El año pasado, el guitarrista Ottmar Liebert decidió grabar un álbum de canciones que mezclan elementos del tango flamenco con ritmos reggae. Algunos creen que el ritmo caribeño fue llevado al puerto español de Cádiz por los marineros de los buques mercantes, y que el ritmo pegadizo pronto viajó a Andalucía, donde se mezcla con estilos musicales locales y se convirtió en el Flamenco. Las raíces profundas de los ritmos reggae y la salsa, por supuesto, se encuentran en África. En el álbum titulado "Waiting n Swan", la palabra "espera" se refiere a la canción "Waiting in Vain" y la frase "n Swan" es el significado de cisne en el Caribe. La pista "Is This Love" del recordado cantante y músico Bob Marley, establece un buen ánimo relajado.
Ottmar Liebert - Waiting N Swan (2015)
01. Is this love (Li Mo mix)
02. Heart still beating (Reggae version)
03. Swan
04. Could you be loved
05. No woman no cry
06. Jamming
07. Three little birds
08. Barcelona nights (Reggae version)
09. Them belly full (But we hungry)
10. I shot the sheriff
11. Lively up yourself
12. Waiting in vain
Duración total: 56:45 min.

“¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí? -Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar, dijo el Gato. No me importa mucho el sitio, respondió Alicia. Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes, le contestó el Gato.” Lewis Carroll
ResponderEliminarMientras escuchamos el último trabajo de Ottmar Liebert basado en el tango flamenco y el reggae, tomamos el camino para llegar al sitio que queríamos llegar... el volcán Copahue. Y justo ese día, estubo en su máximo explandor! Con una nube gasificada y temblores por doquier. Una experiencia inigualable, una nueva aventura vivida entre montañas, nieves eternas, termas y fumarolas!
ResponderEliminaramo el flamenco, el tango, no tanto el reggae pero esta mixtura me encantó y estoy disfrutando mucho. No hace falta encontrar ningún camino porque estoy en el lugar que quiero estar, y se siente tan bien que acá me quedo, siempre se vuelve al primer amor no??
ResponderEliminarFeliz domingo Gloria! al son de este reggae tan conocido de Bob Marley! Playa, palmeras, olas... el paraíso en la Tierra! El camino se hace al andar... y vos estás haciendo tu mejor camino y eso se valora mucho! Muy buena enseñanza de Alicia en el país de las maravillas! Gracias por escribir! Beso
ResponderEliminary si ya lo creo que mi tránsito actual es lo mejor que pude encontrar para andar y lo estoy disfrutando mucho, cada tanto aparece una piedrita que podemos sortear sin dificultad y seguir avanzando sin prisa pero sin pausa, te acordas??? la tortuga tarda pero siempre llega a su meta, y sigo fiel a ese principio.
ResponderEliminarSi que me acuerdo! Gracias por recordarlo!! Y te dejo algo más sobre Alicia en el País de las Maravillas (1865) de Lewis Carroll, escritor inglés.
ResponderEliminar"Un lado te hará más grande, y el otro lado te hará más pequeña.."
🌋 El camino invisible entre volcanes y mareas
ResponderEliminarHay viajes que comienzan mucho antes de emprenderse. Nacen en una melodía, en una frase leída al azar, en un presentimiento que se desliza silenciosamente por el alma como la brisa tibia que antecede a las tormentas en la cordillera. A veces creemos que elegimos un destino, pero en realidad son ciertos paisajes los que nos llaman desde lejos, aguardando pacientemente nuestro regreso.
Mientras escucho Waiting n Swan de Ottmar Liebert, vuelvo inevitablemente a aquel día en que el camino nos llevó hacia el volcán Copahue. Y digo “el camino” porque nunca estoy completamente seguro de haber sido yo quien decidió emprenderlo. Hay rutas en la vida que parecen abrirse solas, como si una fuerza invisible acomodara las señales exactas para conducirnos hacia una experiencia necesaria.
Quizás por eso siempre regresa a mí aquel diálogo eterno entre Alicia y el Gato:
"¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?"
"Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar..."
Y entonces comprendo algo que durante años intenté descifrar entre montañas, músicas y silencios: muchas veces el verdadero misterio no consiste en encontrar el camino correcto, sino en descubrir si realmente sabemos hacia dónde deseamos ir.
Aquella travesía al Copahue ocurrió bajo un cielo inquietante. El volcán estaba vivo. Más vivo que nunca. Respiraba humo, exhalaba gases minerales y hacía temblar la tierra bajo nuestros pies. Había algo profundamente espiritual en aquella visión. Las fumarolas emergiendo desde las entrañas de la montaña parecían mensajes de otro mundo, como si la Patagonia revelara durante unos instantes su corazón secreto.
Y mientras el volcán rugía en su máximo esplendor, en el vehículo sonaba el flamenco mestizo de Ottmar Liebert mezclándose con reggae y tango como una ceremonia improbable entre continentes y memorias ancestrales.
El álbum tiene algo nómade. Algo errante y profundamente humano.
El reggae, nacido de raíces africanas y expandido por el Caribe, parece abrazarse naturalmente con la melancolía del tango y la pasión del flamenco andaluz. Como si todos esos ritmos hubieran estado destinados a reencontrarse después de siglos de viajes marítimos, puertos lejanos y nostalgias compartidas.
Escuchando Waiting in Vain o esa atmósfera serena inspirada en Bob Marley, uno siente que el tiempo se vuelve más lento. El alma deja de correr. Y entonces aparece algo extraño: la sensación de ya estar exactamente donde debía estar.
Recuerdo aquel comentario dejado en el blog hace tantos años:
"No hace falta encontrar ningún camino porque estoy en el lugar que quiero estar..."
Y quizás allí habita una de las verdades más difíciles de aceptar. Pasamos gran parte de la vida buscando señales, mapas o respuestas definitivas, cuando tal vez el espíritu solo intenta enseñarnos a permanecer.
Permanecer en el instante.
Permanecer en el amor primero.
Permanecer en aquello que nos hace sentir vivos.
Hay personas que viven obsesionadas con llegar. Otras aprenden finalmente a habitar.
La Patagonia enseña eso con una claridad brutal. Frente a la inmensidad de las montañas nevadas, frente a los lagos silenciosos o los volcanes activos, uno comprende lo pequeños que son nuestros temores cotidianos. La naturaleza jamás tiene prisa, pero todo ocurre en el momento exacto.
Como la tortuga de aquella conversación olvidada:
"Sin prisa, pero sin pausa..."
Cuánta sabiduría escondida existe en esas palabras simples.
Porque avanzar no siempre significa acelerar. A veces significa resistir. Otras veces significa detenerse a escuchar la música adecuada mientras el mundo continúa agitándose afuera.
Y eso hace precisamente Ottmar Liebert en este álbum: crea un refugio sonoro. Un sitio espiritual donde las fronteras desaparecen. El tango deja de ser argentino, el flamenco deja de ser español y el reggae deja de pertenecer al Caribe. Todo se vuelve una misma corriente emocional viajando lentamente hacia el interior de quien escucha.
Quizás por eso ciertas músicas nos transforman tanto. Porque nos recuerdan algo que habíamos olvidado: el alma también necesita paisajes para respirar.
ResponderEliminarPienso nuevamente en Alicia y en aquella otra frase:
"Un lado te hará más grande, y el otro lado te hará más pequeña."
La vida funciona exactamente así.
Hay experiencias que expanden nuestro espíritu hasta volverlo inmenso como el cielo sobre Caviahue. Y otras que nos reducen al silencio más íntimo. Pero ambas son necesarias. Ambas forman parte del viaje.
Incluso las piedras en el camino.
Incluso las esperas.
Incluso los temblores.
Porque a veces es necesario atravesar volcanes para comprender que seguimos vivos.
Y mientras el eco suave de ese reggae flamenco continúa sonando como un fuego lejano en medio de la noche, siento que el verdadero destino nunca fue el Copahue.
El verdadero destino era ese instante irrepetible:
la música,
la montaña respirando humo,
el alma despierta,
y el misterio perfecto de estar simplemente allí.
Sin necesidad de llegar a ninguna otra parte.
Porque hay momentos en que el universo entero parece susurrarnos lo mismo que el viejo Gato de Cheshire:
Si el corazón ya encontró su sitio… entonces cualquier camino es el correcto.