Sheldon Pickering - Along For The Ride (2018)

El pianista Sheldon Pickering en medio de una bonanza creativa presenta "Along For The Ride". Como esposo y padre, empresario y miembro de la junta de educación del Distrito Escolar Consolidado Central, Sheldon Pickering ha asumido muchos compromisos que exigen una atención casi constante. Sin embargo, todavía encuentra tiempo para equilibrar esos intereses con una ambiciosa carrera musical que destaca sus habilidades como pianista, compositor y arreglista. Esos esfuerzos permitieron el lanzamiento de su disco "Along for the Ride" en la primavera de 2018, el primer álbum de la carrera de Pickering que se centró en su trabajo como compositor en lugar de depender en gran medida del material de otros compositores.

Sheldon Pickering - Along For The Ride (2018)

01. New Day
02. Breaking Through
03. Costa Mesa
04. Canyon View
05. Open Aire
06. Sunset Highway
07. The Tide That Binds
08. La Jolla Shore
09. Breeze Rider
10. Almost There
11. Sound Wave
12. Yes
13. True Blue
14. Farewell to the Day

Duración total: 62:23 min.

Comentarios

  1. Vivamos simplemente para que otros simplemente puedan vivir.
    Ann Seton

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  2. 🌿 La sabiduría de lo simple

    A veces el espíritu encuentra sus respuestas en los lugares más sencillos. No en los grandes discursos ni en las teorías complicadas, sino en esos gestos cotidianos que pasan casi desapercibidos mientras la vida sigue su curso.

    Hoy me encontré pensando en una frase breve, casi humilde en su forma, pero profunda en su significado. Una de esas ideas que parecen pequeñas al principio, pero que con el tiempo se abren como un paisaje interior:

    “Vivamos simplemente para que otros simplemente puedan vivir.”
    — Ann Seton

    Vivimos en una época que parece girar cada vez más rápido. El mundo nos empuja a acumular, a producir, a competir, a correr detrás de metas que muchas veces ni siquiera sabemos si realmente nos pertenecen.

    Sin darnos cuenta, a veces olvidamos lo esencial.

    La simplicidad.

    Pero la simplicidad no significa pobreza ni renuncia. No es vivir con menos por obligación, sino vivir con más conciencia. Es comprender que la vida se vuelve más clara cuando dejamos de llenarla de cosas innecesarias.

    Cuando uno observa la naturaleza entiende rápidamente esa lógica.

    Un árbol no toma más agua de la que necesita.
    Un río no guarda su caudal para sí mismo.
    El viento no reclama el espacio que atraviesa.

    Todo en la naturaleza fluye con una sabiduría silenciosa que no depende de la acumulación, sino del equilibrio.

    Quizás el ser humano olvidó por momentos esa armonía.

    En nuestro intento por dominar el mundo hemos creado abundancia en algunos lugares y escasez en otros. Hemos levantado ciudades deslumbrantes mientras otros paisajes se vuelven frágiles. Hemos llenado nuestras vidas de objetos mientras el espíritu, en silencio, sigue buscando algo mucho más simple.

    Sentido.

    Tal vez por eso esta frase de Ann Seton resuena con una claridad especial. Nos recuerda que la verdadera riqueza no está en cuánto podemos obtener, sino en cuánto espacio dejamos para que la vida de otros también florezca.

    Porque cuando alguien decide vivir con sencillez, algo invisible comienza a transformarse.

    Se libera tiempo.
    Se libera energía.
    Se libera atención.

    Y en ese espacio nuevo aparece la posibilidad de compartir, de cuidar, de comprender que todos habitamos el mismo planeta, respirando el mismo aire y mirando el mismo cielo.

    Quizás el secreto no sea conquistar más territorio, sino aprender a habitar mejor el que ya tenemos.

    Vivir simplemente puede ser un acto profundamente revolucionario en un mundo que constantemente nos invita a lo contrario.

    Es recordar que el espíritu humano no necesita tanto para sentirse pleno. A veces basta con un instante de silencio, una conversación sincera, una melodía que nos haga cerrar los ojos y viajar hacia dentro.

    Tal vez ese sea uno de los mensajes más enigmáticos que podemos descubrir en este viaje: que la verdadera grandeza de la vida no siempre se encuentra en lo extraordinario.

    Muchas veces habita, silenciosa y luminosa, en la humilde belleza de lo simple.

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