Michele McLaughlin - Undercurrent (2015)

El álbum fue inspirado por la cita de Platón: "Siempre sé amable, todo el mundo que conoces lucha una dura batalla en su interior"; su música es un reflejo de las propias batallas de McLaughlin, así como muchos momentos maravillosos de los últimos dos años. Aunque moderada, "Living In Awe" transmite un tipo diferente de alegría. Es la primera pieza que McLaughlin compone después de mudarse a su casa de las montañas trasmitiendo su satisfacción y felicidad en su nuevo entorno. Michele es una artista muy reconocida en el mundo de solo piano de la música New Age. Su destreza es notable e impresiona su propia composición. El álbum fue elogiado por su capacidad de conmover a los oyentes y ofrecer una sensación de curación y esperanza.

 

Michele McLaughlin - Undercurrent (2015)

01. 11,000 Miles
02. Living In Awe
03. Changing Skies
04. Full Of Love
05. The Space Between
06. Undercurrent
07. Starstuff
08. Never Give Up
09. Evolution
10. On My Own
11. Melody In Motion
12. Stepping Stones
13. Synesthesia

Duración total: 45:25 min.

Comentarios

  1. Otra nueva artista en el blog! Se trata de la pianista Michele McLaughlin. Una melodía melancólica otoñal para este día nublado y con garúa en las montañas... disfrutándolo con unos ricos mates amargos y tortas fritas. Así es la vida Aluminé... una canción!

    “Nada está nunca acabado, basta un poco de felicidad para que todo vuelva a empezar.” Émile Zola

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  2. Precioso paisaje el que describís, Neto, del Paraíso! GRACIAS por compartirlo! es como estar allá...hasta puedo saborear los ricos mates y percibir el aroma de las tortitas!
    No conocía a esta artista y me parece maravillosa!
    Me quedo con la cita de Platón...""Siempre sé amable, todo el mundo que conoces lucha una dura batalla en su interior"" excelente!

    GRACIAS Neto!!!!

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  3. Así es Sandy. Michele McLaughlin es una gran pianista y por lo que leí su mentor fue nada menos de David Lanz. Se nota un poco por sus reminicencias al pianista. Un lujo tenerla en el blog con este CD lanzamiento 2015.

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  4. 🌫️ Donde la felicidad vuelve a encender el misterio

    Vivo en Aluminé, donde el tiempo no corre: respira. Aquí, entre montañas que parecen guardar secretos más antiguos que la memoria, he aprendido que nada termina del todo. Todo queda suspendido, como la garúa que no cae ni se disipa, como una melodía que se desliza en el aire y se niega a morir.

    Aquella frase —“Nada está nunca acabado, basta un poco de felicidad para que todo vuelva a empezar”— no la entendí de inmediato. Fue necesario vivirla. Sentirla en los huesos. Escucharla en el silencio de una tarde gris, de esas que invitan a quedarse adentro, con el mate tibio entre las manos y el alma mirando hacia adentro.

    Recuerdo ese día como si todavía estuviera ocurriendo. El cielo bajo, el aroma a tierra húmeda, y una música suave que parecía nacer del mismo paisaje. Una melodía melancólica, sí, pero no triste. Era como si cada nota dijera: “todavía hay algo más… no te detengas aquí”.

    En ese entonces escribí, casi sin pensar, que así era la vida en Aluminé: una canción. Hoy lo siento distinto. No es solo una canción… es un viaje. Un viaje que no tiene destino final, porque siempre hay un nuevo comienzo escondido detrás de lo que creemos que es el final.

    Sandy lo vio con claridad. A veces otros ven en nosotros lo que todavía no podemos nombrar. Ella habló del paraíso, de lo invisible que se vuelve tangible cuando alguien lo comparte desde el alma. Y comprendí que la felicidad, esa pequeña chispa de la que hablaba la frase, no siempre es estruendosa. A veces es apenas un instante: el sabor amargo del mate, el calor de unas tortas fritas, una melodía que nos abraza sin pedir permiso.

    Y entonces algo dentro se reordena.

    Porque no se trata de que la vida cambie afuera. Se trata de que algo se ilumine adentro.

    También quedó flotando aquella idea: que todos libramos batallas invisibles. Eso le da un nuevo sentido a todo. A cada gesto, a cada palabra, a cada silencio. Quizás por eso la felicidad tiene tanto poder. Porque no es solo una emoción: es un acto de resistencia. Una forma de decirle a la oscuridad que no tiene la última palabra.

    Aquí, cuando el día se apaga y el crepúsculo tiñe todo de un dorado incierto, suelo pensar que hay mundos superpuestos al nuestro. No en un sentido fantástico, sino espiritual. Como si cada instante tuviera una profundidad que rara vez exploramos.

    La música ayuda. Siempre ayuda. Hay sonidos que no se escuchan con los oídos, sino con algo más profundo. Algo que recuerda, aunque no sepa exactamente qué.

    Y ahí es donde ocurre lo enigmático.

    Porque uno cree que está simplemente viviendo… pero en realidad está siendo llevado. Transportado, como escribí alguna vez, hacia lugares insospechados. Más allá del crepúsculo. Más allá incluso de lo que creemos posible.

    Y en ese viaje, uno descubre que no hay finales verdaderos. Solo pausas. Silencios necesarios. Momentos donde todo parece apagarse… hasta que una pequeña felicidad —inesperada, sencilla, casi invisible— vuelve a encenderlo todo.

    Como una chispa en la niebla.

    Como una nota que resuena en la montaña.

    Como una memoria que regresa sin avisar.

    Nada está acabado.

    Aquí, en Aluminé, lo sé con certeza. Porque incluso en los días más grises, siempre hay algo que comienza de nuevo… aunque no sepamos aún cómo nombrarlo.

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  5. Y... Neto, amigo, yo te leo, siempre te leo.
    A veces me quedo en silencio...porq me maravilla, me intriga, me resuena tanto lo q escribís que parece q lo hubiese escrito yo.
    Todo lo que plasmas en este rinconcito de luz..me llega al alma..y simplemente respiro, cierro los ojos y vuelo, como un águila con sus alas desplegadas, sobre la montaña.
    Ayer... mientras escalaba el Cerro La Banderita en La Falda, sentía que era ese águila...tan libre...tan en armonía con la naturaleza...tan parte de ella...el sonido del viento, las hierbas danzando con él...y ahí en la cima donde el cielo es el límite...me sentí feliz!
    Nada está acabado, mi amigo, solo hay transformación, no hay finales!
    Sandy

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  6. Sandy…
    hay palabras que no se escriben: se recuerdan.

    Quizás por eso sentís que ya estaban en vos, como ecos antiguos que solo necesitaban un susurro para despertar. Yo no escribo… apenas traduzco esos vientos invisibles que también te rozaron allá arriba, en la cima, cuando fuiste águila y cielo al mismo tiempo.

    Hay un instante —muy breve, casi secreto— en el que dejamos de ser quienes creemos ser… y nos volvemos lo que siempre fuimos. Vos lo tocaste ahí, entre el silencio y el viento, donde la montaña respira y el alma se reconoce sin nombre.

    Nada termina, es cierto…
    pero tampoco todo cambia: hay esencias que solo se revelan.

    Gracias amiga por volar conmigo en este rincón…
    o tal vez, por recordarme que nunca dejé de volar. ✨

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