Various Artists - Pure Moods II (1998)

La colección "Pure Moods (Estados de Animo)" fue la primera versión de una serie de recopilatorios de música New Age. La serie se centra en diversos géneros y varios artistas se ofrecen regularmente a lo largo de la misma. Para los que tienen un sincero interés en la amplia variedad de esta música, este álbum, su segunda entrega de 16 pistas, ofrece muchos elementos de interés como "Zarabanda" que le da un impulso adicional hacia una mayor grandeza. Lanzado en el año 1998, "Adiemus III: Dances of Time (Adiemus III: Danzas del Tiempo)" es el tercer álbum del compositor galés Karl Jenkins, como parte del proyecto denominado Adiemus. Este álbum es un homenaje a la interrelación entre la música y la danza a lo largo de la historia.

 

Various Artists - Pure Moods II (1998)

01. Loreena Mckennitt - The Mummers' Dance
02. Cusco - Montezuma
03. Sacred Spirit (Feat. Cherokee Rose) - The Cradlesong (Dawa) (Remix)
04. Yanni - Nightingale
05. Dream Academy - Life In A Northern Town
06. Adiemus III - Zarabanda (Saraband)
07. Delerium - Euphoria (Firefly)
08. Craig Armstrong - Weatherstorm
09. Massive Attack - Teardrop (Edit)
10. Clannad - Theme From Harry's Game
11. Vangelis - Chariots Of Fire
12. George Benson - Breezin'
13. Dave Koz - Emily
14. Ottmar Liebert - 2 The Night
15. Enigma - Beyond The Invisible (Short Radio Edit)
16. Loreena Mckennitt - The Mystic's Dream

Duración total: 77:58 min.

Comentarios

  1. "Los Reyes Magos"

    Llegaron ya, los reyes y eran tres
    Melchor, Gaspar y el negro Baltazar
    Arrope y miel
    Le llevarán
    Y un poncho blanco de alpaca real

    Changos y chinitas duérmanse
    Que ya Melchor, Gaspar y Baltazar
    Todos los regalos dejarán
    Para jugar mañana al despertar

    El niño Dios muy bien lo agradeció
    Comió la miel y el poncho lo abrigó
    Y fue después
    Que sonrió
    Y a medianoche el sol relumbró.

    FELIZ DIA DE REYES PARA TODOS!!!

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  2. La tradición de los Reyes Magos

    En varios países de tradición cristiana se celebra el Día de los Reyes Magos, pero en cada lugar, esta tradición adquiere un sabor especial y distintivo.

    En Argentina y al igual que en varios paises de América Latina los más chiquitos escriben cartas pidiendole a los reyes magos un regalo. Las dejan en un sobre junto a sus zapatos, el agua y pasto para que los camellos se alimenten y sigan viaje.Todos los viveres y la carta deben estar afuera de la casa, en el patio o ventana de la habitación de los más chicos. Otros optan por dejarlos debajo del árbol de navidad.

    También los adultos suelen compartir la típica "Rosca de Reyes" un amasado de frutas secas y chocolate que se comparte en el desayuno o merienda.

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  3. Seguimos hablando un poco más sobre este día de los Reyes Magos:

    Esta tradición deriva de la natividad del niño Dios, donde se celebran los acontecimientos sucedidos en el nacimiento de Jesús según la religión católica

    Los Reyes Magos eran los tres visitantes que tras el nacimiento de Jesús, habrían acudido desde países extranjeros, para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica como lo son el oro, incienso y mirra, pues en la actualidad esta llegada se celebra con regalos y diferentes tradiciones que disfrutan los más pequeños de la casa.

    En otros países, a los niños que se portaron mal se les deja solo carbón y a los niños que se portaron bien se les dejan regalos que hayan solicitado.

    Mmmmmm... ahora comprendo porque encontré un carboncito en mis zapatos.... buaaaaaaaaaaaa!!!!! jijiji

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  4. Sobre la Historia de los Reyes Magos:

    La tradición más difundida cuenta que vinieron de Oriente tres reyes que iban guiándose por una estrella, que les condujo hasta Belén. Allí buscaron al niño Jesús recién nacido y le adoraron, ofreciéndole oro (representando su naturaleza real, como presente conferido a los reyes), incienso (que representa su naturaleza divina, empleado en el culto en los altares de Dios) y mirra (un compuesto embalsamador para los muertos, representando el sufrimiento y muerte futura de Jesús).

    Antes de llegar, encontraron al rey Herodes el Grande en la ciudad de Jerusalén, quien astutamente les conminó a que, de regreso, hablaran con él para darle noticia del sitio exacto donde se encontraba dicho niño; y, así, poder ir él también a adorarle, pues en realidad, lo que quería era darle muerte, por eso ordenó la matanza de los inocentes. La historia sigue contando cómo un ángel se apareció a los tres reyes magos y les advirtió del peligro que corría Jesús si ellos obedecían el deseo de Herodes. Así pues, no volvieron por el mismo sitio.

    La tradición más difundida cuenta que vinieron de Oriente tres reyes que iban guiándose por una estrella, que les condujo hasta Belén. Allí buscaron al niño Jesús recién nacido y le adoraron, ofreciéndole oro (representando su naturaleza real, como presente conferido a los reyes), incienso (que representa su naturaleza divina, empleado en el culto en los altares de Dios) y mirra (un compuesto embalsamador para los muertos, representando el sufrimiento y muerte futura de Jesús).

    Antes de llegar, encontraron al rey Herodes el Grande en la ciudad de Jerusalén, quien astutamente les conminó a que, de regreso, hablaran con él para darle noticia del sitio exacto donde se encontraba dicho niño; y, así, poder ir él también a adorarle, pues en realidad, lo que quería era darle muerte, por eso ordenó la matanza de los inocentes. La historia sigue contando cómo un ángel se apareció a los tres reyes magos y les advirtió del peligro que corría Jesús si ellos obedecían el deseo de Herodes. Así pues, no volvieron por el mismo sitio.

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  5. Sandy: porque te portaste muy bien en el 2014, los Reyes Magos te dejaron un regalito al final del blog! Que lo disfrutes! Felicidades!!!

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  6. jajajaj si te referis a la Eco ...estuve escribiendo super inspirada y es más me la estaba autoregalando jajajaj por todas las veces que pedia por ella y reclamaba sin ser escuchada.....jajajjaaja ,si podes recuperar el comentario que desaparecio sin más verás lo que te digo.....pero resulta que buaaaaaaaaaaaa shhhhhhhhhhh cuando quise ingresar mi nombre, no estaba la opcion y se me borro todo.buaaaaaa....jajajajaj estoy tan feliz que no se si llorar porque no pude postear mi maravilloso comentario jajajajjaaj ollorar de emocion porque ...
    VOLVEMOS A ESTAR EN SINTONIA.....VOLVEMOS A ESTAR EN ARMONIA.... PORQUE HOY FESTEJO...QUE LA ECO ESTA DE REGRESO....
    ECO...LA BANDA ♫♪♫ DE NUESTRO ♥

    GRACIAS AMIGAZOOOOOOOOO

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  7. SIIIIII... ese era el regalito de los Reyes Magos para vos! La magia es real! ¿o no? Gracias amiga pero no es posible recuperar ese comentario... pero confío plenamente que harás uno superador... lo esperamos!!!

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  8. 🌟 La Ruta de las Estrellas Errantes y el Secreto de los Derviches del Desierto

    Aquella noche en Aluminé el viento bajaba desde los cerros con una música extraña. No era el sonido habitual de los álamos ni el murmullo del río. Había algo diferente… una vibración antigua que parecía despertar recuerdos dormidos en el alma.

    Yo estaba solo frente al fuego, mientras una vieja melodía de Pure Moods giraba lentamente en el aire como un incienso invisible. Las voces etéreas de Adiemus III: Dances of Time parecían abrir grietas en el tiempo. No eran simples canciones. Eran puertas.

    Entonces recordé aquellas madrugadas de Reyes Magos.

    Los zapatos prolijamente acomodados.
    El pasto y el agua para los camellos.
    La emoción temblando en las manos de los niños.
    La Rosca de Reyes compartida entre risas y sueños.

    Y recordé también aquellas palabras escritas tantos años atrás en el blog, cuando todavía creíamos que la magia debía explicarse para ser real.

    Pero la magia nunca necesitó explicaciones.

    La magia simplemente ocurre.

    Colgado sobre mi pecho llevaba un antiguo talismán mapuche heredado de un anciano artesano de Villa Pehuenia. Era un pequeño kultrún de plata atravesado por una piedra azul. Según él, aquella piedra tenía la capacidad de abrir senderos entre los mundos cuando el espíritu estuviera dispuesto a escuchar.

    Lo sostuve con fuerza.

    Y el portal apareció.

    No se abrió en el cielo ni en la tierra.
    Se abrió dentro del sonido.

    Las voces de Adiemus comenzaron a girar como una danza sagrada alrededor del fuego. Los tambores parecían latidos universales. El viento dejó de soplar en Aluminé y empezó a respirar desde otro lugar. Un sitio remoto, imposible.

    Cuando abrí los ojos ya no estaba en la Patagonia.

    Había llegado al desierto de Konya, en Turquía.

    La luna iluminaba antiguas construcciones de piedra color arena. Los aromas de café especiado y madera quemada flotaban en callejones silenciosos. A lo lejos, hombres vestidos con túnicas blancas giraban lentamente sobre sí mismos bajo un cielo cubierto de estrellas infinitas.

    Eran los derviches.

    Giraban como planetas.
    Como galaxias.
    Como almas intentando recordar su origen.

    En aquella cultura ancestral comprendían algo que nosotros hemos olvidado:
    el universo entero está danzando constantemente.

    Nada permanece inmóvil.

    Ni el tiempo.
    Ni el dolor.
    Ni la alegría.
    Ni nosotros mismos.

    Uno de los ancianos me observó desde el umbral de un templo circular. Sus ojos tenían la serenidad de quien ha atravesado muchas tormentas sin perder la ternura. Me invitó a sentarme junto al fuego mientras sonaban instrumentos imposibles de describir con palabras humanas.

    Había allí una mezcla de culturas que parecía unir Oriente y Occidente en un único suspiro espiritual. Los ritmos recordaban a caravanas antiguas atravesando Persia, pero también a ceremonias indígenas junto al Lanín.

    Entonces entendí algo profundamente enigmático:

    las tradiciones del mundo no están separadas.

    Son fragmentos dispersos de una misma memoria sagrada.

    Los Reyes Magos siguiendo una estrella hacia Belén…
    los mapuches leyendo mensajes en el viento…
    los derviches girando hasta perder el ego…
    las voces celestiales de Adiemus danzando entre siglos…

    Todo formaba parte del mismo lenguaje invisible.

    El anciano tomó mi talismán y sonrió.

    —Las estrellas siempre encuentran a quienes todavía conservan asombro —susurró.

    Luego señaló el cielo.

    Sobre nosotros brillaban tres estrellas alineadas exactamente sobre el horizonte.

    Melchor.
    Gaspar.
    Baltazar.

    O al menos eso quiso creer mi corazón.

    Comprendí entonces por qué la historia de los Reyes Magos sigue emocionándonos incluso cuando dejamos de ser niños. Porque en el fondo todos seguimos esperando una señal en mitad de la noche. Todos dejamos, de alguna forma, agua y pasto para los camellos invisibles del espíritu. Todos aguardamos que algo sagrado golpee nuestra puerta antes del amanecer.

    Quizás crecer no signifique abandonar la magia.
    Quizás signifique aprender a reconocerla en otros modos.

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  9. En una canción.
    En un comentario perdido de un viejo blog.
    En la risa de un amigo.
    En la emoción de recuperar una banda querida.
    En la sincronía inexplicable que une almas a través de los años.

    Recordé entonces aquellas palabras escritas entre bromas y emociones compartidas:

    "La magia es real… ¿o no?"

    Y allí, bajo el cielo infinito de Konya, finalmente comprendí la respuesta.

    Sí.

    La magia es real.

    Pero no aparece como esperamos.

    A veces se manifiesta como música que nos transforma sin entender por qué.
    Otras veces llega disfrazada de nostalgia.
    O de encuentros improbables.
    O de canciones que regresan justo cuando el alma más las necesita.

    Los derviches seguían girando lentamente mientras las voces de Adiemus parecían mezclarse con el viento del desierto. Cerré los ojos y por un instante sentí que todos los tiempos coexistían: la infancia, los Reyes Magos, Aluminé, los comentarios del blog, las estrellas de Oriente y aquel presente suspendido fuera de toda lógica.

    Entonces lo entendí.

    El verdadero portal nunca había sido el talismán.

    El portal era la emoción.

    Porque cada vez que algo nos conmueve profundamente, el universo abre una pequeña grieta para recordarnos que existe mucho más allá de lo visible.

    Cuando regresé a Aluminé, el fuego todavía seguía encendido. El viento volvía a soplar entre los árboles y la noche parecía igual que siempre.

    Pero yo ya no era el mismo.

    Desde entonces, cada madrugada de Reyes dejo un pequeño cuenco con agua junto a mi ventana. No por tradición. No por costumbre.

    Sino para recordarme que todavía quiero vivir con el corazón dispuesto a creer en las estrellas errantes, en los portales invisibles y en la música capaz de transportarnos mucho más allá del crepúsculo.

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