La vida actual en sí misma requiere un cambio de sensibilidad hacia la naturaleza y su sabiduría. El CD "Agua" de Salvador Candel, pretende recoger el lenguaje de la naturaleza y unirlo al lenguaje de la música que surge en esta eterna Nueva Era. La naturaleza, los espacios en los que se crea y la música New Age toman gran presencia. Salvador Candel es un músico y compositor de Valencia, (España), nacido en 1948. Sus músicas son instrumentales, acompañadas de sonidos de la naturaleza, como cantos de animales o agua fluyendo. Su música puede ser usada para escuchar de fondo en meditaciones debido a su gran neutralidad y tranquilidad. También podría usarse para trabajar estados anímicos y por eso ser considerada música terapéutica.
Salvador Candel - Agua (2020)
01. Tormenta en Babasamba
02. El mar de los sentimientos
03. Amazonia
04. El lenguaje de las nubes
01. Tormenta en Babasamba
02. El mar de los sentimientos
03. Amazonia
04. El lenguaje de las nubes
05. La casa del agua
06. Bahia
07. Arroyo de luna
08. Cortinas de agua
09. La gruta encantada
Duración total: 54:42 min.
06. Bahia
07. Arroyo de luna
08. Cortinas de agua
09. La gruta encantada
Duración total: 54:42 min.

"No importa lo que te diga la gente, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo." - Robin Williams
ResponderEliminarEn la relación de pistas que componen esta obra, falta la número 04 que lleva por título "El lenguaje de las nubes".
ResponderEliminarGracias Neto por todo lo que nos regalas con estas músicas maravillosas.
Un saludo
Siiii, Anónimo! Tienes totalmente la razón! Ya me pongo a corregir esta omisión! Gracias por tus palabras y por la observación. En breve estaremos subsanando el inconveniente. Saludos a vos!
ResponderEliminarListo! Album completo! Gracias Anónimo! Saludos!!!
ResponderEliminar"Camina por la vida como quien contempla una sucesión de retratos: algunos permanecerán contigo, otros se desvanecerán en el tiempo. Pero que cada ausencia te enseñe una nueva forma de ver, y que cada despedida te impulse a seguir avanzando hacia horizontes aún no revelados." —Neto, Prof. Ernesto Castro de Aluminé.
ResponderEliminar🦅 El Rey: La semilla bajo la nieve
ResponderEliminarEl último amanecer de junio llegó envuelto en escarcha.
La cordillera parecía hecha de cristal, y el aire era tan puro que cada respiración sonaba como una plegaria.
Abrí los ojos antes que el Sol. No porque el frío me hubiera despertado. Sino porque el invierno me había hecho una pregunta durante toda la noche:
"¿Qué permanece vivo cuando todo parece dormir?"
Ese sería mi propósito. No buscaría una cumbre. No seguiría un río. Hoy buscaría aquello que el invierno protege en secreto.
Volé sobre los bosques blancos.
Los pehuenes soportaban la nieve con la paciencia de los sabios. El río Aluminé seguía su camino bajo una fina capa de hielo, como si conociera un destino que ninguna estación podía cambiar.
Todo parecía inmóvil. Pero había aprendido a desconfiar de las apariencias. La naturaleza nunca está detenida. Solo cambia el ritmo de su respiración.
Llegué a un claro donde la nieve cubría cada piedra.
Descendí.
No había huellas. Ni animales. Ni viento. Solo un silencio tan profundo que parecía anterior al tiempo.
Permanecí inmóvil. Escuchando. No con los oídos. Con el corazón.
Entonces sentí algo. No un sonido. Un impulso. Muy tenue. Como el latido de una vida diminuta esperando su momento.
Aparté suavemente la nieve con una de mis alas.
Debajo no encontré una flor. Ni un brote. Ni siquiera una semilla visible.
Encontré tierra. Oscura. Húmeda. Silenciosa.
Y comprendí.
La semilla no necesitaba mostrarse para existir. Estaba trabajando en secreto. Mientras el mundo creía que todo había terminado.
Volví a elevarme.
Desde las alturas vi el invierno con otros ojos.
Ya no era una estación de ausencia. Era un tiempo de gestación.
Las raíces crecían donde nadie podía verlas. Los ríos preparaban la primavera. Los árboles soñaban con hojas que aún no habían nacido. Hasta el hielo parecía custodiar una promesa.
Cuando el sol comenzó a iluminar las montañas, sonreí.
Entendí que junio no terminaba. Se entregaba. Como una antorcha que pasa de una estación a otra.
Y mientras el viento acariciaba mis alas, agradecí al invierno por enseñarme la lección que ninguna primavera podría haber revelado.
Hay procesos tan sagrados... que solo pueden ocurrir en la oscuridad, en el frío y en el silencio.
Regresé a mi roca.
Miré el valle una vez más antes de cerrar los ojos.
Ya no veía nieve. Veía millones de primaveras esperando el momento justo para despertar.
🦅 Reflexión del Rey
Hoy el invierno me confió un secreto.
No todo lo que parece dormido está muerto. No todo lo invisible está ausente.
Hay días en que creemos no avanzar, cuando en realidad estamos echando raíces. Hay silencios que no son vacío. Son preparación.
Si alguna vez sentís que tu camino se ha detenido, recordá la tierra bajo la nieve. Nadie la aplaude. Nadie la ve trabajar. Y, sin embargo, sostiene el bosque entero.
Quizá el Gran Espíritu también obre así en nosotros. Sin estruendo. Sin prisa. Sin exigir pruebas. Solo sembrando, muy adentro, aquello que florecerá cuando llegue el tiempo.
Por eso hoy no le temo al invierno. Porque ahora sé que incluso el frío más intenso puede ser el abrigo de un milagro.
Y mientras exista una sola semilla esperando la primavera...
siempre habrá razones para volver a volar.