Acostado en la exuberante hierba verde o en la arena blanca y suave de una playa, imagínese en ese cielo azul y libre, volando sin parar con los pájaros. Karunesh lanzó su primer álbum "Sounds of the Heart" en 1984, y se convirtió en un clásico en el género de la música New Age. El músico manifiesta: "Quiero ir más allá de los límites y barreras que separan las diferentes culturas, mezclar diferentes estilos musicales y dejarlos fluir y bailar juntos. La música es el único idioma en el mundo que todos entienden, en todas las culturas, religiones y creencias. El ritmo es alimento para el cuerpo, la melodía nutre el corazón y las atmósferas llenan el alma, y mi música toca al oyente en estos tres niveles". Esta música elevará su corazón con su simple belleza.
Karunesh - Sounds Of The Heart (Original Release) (1984)
01. Clouds & Wings
02. Wu-Wei
03. Fantasy Dancer
04. Back Home
05. The Commune
06. Sounds Of The Heart
07. Relax
08. Inner Flame
09. Sounds Of The Heart II
Duración total: 47:09 min.

No vivo ni en el pasado ni en el futuro; estoy afirmado en el presente. No puedo saber qué es lo que ha de traer consigo el día de mañana; puedo tan sólo atenerme a lo que hoy es para mí una certeza. - Igor Stravinski
ResponderEliminarNuestro presente es visitar cada día tu Blog para ver que novedades nos presentas, Gracias
ResponderEliminarQue lindo lo que decís Napeiros! Gracias a vos! Saludos
ResponderEliminarGracias a Tí por este disco tan bello y relajante
ResponderEliminarTal cual como decís Napeiros, a mí siempre me ha atraído la música tipo New Age empezando por Enigma, Vangelis, Kitaro y después la colección de Narada y a continuación he llegado hasta Karunesh, son un tipo de música que te hace sentir qué es lo que realmente busco, no algo insignificante que oigas de fondo sino que cada vez que lo escuchas tengas un regocijo interior que te haga sentir bien... es una maravilla.
ResponderEliminar🧭 El instante donde apunta la brujumatiK
ResponderEliminarMarzo avanza con su paso tranquilo por Aluminé. El verano empieza a despedirse lentamente y el aire de la mañana trae ese aroma a río y madera que sólo se percibe cuando uno se detiene a escuchar el paisaje. Las montañas permanecen en silencio, como viejos guardianes que han visto pasar muchas historias humanas sin alterarse demasiado.
Hoy vuelvo a consultar mi particular brujumatiK.
No es un instrumento hecho de metal ni de agujas imantadas. Es más bien una intuición del espíritu que señala hacia el único lugar donde realmente ocurre la vida: el instante presente.
Mientras preparo el mate y el vapor se eleva en espirales suaves, recuerdo unas palabras de Igor Stravinski que parecen resonar con una claridad especial:
“No vivo ni en el pasado ni en el futuro; estoy afirmado en el presente. No puedo saber qué es lo que ha de traer consigo el día de mañana; puedo tan sólo atenerme a lo que hoy es para mí una certeza.”
Quizás por eso la brujumatiK siempre termina apuntando hacia el mismo punto invisible.
El ahora.
Vivimos rodeados de memorias que tiran hacia atrás y de expectativas que empujan hacia adelante. El pasado nos susurra historias que ya no podemos cambiar, mientras el futuro se disfraza de promesa o de inquietud.
Pero la música… curiosamente… sólo existe en el presente.
Una nota que ya sonó es recuerdo.
Una nota que aún no llega es expectativa.
La verdadera música ocurre en ese instante breve donde el sonido vibra y desaparece.
Tal vez por eso siempre me sentí atraído por esas melodías que algunos llaman New Age. Recuerdo cuando descubrí a Enigma, Vangelis o Kitaro. Más tarde llegaron otros nombres, como Karunesh o aquellas colecciones que parecían abrir pequeñas puertas interiores. No era música para escuchar de fondo; era música para habitar.
Cada vez que sonaba, algo dentro encontraba una calma difícil de explicar.
Y en ese viaje también aparecieron ustedes, los viajeros silenciosos de este blog. Recuerdo un comentario que decía algo muy simple pero muy profundo: que el presente era visitar cada día este espacio para descubrir nuevas músicas.
Cuando leí esas palabras entendí algo importante.
El presente no es sólo un instante en el tiempo.
También es un punto de encuentro.
Un lugar donde diferentes caminos se cruzan sin haberse buscado demasiado. Un blog en el sur del mundo, alguien escuchando desde otra ciudad, otra historia, otro paisaje… y sin embargo conectados por la misma vibración.
Tal vez la brujumatiK del espíritu funcione así.
No nos dice exactamente hacia dónde iremos mañana. No predice los caminos del futuro ni corrige los pasos del pasado. Sólo nos recuerda algo esencial: que este momento, el que estamos viviendo ahora mismo, es el único territorio verdadero donde podemos estar plenamente vivos.
El mate se enfría un poco. El viento vuelve a recorrer los árboles. Y la música —esa viajera invisible— sigue encontrando su camino entre almas que quizás nunca se conozcan, pero que comparten un mismo instante.
Quizás ese sea el verdadero secreto del viaje.
No saber exactamente adónde nos llevará…
pero seguir escuchando con atención el punto preciso donde la vida, como una melodía, está ocurriendo ahora.