Vozes Ancestrais - Free Indians (2017)

"Free Indians", lanzamiento del proyecto Vozes Ancestrais, es un álbum inspirado en los paisajes naturales que bañan la tierra americana con melodías que son un reflejo de las antiguas civilizaciones indígenas, sus monumentos y las enseñanzas de las tribus nativas americanas. La flauta, presente en todos los grandes temas de este álbum, está acompañada por guitarras y sintetizadores para dar vida a catorce hechizantes piezas, que de una forma interesante y fascinante, descubren el misterioso y muy apasionante mundo indígena. Un álbum que muestra con gran nitidez la magia y el misterio que envolvía a las tribus americanas uniendo sonidos vanguardistas con el expresivo sonido indígena, una alianza que resulta ser más que perfecta.

Vozes Ancestrais - Free Indians (2017)

01. Camino Al Sol
02. Rikchariy
03. Killa Mania
04. He Ya Nahaya
05. Achigaikamua
06. Llaquikuy (Sadness)
07. Taita Mamani
08. Wakantanka Vision
09. Kuyasga Warmigu
10. Inti Pagarea
11. Yawamr Maju
12. Apu Wayra
13. Ay Way...
14. Pachamamllayku

Duración total: 71:40 min.

Comentarios

  1. "La Tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la Tierra."
    –Jefe Seattle

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  2. Hello Neto, your blog is beautiful ! Good job ! Very best-of blog !
    Peace !

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  3. Thank you very much for your words! Peace, love and friendship! Greetings

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  4. 🦅 El Rey: El corazón que no se congela

    Anoche la montaña desapareció.

    La nieve cayó durante horas, silenciosa y constante, hasta borrar los senderos, cubrir las piedras y vestir de blanco cada pehuén de la cordillera.

    Mientras dormía sobre mi vieja roca, sentía el peso suave del invierno posándose sobre mis alas.

    No ofrecí resistencia.

    Hay noches en que la naturaleza no viene a probarnos.

    Viene a transformarnos.

    Cuando abrí los ojos, el mundo había nacido otra vez.

    No quedaba rastro del paisaje de ayer.

    Todo era blanco.

    Puro.

    Inmaculado.

    El frío era intenso.

    La helada hacía brillar la nieve como si millones de pequeñas estrellas hubieran decidido descansar sobre la tierra.

    Y entonces apareció el Sol.

    No con la fuerza del verano.

    Sino con la humildad de quien sabe que un solo rayo basta para cambiar un paisaje entero.

    Comprendí cuál era mi propósito.

    Encontrar el lugar donde el invierno no podía entrar.

    Emprendí el vuelo.

    Desde las alturas contemplé una Patagonia convertida en un inmenso templo de luz.

    Los lagos reflejaban un cielo limpio.

    Los volcanes parecían gigantes cubiertos por mantos sagrados.

    Los bosques respiraban lentamente bajo el hielo.

    Todo estaba frío.

    Y, sin embargo...

    sentía un calor imposible de explicar.

    Seguí volando hasta encontrar un pequeño refugio de montaña.

    De la chimenea ascendía una columna de humo que se perdía en el cielo azul.

    Junto a la puerta, una anciana alimentaba a unas ovejas.

    Sus manos estaban enrojecidas por la escarcha.

    Su rostro, surcado por los años.

    Pero cuando levantó la vista hacia el cielo y nuestras miradas se encontraron...

    sonrió.

    No era una sonrisa grande.

    Era una de esas sonrisas que nacen muy adentro.

    Y en ese instante comprendí lo que había salido a buscar.

    El invierno podía congelar los caminos.

    Podía endurecer la tierra.

    Podía cubrir montañas enteras de nieve.

    Pero no podía tocar un corazón que había elegido permanecer cálido.

    Continué mi vuelo mientras el sol hacía brillar la nieve como un océano de diamantes.

    Entonces comprendí algo que el frío jamás había logrado enseñarme.

    El calor verdadero nunca viene únicamente del Sol.

    Nace de la gratitud.

    De la esperanza.

    Del amor compartido.

    De la decisión de seguir siendo luz cuando el mundo parece cubierto de hielo.

    Al regresar a mi roca, observé cómo el viento levantaba pequeños remolinos de nieve que danzaban bajo la luz del mediodía.

    Sonreí.

    Porque la tormenta de la noche anterior no había ocultado la belleza del mundo.

    La había revelado.

    Y entendí que, a veces, el Gran Espíritu cubre la tierra de blanco para recordarnos que siempre es posible comenzar de nuevo.

    Incluso después de la noche más fría.


    🦅 Reflexión del Rey

    Esta mañana descubrí que el frío y el calor no siempre nacen del clima.

    He conocido inviernos tibios habitados por corazones generosos.

    Y también veranos donde el alma temblaba de soledad.

    La nieve puede cubrir la tierra.

    Pero jamás podrá cubrir una conciencia despierta.

    La helada puede endurecer los senderos.

    Pero nunca el corazón de quien elige amar.

    Quizá esa sea la enseñanza secreta del invierno.

    No preguntarnos cuánto frío hace afuera.

    Sino cuánto fuego somos capaces de conservar adentro.

    Porque cuando un solo corazón permanece encendido...

    todo el paisaje comienza, lentamente, a calentarse con él.

    Y mientras el sol hacía resplandecer la nieve de Aluminé, comprendí que el milagro no era el regreso de la luz.

    El verdadero milagro era descubrir que la llama había permanecido viva durante toda la noche.

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