David Arkenstone - In The Wake Of The Wind (Narada Classics) Disc Two (2003)

"In the Wake of the Wind" es un logro notable, no solo por el alcance de su concepto (este es un álbum que cuenta historias), sino por la profundidad y belleza de la música que cuenta dicha historia. David Arkenstone utiliza su talento como compositor para contar una historia interesante sobre un joven, Andolin, sus viajes a través de un mundo amplio y mágico, y los eventos extraños y cautivadores que le suceden. La música es fascinante, con teclados, guitarras, instrumentos de orquesta y percusión combinados para crear estados de ánimo que varían desde la introspección hasta la emoción y la pasión. Arkenstone ha elegido bien las canciones; después de haber leído la historia, es fácil visualizarla cobrando vida mientras escuchas la música. Cinematográfico y maravilloso. 

David Arkenstone - In The Wake Of The Wind (Narada Classics) Disc Two (2003)

01. Papillon (On The Wings Of The Butterfly)
02. Dark Dunes
03. Not Too Far To Walk
04. Borderlands
05. The Rug Merchant
06. Firedance
07. The Southern Cross
08. Overture
09. The Stardancer
10. Morning Sun On The Sails
11. The Lion's Breath
12. Dances Of Jankayla
13. Discovery
14. Emerald Dream
15. Through The Gates
16. Sailing

Duración total: 61:01 min.

Comentarios

  1. La confianza es el primer paso hacia el amor. —Munshi Premchand.

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  2. 🔮 La confianza invisible que enciende los caminos

    Esta tarde de marzo tiene algo distinto. No sabría decir si es el aire más fresco que anuncia el otoño, o ese silencio más profundo que parece instalarse entre las montañas nevadas de Aluminé. Estoy aquí, revisitando el blog, como quien vuelve a un viejo refugio del alma… munido de mi brujumatik, ese instrumento invisible que no marca el norte, sino lo esencial.

    Hay momentos en que uno no busca respuestas, sino señales. Y sin embargo, aparecen.

    “La confianza es el primer paso hacia el amor.”
    La leo, la dejo reposar… y algo empieza a moverse.

    Porque confiar —lo intuyo ahora— no es un acto ingenuo. Es un salto sutil hacia lo desconocido. Es avanzar sin garantías, con la certeza de que algo, en algún plano, sostiene.

    Miro las montañas. Permanecen ahí, inmutables, cubiertas de nieve, como si custodiaran secretos que no necesitan ser revelados. Y sin embargo, inspiran. No dicen nada… pero lo dicen todo.

    Quizás la confianza sea eso.

    Una forma de escuchar lo que no tiene palabras.

    En este viaje que llamamos vida —y que en el blog se vuelve música, paisaje, resonancia— muchas veces buscamos certezas antes de sentir. Queremos entender antes de entregarnos. Pero el amor, en cualquiera de sus formas, no se abre ante la duda permanente. Se insinúa… cuando bajamos la guardia.

    La brujumatik vibra distinto hoy. No apunta a ningún destino concreto. Más bien parece susurrar: “seguí”. No importa hacia dónde. Solo seguir.

    Y en ese seguir, aparece la magia.

    Porque confiar no siempre es confiar en otros. A veces —y tal vez sea lo más difícil— es confiar en uno mismo. En esa voz interna que no grita, que no impone… pero que insiste. Esa que se hace más clara en tardes como esta, cuando el mundo parece detenerse lo suficiente como para escucharla.

    Recorrer el blog es también recorrer versiones pasadas de mí. Palabras escritas en otros tiempos, en otros estados del alma, que hoy me observan desde algún rincón del recuerdo. Y me doy cuenta de algo: siempre hubo una búsqueda. Siempre hubo una intuición de que algo más existía, más allá de lo evidente.

    Eso también es confianza.

    Escribir sin saber quién leerá. Compartir sin saber quién sentirá. Crear sin saber si habrá eco. Y aun así, hacerlo.

    Porque algo dentro sabe.

    Como la música que nos transporta —esas piezas que parecen abrir portales invisibles—, la confianza también tiene una frecuencia. No se ve, no se mide… pero se percibe. Y cuando aparece, transforma.

    Transforma la duda en posibilidad.

    El miedo en apertura.

    La soledad en conexión.

    Y entonces, el amor deja de ser una meta lejana para convertirse en un estado que se construye paso a paso, en lo cotidiano, en lo pequeño, en lo aparentemente insignificante.

    Quizás por eso este espacio —MusiK EnigmatiK— nunca fue solo un blog. Siempre fue un puente. Un lugar donde lo visible y lo invisible dialogan. Donde la música no se escucha solamente: se habita.

    Y hoy, mientras el otoño comienza a desplegar su manto sobre la Patagonia, siento que algo vuelve a empezar. No de manera abrupta. No como un giro dramático. Sino como un susurro.

    Como una certeza suave.

    Confiar.

    En el camino.
    En la música.
    En lo que aún no entiendo.

    Porque tal vez ahí, en ese primer paso silencioso, ya habita el amor.

    Y todo lo demás… simplemente se revela.

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