Karl Jenkins - Adiemus (Single) (1995)

Aunque ha habido una considerable evolución a lo largo del proyecto, el lenguaje musical de Adiemus, la célebre obra de Karl Jenkins, se basa en gran medida en la fusión entre la música clásica occidental y la música del mundo. Jenkins sigue las convenciones de la tonalidad tradicional hasta cierto punto; sin embargo, su rica armonía deriva directamente del Gospel y la música africana. Esta se decora con ingeniosas disonancias funcionales, como suspensiones, y una gran libertad de movimiento entre tonalidades con poco en común. A menudo emplea firmas de tiempo inusuales pero finalmente, la sección de percusión, cuando se usa de forma destacada, le otorga a la pieza un ritmo elevado, vibrante y de un profundo carácter casi tribal.

 

Karl Jenkins - Adiemus (Single) (1995)

01. Adiemus (Radio Mix)
02. Adiemus (Main Extd. Version)
03. Adiemus (Percussion Mix)

Duración total: 14:59 min.

Comentarios

  1. Olá. Sou do Porto - Portugal.Gostaria de ter os links para baixar este Cd de Adiemos, e de Imagination - Dana Dragomir-PanDana. Será possível? Que tenho que fazer?
    MUITO Obrigado. Espero resposta.

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  2. Caro Fernando:

    Musik EnigmatiK é um dos blogs mais populares da Nova Era no mundo. Nasceu com a intenção de promover os álbuns que emergem dentro das novas correntes musicais e os grandes conhecidos de todos os tempos. Embora o blog esteja focado no gênero New Age, também desenvolve outros estilos musicais. Os comentários são importantes e necessários para o blog. Você pode se comunicar por e-mail para profejcastro@yahoo.com.ar

    MusiK EnigmatiK é uma seleção personalizada sobre as melhores músicas deste gênero musical. Uma viagem com o espírito que nos transporta para lugares insuspeitados além do crepúsculo!

    Apenas o melhor da New Age Music ... totalmente enigmático! Obrigado por escrever! Cumprimentos

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  3. No esperes a que nadie te diga el valor que tienes antes de hacerlo tú.
    Eres único y como tal eres el primer experto en tasarte.
    A partir de ahí, y con suerte, muchas personas descubrirán tu verdadero valor.
    Como puedes ser el tipo de joya que quieras….
    Sé el brillante mas valioso del mundo, para ti mismo…. y para quien se tome la molestia de apreciarlo.

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  4. Obrigado Fernando por comentar. Cumprimentos

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  5. Muy muy bueno!!!
    Escuché la versión extended...excelente solo de guitarra elétrica.
    Solo no sé quién es el guitarrista!
    Gracias!!!

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  6. Gracias a vos! Me alegro que lo disfrutes. Saludos!

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  7. 💎 El portal secreto donde aprendí mi verdadero valor

    Hay noches en Aluminé en las que el viento parece venir de otro mundo.

    No sopla: susurra.

    Desciende lentamente desde las montañas oscuras, atraviesa los álamos desnudos del otoño y golpea las ventanas como si intentara recordar algo que olvidamos hace siglos. Esta noche es una de esas noches. El frío cubre las calles vacías, el cielo patagónico parece suspendido en un silencio infinito y el río murmura palabras antiguas que solo el espíritu alcanza a comprender.

    A veces pienso que ciertos lugares no pertenecen del todo a esta realidad.

    Y Aluminé… definitivamente es uno de ellos.

    Caminaba solo cerca del bosque mientras el crepúsculo terminaba de apagarse detrás de los cerros. Todo parecía detenido. El aire tenía esa extraña quietud que antecede a los sucesos imposibles. Entonces ocurrió.

    Entre los árboles apareció una luz.

    No era una luz común. Respiraba.

    Como si estuviera viva.

    Flotaba apenas sobre la tierra húmeda, abriéndose lentamente como una grieta luminosa en medio de la oscuridad. Un portal. No sentí miedo. Hay momentos en los que el alma reconoce inmediatamente aquello que estuvo esperando toda la vida.

    Di un paso.

    Y el mundo desapareció.

    Atravesar aquel portal fue como entrar dentro de mí mismo.

    No había arriba ni abajo. Solo un espacio infinito cubierto de estrellas líquidas y montañas transparentes que parecían hechas de memoria. El tiempo dejó de existir. Escuché voces lejanas, antiguas, quizás mías, quizás de quienes fui antes de llegar a esta vida.

    Entonces comprendí algo doloroso:
    gran parte de nuestra tristeza nace de haber olvidado quiénes somos realmente.

    Vivimos esperando aprobación.

    Una palabra.
    Una mirada.
    Un reconocimiento.

    Como si el valor del alma necesitara permiso ajeno para existir.

    Y mientras esperamos que otros descubran nuestra luz, terminamos escondiéndola nosotros mismos.

    En aquel lugar imposible entendí que muchas personas pasan toda su vida comportándose como piedras comunes solo porque alguien incapaz de reconocer diamantes les dijo una vez que no brillaban lo suficiente.

    Qué tragedia silenciosa.

    El universo jamás crea dos almas iguales. Cada ser humano nace con una frecuencia irrepetible, una forma única de sentir el mundo, de amar, de sufrir, de crear belleza. Pero el miedo nos vuelve imitaciones. Empezamos a compararnos, a disminuirnos, a mendigar afecto donde nunca hubo verdadera capacidad de apreciarnos.

    Y el espíritu se marchita cada vez que duda de su propio valor.

    Seguí caminando dentro de aquel portal y vi algo extraño: millones de joyas flotaban suspendidas en la oscuridad. Algunas brillaban con intensidad cegadora. Otras permanecían opacas, casi invisibles. Pero cuando me acerqué comprendí la diferencia.

    Las que brillaban no eran necesariamente las más perfectas.

    Eran las que habían aceptado su propia naturaleza.

    Entonces escuché una voz.

    No venía de afuera.
    Venía desde algún rincón olvidado de mi alma.

    Decía:

    “No esperes a que nadie te diga el valor que tienes antes de hacerlo tú.”

    Y sentí un estremecimiento profundo.

    Porque era verdad.

    Pasamos años entregando nuestro poder a personas que ni siquiera conocen nuestras batallas internas. Dejamos que otros tasen nuestro corazón según sus propias limitaciones. Pero nadie puede definir el valor de un espíritu que ha sobrevivido a su propia oscuridad.

    Hay personas que jamás verán tu brillo porque viven cómodas dentro de la sombra.

    Y eso no disminuye tu luz.

    Comprendí también que el verdadero valor no nace del ego. No se trata de sentirse superior. Se trata de reconocerse sagrado. Entender que existir ya es un milagro improbable entre miles de millones de estrellas. Que cada cicatriz atravesada transformó el alma en algo más profundo, más consciente, más humano.

    Las joyas auténticas no nacen pulidas.

    Se forman bajo presión.

    Quizás por eso las personas más luminosas suelen ser aquellas que atravesaron grandes dolores sin dejar de amar.

    El portal comenzó a cambiar.

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  8. El cielo se volvió dorado y aparecieron enormes árboles cristalinos cuyas hojas reflejaban recuerdos de mi vida. Vi antiguas tristezas, pérdidas, silencios, momentos donde dudé de mí mismo. Y por primera vez no sentí vergüenza de mis heridas.

    Porque entendí que incluso las grietas permiten entrar la luz.

    A veces el universo nos rompe solamente para mostrarnos aquello que éramos incapaces de ver enteros.

    Entonces apareció frente a mí una piedra pequeña, opaca, imperfecta. La tomé entre mis manos y lentamente comenzó a transformarse en un brillante inmenso. Pero lo más extraño fue descubrir que no emitía luz hacia afuera.

    La luz venía desde adentro.

    Como el alma.

    Y ahí comprendí el secreto.

    Ser valioso no significa que todos sepan apreciarte.
    Significa que tú ya no dudas de tu esencia aunque el mundo entero no logre comprenderla.

    Hay espíritus demasiado profundos para encajar en lugares superficiales.

    Y eso también es un don.

    El portal empezó a cerrarse lentamente. El viento regresó. El frío de la Patagonia volvió a rozar mi rostro. Otra vez estaba en el bosque de Aluminé, bajo el cielo oscuro de mayo. Pero algo dentro de mí había cambiado para siempre.

    Porque entendí que nadie viene a este mundo para convertirse en una copia apagada de lo que otros esperan.

    Vinimos a brillar.

    A nuestra manera.
    Con nuestras heridas.
    Con nuestra verdad.

    Y quizás el viaje espiritual más importante no consista en encontrar tesoros ocultos en otros mundos…

    Sino en descubrir que siempre fuimos el diamante que estábamos buscando.

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