Deosil - A Drop Of Eternity (2017)

Muchos de los fans de largo tiempo de Deosil han sido testigos de la evolución constante de su sonido a lo largo de los años, reflejada en cada uno de sus lanzamientos. Con cada nuevo álbum, su música logra involucrar más profundamente al oyente, explorando nuevas capas emocionales y sonoras. Ahora, Deosil se enorgullece en anunciar su 12º lanzamiento, titulado "A Drop Of Eternity", el cual considera su obra más profunda, personal y compleja hasta la fecha. Su álbum más reconocido, "Centering", lanzado en 2008, marcó el punto más alto de su estilo etéreo y compositivo. Este nuevo trabajo actúa como una continuación espiritual, incorporando delicadas pistas de piano, cálidos sintetizadores, ritmos envolventes y abundantes armonías atmosféricas.

 

Deosil - A Drop Of Eternity (2017)

01. The Second Offering
02. This Beautiful Moment
03. Days of Renewal
04. Solemn Intent
05. Three Stars in the Sky
06. Precious Thoughts
07. The Now
08. My Own Being
09. Distant Sun

Duración total: 68:01 min.

Comentarios

  1. “La mitad de la belleza depende del paisaje y la otra mitad del hombre que la mira.”

    Lin Yutang, filólogo chino

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  2. Hola! Es posible escuchar aquí la música de los discos publicados?

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  3. Hola Nispero! Si, se puede escuchar toda la música. Gracias por escribir. Saludos.

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  4. 🌌 Donde la mirada despierta al paisaje

    A veces olvido que no soy un simple espectador de lo que contemplo. Me dejo llevar por la ilusión de que el mundo ocurre fuera de mí, independiente, intacto, como si la belleza fuera una cualidad fija, inmóvil, ajena a mi presencia. Pero cuando el silencio se posa sobre mis pensamientos y escucho con atención a ese maestro interior que nunca se impone, comprendo algo más sutil: soy, en parte, el creador de aquello que percibo.

    “La mitad de la belleza depende del paisaje y la otra mitad del hombre que la mira.” Esta frase resuena como un eco antiguo en lo profundo de mi ser. Y entonces me pregunto: ¿qué hay en mí cuando el mundo me parece gris? ¿Qué velos cubren mis ojos cuando no logro ver lo extraordinario en lo cotidiano?

    He caminado por los mismos senderos en días distintos, y sin embargo, nunca han sido iguales. No es el árbol el que cambia, ni el cielo, ni el viento… soy yo. Mi estado interno tiñe cada forma, cada sonido, cada instante. Cuando mi espíritu está en calma, incluso la sombra más tenue parece danzar con una luz secreta. Pero cuando me habita la inquietud, ni el más vibrante atardecer logra conmoverme.

    Es ahí donde comprendo que mirar es un acto sagrado.

    Mi maestro interior me susurra que la belleza no es algo que se encuentra, sino algo que se revela en la relación. No se trata solo de abrir los ojos, sino de abrir la conciencia. Hay una música silenciosa que habita en todas las cosas, esperando ser escuchada por quien esté dispuesto a afinar su percepción.

    ¿Y si la vida fuera, en esencia, una invitación a recordar cómo mirar?

    Quizás la verdadera travesía espiritual no consista en buscar nuevos paisajes, sino en descubrir nuevas miradas. En limpiar el espejo interno donde el mundo se refleja. En reconciliarme con lo que soy para poder reconocer lo que me rodea.

    Cuando dejo de resistir, cuando abandono la prisa por entender y simplemente habito el instante, algo cambia. El misterio se insinúa en lo simple. La belleza deja de ser un concepto y se convierte en experiencia. Y en ese momento, casi sin darme cuenta, ya no hay distancia entre el observador y lo observado.

    Soy el paisaje.
    Y el paisaje, de algún modo, también me está mirando.

    Así, continúo este viaje en MusiK EnigmatiK, donde cada nota, cada silencio y cada vibración me recuerdan que más allá del crepúsculo no hay un destino… sino una forma más profunda de ver.

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