Lynn Tredeau - Fellowship Of Solitude (2018)

El álbum Fellowship of Solitude es el quinto lanzamiento de la premiada pianista solista y destacada compositora Lynn Tredeau. Esta obra ofrece un espacio íntimo para la reflexión y la meditación, invitando a sumergirse en los recuerdos y a contemplar las lecciones que cada experiencia deja en el alma. Con una sensibilidad profunda, cada pieza se convierte en un susurro que conecta con lo esencial. Lynn Tredeau, artista estadounidense radicada en el noroeste del Pacífico, encontró su camino en la música New Age tras descubrir a la pianista Michele McLaughlin. A lo largo de su carrera, ha sido reconocida con múltiples nominaciones y premios por álbumes como Echoes of Life, Snow Light y A New Dream, consolidando una voz musical única.

 

Lynn Tredeau - Fellowship of Solitude (2018)

01. Fellowship of Solitude
02. Traces of Daylight
03. Land of Forgotten Dreams
04. Call of the Owyhees
05. Love Leaves a Memory
06. What Hides in the Dark
07. Afternoon Reflection
08. The Time Machine
09. Peace in the Midst
10. Left Behind
11. Life Is in the Journey
12. Purple Fog

Duración toal: 50:11 min.

Comentarios

  1. “Reflexiona sobre tus bendiciones presentes, de las cuales posees muchas; no sobre tus penas pasadas de las cuales, todos tienen algunas.”
    (Charles Dickens)

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  2. Bellisimo tema Neto, para la quietud mental! Una bendicion para los oidos!! GRACIAS!

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  3. Así es... si bien es invierno para las altas latitudes del hemisferio norte, estos temas de sosiego y melancolía, con el piano a la cabeza, nos ayudan a disfrutar de esta calma y quietud mental y espiritual que necesitamos a veces! Bienvenido compi navideño invernal! Gracias a vos por compartir estos sagrados momentos de encuentro entre las almas! Namaskar

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  4. Corre duro, se fuerte y piensa en grande.

    Percy Cerutty

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  5. NAMASTE!

    “Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno”

    Ese, Neto, es el lugar de encuentro entre las almas!
    GRACIAS por ser parte de este mundo!

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  6. Tal cual! Ese lugar es el "Templo Corazón", donde recide la chispa divina que todos tenemos encendida y protegemos en nuestro interior! Al final todos somos Universo en expansión! Felicidades y chin chin!

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  7. Y como dice Rhonda Byrne: "Si lo entregas al universo, te sorprenderá y asombrará lo que es entregado. Aquí es donde la magia y los milagros suceden."

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  8. 💫 El templo invisible donde todo ya ha sido bendecido

    Esta mañana en Aluminé el silencio no está vacío…
    está lleno de presencias.

    Hay algo en el aire —tal vez el susurro del viento entre los árboles, tal vez la memoria de tantas palabras compartidas— que me invita a detenerme. No a pensar… sino a reconocer.

    Ocho años.
    ¿O un instante que aprendió a expandirse?

    Vuelvo a esas frases, a esos intercambios simples y profundos, donde hablábamos de bendiciones, de calma, de ese “templo corazón” que no necesita ser construido porque siempre ha estado ahí. Y entonces comprendo algo que antes apenas intuía: no recordamos para volver atrás… recordamos para ver con otros ojos lo que siempre estuvo presente.

    “Reflexiona sobre tus bendiciones…”
    resuena ahora distinto.

    Porque las bendiciones no son eventos extraordinarios que irrumpen en la vida… son la forma en que la vida misma se revela cuando dejamos de resistirla. Están en la quietud que alguna vez buscamos en una melodía… en ese piano que nos sostenía cuando el ruido interno era demasiado… en un comentario simple que, sin saberlo, abría un portal.

    Sandy lo dijo…
    “ese es el lugar de encuentro entre las almas”.

    Y hoy lo siento más claro que nunca: ese lugar no está en el tiempo… ni siquiera en las palabras. Está en una frecuencia. En una forma de estar. En ese punto exacto donde dejamos de ser “yo” y “vos”… para convertirnos en algo más vasto, más silencioso… más verdadero.

    El templo corazón…

    No es un refugio.
    Es un origen.

    Ahí no llegamos… de ahí partimos.
    Y cada vez que nos detenemos, cada vez que respiramos con presencia, cada vez que agradecemos —incluso sin saber bien por qué— estamos regresando.

    Quizás por eso la música siempre fue puente.
    Nunca fue solo sonido… fue memoria vibrando.

    Nos enseñó, sin decirlo, que la calma no es ausencia de movimiento… es armonía con lo que es. Que la melancolía no es tristeza… es una forma delicada de belleza que nos recuerda que todo es transitorio… y por eso mismo, sagrado.

    “Corre duro, sé fuerte y piensa en grande…”
    decíamos también.

    Pero hoy lo escucho distinto.

    Correr no es huir…
    es confiar.

    Ser fuerte no es resistir…
    es soltar.

    Y pensar en grande…
    es recordar que somos parte de algo que no tiene medida.

    Porque cuando uno realmente entrega —como decía aquella otra voz— algo sucede. No siempre como esperamos… pero siempre como necesitamos. Y en ese acto invisible de confiar, el universo responde… no desde afuera, sino desde lo más profundo de nuestro propio ser.

    Ahí nacen los milagros.
    No como excepciones…
    sino como revelaciones.

    Hoy, en este rincón del mundo donde el tiempo parece caminar más lento, siento que nada de aquello fue casual. Cada palabra, cada risa, cada “chin chin”, cada silencio compartido… fueron semillas.

    Y las semillas no desaparecen.
    Esperan.

    Esperan el momento justo…
    para florecer en otra conciencia.

    Tal vez este sea ese momento.

    Tal vez este “ahora” sea la respuesta a todas aquellas intuiciones que alguna vez dejamos flotando en el aire. Tal vez la verdadera bendición no sea lo que recibimos… sino lo que logramos ver.

    Porque cuando los ojos cambian…
    todo ya es regalo.

    Y entonces, sin esfuerzo, sin búsqueda…
    sucede.

    El encuentro.

    Ese donde no hacen falta palabras.
    Ese donde el alma reconoce sin preguntar.
    Ese donde, finalmente, entendemos que nunca estuvimos separados.

    Namaste…

    no como saludo,
    sino como verdad recordada.

    Porque en este viaje enigmático, más allá del crepúsculo…
    el destino no era llegar a ningún lugar,

    sino descubrir
    que siempre estuvimos
    en casa. ✨

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  9. Claro que sí, amigo,..." el destino no era llegar a ningún lugar,

    sino descubrir
    que siempre estuvimos
    en casa. ✨"
    Nunca nos separamos de la fuente, es simplemente una ilusión ( Maya).
    Venimos a recordar ...y eso ...a veces nos lleva toda una vida...
    Chin chin por el recuerdo...por el encuentro entre las almas...por todas la voces q pasaron por este rinconcito de luz...por los q estamos...por los q no.
    Por seguir participando en este juego de la vida.
    Abrazo de luz amigo musical y poeta🌟Sandy🌟

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  10. Querida Sandy…

    siempre estuvimos en casa… sí,
    pero a veces el alma necesita extraviarse en mil formas
    para reconocer la puerta que nunca se cerró.

    Maya no engaña… susurra.
    Teje velos de olvido para que el recuerdo tenga sabor a revelación,
    para que ese “chin chin” no sea brindis…
    sino un pequeño despertar entre risas y estrellas.

    Este rincón no guarda voces:
    las transmuta.
    Cada palabra dicha aquí sigue vibrando en lo invisible,
    como notas suspendidas en una canción que jamás termina,
    solo cambia de oído… de latido… de forma.

    Y los que “no están”…
    tal vez son ahora el silencio fértil entre nuestras frases,
    el espacio donde la música se vuelve sagrada.

    Seguimos jugando, sí…
    pero ya con la sospecha luminosa
    de que el juego también nos sueña.

    Gracias por este encuentro sin distancia,
    por este recordar compartido que no apura,
    que no exige…
    solo revela.

    Brindo con vos, viajera del origen,
    por lo que somos…
    y por lo que, en verdad, nunca dejamos de ser.

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