Doug Hammer - Celtique (2018)

El álbum "Celtique” de Doug Hammer retrata un día en la vida de un pescador, pero en realidad despliega toda su historia interior, sus silencios y sus mareas emocionales. A lo largo de cuatro años de gestación, esta obra fue tomando forma inspirada en el profundo amor de Hammer por la música celta, así como en los paisajes, culturas y tradiciones que fue descubriendo en su camino. Verdadero artista en toda la extensión de la palabra, Hammer continúa expandiendo sus horizontes creativos. Aunque suele ubicárselo dentro de la “nueva era”, su música trasciende etiquetas. “Celtique” recorre climas que van de lo íntimo a lo épico, de lo sereno a lo vibrante, manteniendo siempre una belleza expresiva cautivadora y memorable.

 

Doug Hammer - Celtique (2018)

01. Celtique (Daybreak)
02. Through the Mist
03. Wandering Path
04. Crumbling Wall
05. Ancient Stones
06. She Beckons
07. To the Sea
08. Wind and Waves
09. Calm Water
10. Safe Harbor
11. Voices of the Past
12. Golden Land
13. Moss and Earth
14. Journey Home
15. Celtique (Twilight)

Duración total: 63:17 min.

Comentarios

  1. “La gratitud pinta pequeños rostros sonrientes en todo lo que toca.”
    Richelle E. Goodrich

    5 Consejos que te ayudaran a mejorar tu estado de ánimo

    Aquí tienes cinco de mis métodos favoritos que te animaran en cuestión de minutos:
    1. Valora más todo lo que tienes.

    Una forma muy efectiva de convertirte en una persona más positiva y poder disfrutar de la vida es simplemente desarrollando el hábito de apreciar más todo lo que tienes.

    Si deseas algunas sugerencias, aquí tienes varias de las cosas que yo agradezco y valoro:

    Mi comida.
    Mi salud.
    Mis amigos y mi familia.
    Tener este blog y la oportunidad que tengo de escribir sobre lo que quiero.
    Todas las personas que me leen.

    Lo gracioso de todo es que si comienzas a apreciar algo en particular, tu atención comienza a saltar rápidamente a otras cosas y empiezas a valorar todo lo que te rodea. Puedes comenzar con la comida que está comiendo en este momento. Luego mueves tu atención al teléfono y aprecia que puedes ponerte en contacto con cualquier persona -y que cualquiera se puede poner en contacto contigo- cuando lo desees. Luego puedes mover tu atención hacia el exterior a través de la ventana y disfrutar del maravilloso sol.

    Intenta hacer esto por dos o tres minutos. Intenta encontrar todas las cosas en ti y en tu mundo que puedas apreciar y por las cuales estas agradecido.

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  2. 🍂 Donde la gratitud enciende la luz invisible

    Esta tarde en Aluminé tiene un brillo especial. El sol de otoño cae suave sobre el paisaje, como si alguien hubiese decidido pintar de dorado cada rincón visible… y también aquellos que solo se perciben con el alma. Me quedo en silencio unos instantes, respirando, sintiendo. Y entonces recuerdo: “La gratitud pinta pequeños rostros sonrientes en todo lo que toca.”

    Y es cierto… hay algo misterioso en agradecer.

    A veces creemos que la vida necesita grandes acontecimientos para ser celebrada, pero aquí, en la quietud patagónica, descubro que basta con mirar distinto. La gratitud no cambia lo que vemos… cambia desde dónde lo vemos. Y en ese leve giro interior, el mundo entero se transforma.

    Miro el mate tibio entre mis manos. Agradezco.
    Escucho el viento suave rozando los árboles. Agradezco.
    Siento el latido constante de mi propio corazón. Agradezco.

    Y casi sin darme cuenta, algo empieza a expandirse. Como si una chispa se encendiera en lo más profundo y, lentamente, iluminara todo lo demás.

    Recuerdo aquellos consejos simples que tantas veces parecen obvios, pero que encierran una sabiduría inmensa: valorar lo que tenemos. No lo grandioso, no lo extraordinario… sino lo esencial. La comida que nos nutre, la salud que nos sostiene, las personas que nos acompañan, este espacio —MusiK EnigmatiK— que se ha convertido en una extensión del alma, y cada uno de ustedes, que del otro lado le dan sentido a este viaje.

    Es curioso… cuando uno comienza a agradecer una sola cosa, la mente parece abrir una puerta secreta. Y entonces aparece otra razón… y otra… y otra más. Como notas musicales que se enlazan en una melodía invisible, creando una sinfonía de sentido.

    Quizás ahí esté el verdadero enigma.

    No en buscar algo nuevo, sino en descubrir lo que siempre estuvo. En permitir que la gratitud actúe como un puente entre lo cotidiano y lo sagrado. Porque cuando agradecemos, lo simple deja de ser simple… y se vuelve infinito.

    Hoy, mientras el sol se inclina lentamente hacia el crepúsculo, siento que este instante es suficiente. No hace falta más. Aquí, ahora, hay vida. Hay belleza. Hay un propósito que no necesita ser explicado, solo sentido.

    Y entonces comprendo algo más profundo aún: la gratitud no solo ilumina lo que tenemos… también revela quiénes somos. Nos recuerda que somos parte de algo mayor, de un entramado invisible donde cada emoción, cada pensamiento y cada gesto vibra y resuena más allá de lo que imaginamos.

    Así, en esta tarde otoñal, dejo que la gratitud me guíe. Como una música suave que no se oye con los oídos, pero que transforma todo a su paso.

    Y en ese estado, casi sin esfuerzo, aparecen pequeñas sonrisas en cada rincón del mundo… incluso en aquellos que antes parecían vacíos.

    Tal vez ahí comienza el verdadero viaje: cuando dejamos de buscar afuera… y empezamos a agradecer adentro.

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