Various Artists - MusiK EnigmatiK Vol. 176 (2021)

Es realmente refrescante escuchar este nuevo compilado de MusiK EnigmatiK. Se ha seleccionado una excelente variedad de piezas para disfrutar, como la suave obra artística de David Tolk, la pieza inicial del lanzamiento, una pista que parece contener energías de paz en su interior, además de crear un portal a un elegante reino artístico de la música New Age. Todo el volumen 176 es rico en textura y tono, con sintetizadores y teclados que manifiestan algo bastante tranquilo pero igualmente gráfico para flotar dentro, en este brillante álbum de 18 tracks. Este es sin duda uno de esos discos que tiene esa esencia de longevidad y atemporalidad, una oferta muy inteligente, bellamente pensada y compuesta, lo que la hace muy fácil de recomendar. 

Various Artists - MusiK EnigmatiK Vol 176 (2021)

01. David Tolk - Peace - Autumn Lullaby - 2020
02. Jenas - Colours Of The Soul - Colours Of The Soul - 2020
03. Jenny Oaks Baker - Epic - Never Enough (from The Greatest Showman) - 2020
04. Logos - La Voie Du Ciel - Portrait d'Une Etoile - 2020
05. Secret Garden - Nocturne The 25th Anniversary Collection CD2 - Air (from the Expo Suite) - 2020
06. Florian Bur - A Million Dreams - Morning - 2018
07. Michael Hoppe - Amistad - Song For Neko - 2018
08. Kamal - Spa Lounge - Shakuhaji Tales (Native Mix) - 2017
09. Stefan Obermaier - This Vibe - This Vibe - 2017
10. Delerium - Rarities & B-Sides - Send Me An Angel (Reely Chill Mix) - 2015
11. Divine Works & Ancient Spirits - Classical Spirit - Gloria Deo Patri - 2003
12. Enya - Only Time, The Collection (Disc Four) - One By One - 2002
13. Rondó Veneziano - La Storia Del Classico - Concerto Solare - 2000
14. Mike Rowland - The Fairy Ring Suite - In The Stillness Of The Dawn [Edited Version] - 1995
15. Suzanne Ciani - Dream Suite - Meeting Mozart - 1994
16. Ancient Future - World Without Walls - Gopi Song [Edited Version] - 1990
17. Peter Weekers - Behind The Bamboo Fence - Behind The Bamboo Fence - 1987
18. Jon And Vangelis - The Best Of Jon And Vangelis - Italian Song - 1984

Duración total: 79:59 min.

Comentarios

  1. Si en el mundo no hay paz es porque nos hemos olvidado de que nos pertenecemos los unos a los otros.
    —Teresa de Calcuta

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  2. Disculpa, el volumen 175 que no lo veo, está con otro nombre? gracias

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  3. Buen día José, todo bien! El Volumen 175 corresponde a la "Edición Especial de Navidad X" del 30/12/2020. Gracias a vos! Saludos

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  4. Muchas gracias por el nuevo aporte
    Saludos

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  5. Saludos Salvador, gracias a vos por escribir!

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  6. Gracias. Aca un nuevo seguidor saludos desde Perú

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  7. Bienvenido Perú! Saludos desde la Patagonia Argentina!

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  8. Muchas gracias por esta musica tan hermosa, soy productor de radio, vivo en San Luis Potosi, Mexico, muchas gracias.
    Alvaro Castillo Arellano

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  9. Hola Alvaro! Gracias por comentar! Hermoso país México, lugares y gente! Fuerte abrazo desde Argentina!

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  10. ✨ Más allá de la nieve, el mismo fuego

    Hay inviernos que no vienen a enfriar el mundo, sino a recordar el calor que hemos olvidado. Esta tarde, mientras la nieve cubre en silencio los paisajes de Aluminé y la fogata respira junto a mí, percibo que el fuego no solo arde en la leña: también despierta una memoria antigua que parecía dormida.

    El crepúsculo nunca ha sido el final del día. Es un umbral. Allí donde la luz y la sombra se reconocen, también el espíritu encuentra senderos que la prisa no alcanza a ver. En ese tránsito comprendo que la paz no desaparece de repente; se aleja lentamente cada vez que creemos estar separados del resto de la vida.

    Quizá el gran misterio sea recordar que ninguna existencia está aislada. Somos parte del mismo tejido invisible, del *itrofill mongen*, toda la vida en su diversidad, como un entramado sagrado y enigmático donde todo respira en unidad, donde el vuelo de un ave, el rumor del río, la nieve que cae y el latido humano participan de una misma respiración. Cuando olvido eso, el mundo parece fragmentarse. Cuando lo recuerdo, incluso el silencio tiene una voz que abraza.

    Frente a las llamas descubro que el *küme mongen*, el buen vivir entendido como un equilibrio profundo y misterioso entre todos los seres, no es un destino lejano, sino una forma de caminar: honrar cada encuentro, cuidar cada vida y comprender que todo gesto de respeto devuelve equilibrio al universo. Tal vez el *az mapu*, el orden invisible y vivo del territorio, una armonía que se revela como un susurro antiguo entre la tierra y el espíritu, no sea una ley escrita, sino una melodía que siempre estuvo sonando y que solo puede escucharse cuando el corazón deja de imponerse y comienza a pertenecer.

    Mientras observo cómo las brasas se consumen sin extinguirse, comprendo que la naturaleza nunca habla con palabras y, sin embargo, siempre está enseñando. El invierno no resiste a la primavera; simplemente cumple su tiempo. La nieve no lucha contra el fuego; ambos revelan aspectos distintos de una misma verdad. Quizá el espíritu también madure así: dejando de vencer para empezar a comprender.

    Hay una sabiduría que solo aparece cuando dejamos de buscar respuestas. El viento entre los árboles, el crujido de la leña y el lento caer de la nieve parecen recordarme que el universo no tiene prisa. Solo nosotros hemos olvidado el ritmo con el que la vida pronuncia sus misterios.

    A veces imagino que cada fogata encendida en el mundo forma parte de un mismo fuego primordial. No importa la distancia entre los hogares: la llama siempre conoce el lenguaje del encuentro. Tal vez nuestras almas también sean brasas de una única luz, separadas apenas por el olvido.

    Esta noche, mientras el invierno extiende su manto blanco sobre Aluminé, siento que el espíritu viaja más allá del crepúsculo, hacia esos lugares insospechados donde el fuego conversa con la nieve y el alma recuerda que nunca estuvo sola.

    Más allá del crepúsculo no encontré otro mundo. Encontré otra manera de mirar este. Comprendí que el verdadero viaje del espíritu no consiste en llegar más lejos, sino en regresar al origen que siempre nos ha estado esperando: ese lugar donde el ser humano vuelve a reconocerse como un hilo más del inmenso tejido de la vida.

    Quizá esa sea la verdadera armonía: dejar de preguntarnos dónde termina nuestra vida y empezar a descubrir en cuántas vidas continúa la nuestra. Porque cuando el fuego del hogar enciende la memoria del alma, comprendemos que la llama que buscábamos en el mundo siempre había estado ardiendo en nuestro interior.

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