"The Very Best of Logos" reúne lo mejor de la obra de Logos, especialista en música para el bienestar, el despertar y la relajación. Stephen Sicard (Logos) es unánimemente reconocido como uno de los compositores más talentosos de su generación. El itinerario musical de este autodidacta ya ha pasado por varios periodos inspiradores desde 1987, fecha de su primer disco. Pero más que el viaje de un músico talentoso, el mosaico de álbumes de Logos refleja una conciencia y un compromiso que trasciende cada composición. "Siempre he buscado armonizar mi forma de vida con mi forma de hacer música", especifica Stephen Sicard. Descubre un universo musical lleno de belleza, suavidad y serenidad y emprende la conquista de nuevos paisajes sonoros.
Logos - The Very Best of Logos (2023)
01. Les semences de l'espoir
02. Le temps suspendu
03. Le champ des fleurs d'or
04. Le soupir d'une comète
05. L'experience du tout
06. A l'aube du premier jour
07. Communion des galaxies
08. Libération de l'esprit
09. La guérison du coeur
10. L'art de la lumière
11. Fraternité angélique
12. Le chant de l'infini
13. Metamorphose
14. Le chant de l'eau
Duración total: 79:08 min.
01. Les semences de l'espoir
02. Le temps suspendu
03. Le champ des fleurs d'or
04. Le soupir d'une comète
05. L'experience du tout
06. A l'aube du premier jour
07. Communion des galaxies
08. Libération de l'esprit
09. La guérison du coeur
10. L'art de la lumière
11. Fraternité angélique
12. Le chant de l'infini
13. Metamorphose
14. Le chant de l'eau
Duración total: 79:08 min.
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La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento.
ResponderEliminar—Charles Chaplin
🌬️ El escenario invisible del viento
ResponderEliminarVivo en Aluminé, donde la tarde cae con una suavidad que parece ensayada por los dioses del sur, aunque sé —como dijo Charles Chaplin— que la vida no permite ensayos. Aquí, en esta plácida hora de finales de febrero, el verano comienza a despedirse con una reverencia dorada sobre la Neuquén profunda, y yo juego con mi perra Kayquen a lanzarle la pelotita en el parque de casa mientras el humo de mi pipa asciende en espirales como plegarias sin templo.
La frase resuena en mí como un eco antiguo: “La vida es una obra de teatro que no permite ensayos…” Y entonces comprendo que este instante —Kayquen corriendo con la alegría absoluta de quien no conoce mañana, el sonido leve del viento entre los álamos, el crepitar del tabaco— es irrepetible. No habrá segunda función para esta tarde exacta, para esta luz precisa, para este latido que ahora me habita.
El sur tiene algo de misterio que desarma las certezas. La Patagonia no grita verdades; las susurra. Y mientras observo a Kayquen regresar con la pelota entre los dientes, con esa fidelidad que parece sostener el mundo, pienso que los animales sí saben vivir sin ensayo. No cargan con el peso del acto anterior ni temen la crítica del siguiente. Corren. Respiran. Aman. Son.
Quizás nosotros complicamos el libreto. Dudamos antes de decir “te quiero”. Postergamos el abrazo. Guardamos el canto para una ocasión que tal vez no llegue. Sin embargo, la tarde avanza sin consultarnos. El sol declina con elegancia sobre los cerros y el cielo se vuelve un lienzo donde alguien —llamémosle destino, conciencia o Dios— pinta sin boceto previo.
Fumar mi pipa es un pequeño ritual de contemplación. Cada bocanada me recuerda que también yo soy humo: forma pasajera, danza efímera en el aire inmenso. La vida no admite ensayo porque no necesita corrección; necesita presencia. No se trata de perfección sino de intensidad. De estar completos en el gesto sencillo de lanzar una pelota, en la risa espontánea, en el silencio compartido.
En el blog MusiK EnigmatiK, este viaje con el espíritu nos transporta más allá del crepúsculo, hacia esos lugares insospechados donde comprendemos que cada día es estreno absoluto. No hay repetición posible del ahora. La escena cambia mientras la vivimos.
Kayquen me mira, expectante. Le lanzo la pelota una vez más y corre como si el universo dependiera de esa carrera. Tal vez dependa. Tal vez cada acto mínimo sostiene una trama invisible que jamás veremos completa.
Canta, me digo, aunque desafines. Ríe, aunque el mundo parezca serio. Baila, aunque nadie mire. Llora, si el alma lo pide. Vive intensamente este momento porque es el único texto verdadero que te ha sido entregado.
La tarde se apaga lentamente en Aluminé. El humo se disuelve. Kayquen descansa a mis pies. Y yo agradezco esta función irrepetible, consciente de que el telón puede caer en cualquier instante… pero mientras esté en escena, elegiré vivir sin ensayo y con el corazón abierto al misterio.