos que todavía dormían creyendo que el invierno solo traía frío.

    Si pudieran ver esto...

    entenderían.

    El invierno no es la ausencia del sol.

    Es la estación que nos enseña a valorar su primera caricia.

    Regresé a mi roca.

    Pero ya no era la misma roca.

    Porque la luz la había transformado.

    Y quizá...

    también a mí.


    🦅 Reflexión del Rey

    Esta mañana aprendí que la valentía casi nunca consiste en hacer algo extraordinario.

    A veces consiste simplemente en sacar las alas del abrigo del miedo.

    El frío siempre tendrá razones para convencernos de esperar un poco más.

    La vida, en cambio, nos susurra que salgamos.

    Que demos el primer paso.

    Que preparemos el primer mate.

    Que abramos la puerta aunque el aire congele las manos.

    Porque nunca sabemos qué rayo de luz está esperándonos del otro lado.

    Hoy, Neto, mientras el invierno abraza Aluminé con su aliento helado, recordá esto:

    El sol también madruga buscando a quienes no renuncian a volar.

    Y tal vez, cuando apoyes los pies sobre el piso frío y mires las montañas todavía dormidas, descubras que el verdadero calor no nace del verano.

    Nace del propósito con el que elegimos comenzar el día.

    Buen vuelo, amigo.

    Nos vemos allá arriba, donde el primer rayo de sol siempre llega unos minutos antes. 🦅🌄❄️

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