El artista Peter Seiler, ha grabado en solitario numerosos discos compactos, siendo él mismo intérprete y productor de sus propias composiciones y arreglos. Además trabaja desde hace años con gran éxito como compositor de música de películas. La música de Peter Seiler se puede escuchar en numerosos planetarios de todo el mundo. En el Gran Parque de Mannheim, el Luisenpark, Peter Seiler creó un «oasis de sonidos», en el que suenan un conjunto de sus composiciones sin interrupción durante todo el día. La reconocida "O Tannenbaum" es una de las típicas canciones populares tradiconales alemanas de Navidad y su significado es "O Árbol de Navidad". También, la música de Peter Seiler es ideal para estas fiestas de fin de año!
Peter Seiler - Christmas Songs & Traditionals (1993)
01. O Du Froehliche
02. White Christmas
03. Stille Nacht
04. Bourree
05. Kommet Ihr Hirten
06. Spanish Air
07. Kling Gloeckchen
08. Lulajze Jezuniu
09. Leise Rieselt Der Schnee
10. Angelic Touch
11. Sueßer Die Glocken Nie Klingen
12. Vom Himmel Hoch
13. Jingle Bells
14. Laßt Uns Froh Und Munter Sein
15. O Tannenbaum
16. Es Ist Ein Ros Entsprungen
17. Alle Jahre Wieder
Duración total: 54:32 min.

Gloria Celeste González Junyent 29 de diciembre de 2012 00:15
ResponderEliminarHermosa, clásica y hoy disfrutando una versión sùper original, lejos de las versiones que canté pero buenísima posibilidad de nuevo aprendizaje, estoy abierta a estos cambios, me descolocó primero y me encantó después!!!!!
Neto 29 de diciembre de 2012 00:24
Viernes de trasnoche parece! No sabía que este tema era una canción con letra... podrías escribirla y traducirla si la encontrás? Gracias Gloria! Son los últimos días de esta música de temporada navideña, realmente fue un gran regalo compartirla con todos! Beso
Gloria Celeste González Junyent 29 de diciembre de 2012 11:32
Lo pedís lo tenés, aquí va la letra en su idioma original y su traducción al español:
O tannenbaum, o tannenbaum, wie treu sind deine blätter.
Du gr¨šnst nicht nur zur sommerzeit, nein auch I'm winter wenn es schneit.
O tannenbaum, o tannenbaum, wie treu sind deine blätter.
O tannenbaum, o tannenbaum, du kannst mir sehr gefallen.
Wie oft hat nicht zur winterszeit
Ein baum von dir mich hoch erfreut!
O tannenbaum, o tannenbaum, du kannst mir sehr gefallen.
O tannenbaum, o tannenbaum, dein kleid will mich was lehren:
Die hoffnung und bestandigkeit
Gibt trost und kraft zu jeder zeit.
O tannenbaum, o tannenbaum, dein kleid will mich was lehren.
Letra Oh Tannenbaum de Boney M. en espańol
O el árbol de Navidad, Oh Árbol de Navidad, żqué tan leales son tus hojas.
Usted Gr ¨ inst no sólo al horario de verano, no, yo también estoy de invierno, cuando nieva.
O el árbol de Navidad, Oh Árbol de Navidad, żqué tan leales son tus hojas.
O el árbol de Navidad, Oh árbol de Navidad, usted me puede dar mucho.
żCon qué frecuencia tiene el horario de invierno
Un árbol de usted me entusiasma!
O el árbol de Navidad, Oh árbol de Navidad, usted me puede dar mucho.
O el árbol de Navidad, Oh árbol de Navidad, su vestido se me enseńará:
La esperanza y el pasado
Da consuelo y fuerza en cualquier momento.
O el árbol de Navidad, Oh árbol de Navidad, el vestido se me enseńan algo.
Neto 29 de diciembre de 2012 11:43
ResponderEliminarO gracias Gloria! O que bella canción! O que lindo tema! O O O Felicidades! Chin chin!!!
Gloria Celeste González Junyent 29 de diciembre de 2012 15:38
Esooooo me encanta esta época del año porque nos la pasamos brindando,chin chin con lo que pinte pero siempre augurando buenos deseos para lo que comienza, continua o lo que el próximo año nos depare. que si ponemos lo mejor que tenemos de nosotros, y sé que tenemos mucho, no puede más que depararnos una vida llena de buenos momentos para disfrutar, crecer y ser felices, y así seguirá nuestra vida compartiendo momentos gratos y de los otros si hay que pasarlos pero siempre juntos y en armonía!!!!
“La experiencia es una llama que no alumbra sino quemando.”
ResponderEliminarBenito Pérez Galdós
🔥 La Llama que Quema
ResponderEliminarLa experiencia, esa palabra tan cargada de peso y significados, a menudo la consideramos como un faro, como un guía que nos ilumina en los momentos de oscuridad. Pero Benito Pérez Galdós, con una precisión casi cruel, nos recuerda que la experiencia no es un fuego que ilumina suavemente el camino, sino una llama que, para verdaderamente enseñarnos, debe quemar.
"La experiencia es una llama que no alumbra sino quemando". Con esta frase, Galdós nos invita a mirar el dolor, la pérdida y los momentos de caos de una manera diferente. La experiencia no llega suavemente; no se presenta como un canto suave que nos mece en la calma. No, la experiencia es esa fuerza indómita, a menudo violenta, que arrastra todo a su paso, y solo a través de su fuego podemos transitar de un estado de ignorancia a uno de sabiduría.
Es curioso, pero a menudo huimos del dolor, del sufrimiento, de las pruebas. Creemos que la vida debería ser un viaje lleno de confort, y cuando nos encontramos con dificultades, con momentos de desolación, tendemos a pensar que algo está mal. Pero, si miramos más de cerca, nos daremos cuenta de que es justamente en esos momentos cuando más crecemos, aunque no siempre de una manera cómoda. Es ahí, cuando nos sentimos frágiles y vulnerables, cuando la llama de la experiencia realmente nos toca.
Cuando un fuego arde, su calor es insoportable, y sin embargo, ese calor es el proceso mismo de la transformación. El fuego quema lo que es innecesario, lo que está impuro, lo que está atado al ego y a las ilusiones. Solo cuando las cenizas se asientan, podemos ver el terreno limpio, preparado para algo nuevo. Así es la experiencia: nos consume para liberarnos de lo que ya no nos sirve, de todo aquello que nos impide ser quienes realmente somos. Solo a través de la quema podemos salir de la oscuridad y, en un sentido profundo, alcanzar la luz.
Pero no se trata solo de un dolor que se soporta pasivamente. No es una prueba que nos deja exhaustos, sin más. No, la experiencia tiene una cualidad especial. Es una llama que no solo quema, sino que purifica. Es a través del sufrimiento, a través de las dificultades, cuando las capas del alma se desprenden, dejando al descubierto la esencia más pura, más verdadera. Y entonces, al final del proceso, la luz que surge de esa llama no es solo la luz de la sabiduría, sino una luz más profunda, más esencial, que proviene de una comprensión de la vida que no puede adquirirse de otra manera.
Esto nos lleva a preguntarnos: ¿cómo sería nuestra vida si dejáramos de temer a las llamas de la experiencia? ¿Qué pasaría si en lugar de huir del dolor, lo aceptáramos como una parte esencial de nuestro viaje? La llama de la experiencia no es solo una fuerza destructiva; es también una fuerza creativa. Al igual que el fuego que destruye un bosque para dar paso a nuevas plantas, la experiencia nos obliga a renacer, a reconstruirnos.
Pero también debemos reconocer que no todos sobreviven al fuego. No todos logran salir del proceso transformados. Solo aquellos que abrazan la llama con el corazón abierto, que permiten que el fuego les toque profundamente, sin bloquearse, sin resistirse, logran atravesar la prueba. Porque el fuego, como la experiencia misma, no discrimina. Nos toca a todos por igual, pero nuestra disposición a dejarlo hacer su trabajo decide si salimos de él más sabios o más rotos.
En este camino, la llama no alumbra solo en el sentido de darnos respuestas claras o caminos fáciles. En su lugar, la llama nos ilumina al despojarnos de nuestras falsas certezas, de nuestras ideas rígidas sobre quiénes somos y lo que queremos. Nos muestra que el verdadero conocimiento no reside en acumular hechos, sino en aprender a vivir con la incertidumbre, con la vulnerabilidad, con la incertidumbre de no tener todas las respuestas.
Es aquí, en este espacio entre lo que éramos y lo que aún estamos por ser, donde la experiencia realmente comienza a enseñar. Y mientras la llama sigue su curso, nosotros aprendemos a danzar con ella, a aceptarla, a vivir con su fuego sin miedo. Al final, la llama no solo destruye, sino que da vida. Al final, no solo nos consume, sino que nos eleva, nos transforma.
ResponderEliminarAl mirar atrás, en los momentos de incendio en nuestras vidas, descubrimos que esas llamas, aunque dolorosas, nos trajeron una claridad que de otra manera no hubiéramos alcanzado. La experiencia es, en última instancia, una escuela sin puertas ni paredes, una lección que solo puede ser entendida por aquellos que se atreven a caminar a través del fuego.
Así que, cuando el fuego de la vida nos toque de nuevo, cuando la experiencia nos queme, no huyamos. En lugar de eso, abramos los brazos a la llama. Dejemos que nos transforme. Porque es solo a través de su calor que podemos descubrir, al final, la luz.