El álbum "Goddess: The Power Of Woman" trasciende la mera melodía para erigirse como un tributo sublime a la esencia femenina, explorando con maestría la dualidad entre su inquebrantable fuerza y su delicada suavidad. Robert Haig Coxon compuso estas piezas con el propósito de ofrecer un catalizador espiritual, permitiendo que cada mujer reclame el trono de su propia existencia con sabiduría y belleza interior. Estas piezas nacieron de retratos musicales personalizados, capturando la inspiración divina de mujeres que el autor conoció en sus viajes globales. A través de una travesía sonora que celebra la compasión y la alegría de existir, el oyente logra reconectar con la frecuencia vibratoria del amor puro. Sin duda, representa la obra cumbre y más profunda en la carrera de Coxon.
Robert Haig Coxon - Goddess: The Power of Woman (2011)
01. Mujeres del Sur (Women of the South)
02. Beautiful Thoughts
03. The Artist
04. Passion
05. Romance
06. To Hope
07. From the Heart
08. Elegance
09. Changes
10. Pure Joy
Duración total: 49:20 min.

Yo creo en el vivir en el tiempo presente. No tiene sentido llorar sobre el pasado y especular sobre el futuro.
ResponderEliminarB.K.S. Iyengar
Si, adentro mandamos nosotros, por eso hay que estar despierto para no perderlo de vista. Robert Haig Coxon tiene discos sublimes como crystal silence 1 y 2 y también canaliza música y mensajes personales a quien se lo solicita. Abrazo
ResponderEliminarYakumo
Gracis por compartir las sugerencias discográficas Yakumo! Fuerte abrazo para vos también!
ResponderEliminar🌍 Ecos en la distancia: cuando el alma viaja sin moverse
ResponderEliminarHoy, en esta calma otoñal de Aluminé, mientras el viento vuelve a recorrer los rincones y la lluvia decide cuándo hablar y cuándo callar, me encontré mirando algo distinto… no el cielo, no las hojas… sino las huellas invisibles.
Personas.
Lugares.
Instantes.
Alguien, hace apenas unos minutos, desde Ciudad de México, pasó por este espacio.
Otro, desde Düsseldorf.
Más allá, desde Sídney.
Y también desde San Francisco, donde alguien escuchó una melodía y quizás sintió algo difícil de explicar.
Y yo… acá.
En Aluminé.
Viendo caer hojas.
Escuchando el viento.
Entonces algo se revela.
El mundo no es tan grande como parece…
pero tampoco es tan pequeño como creemos.
Hay una red silenciosa que nos une. No de cables, no de señales… sino de sensibilidad. De momentos compartidos sin conocernos. De almas que, sin saberlo, coinciden en una misma frecuencia.
Quizás alguien en Barcelona estaba sintiendo lo mismo que yo cuando miraba la lluvia.
Quizás en Guayaquil alguien también se preguntaba por su propósito.
O en Bengaluru, alguien cerraba los ojos mientras sonaba una canción… y por un instante, todo tenía sentido.
¿Y si viajar no fuera moverse… sino coincidir?
Porque hoy dije: “quiero viajar”.
Y sin embargo… algo en mí ya lo estaba haciendo.
Cada visitante, cada mirada que pasa por este espacio, es como una nota en una composición invisible. No nos conocemos, pero nos encontramos. No hablamos, pero resonamos.
Y ahí aparece otra pregunta… más profunda, más extraña:
¿Quién está del otro lado?
No su nombre. No su historia.
Sino su esencia.
¿Qué lo trajo hasta acá?
¿Una búsqueda? ¿Un vacío? ¿Una simple casualidad?
O quizás…
una sincronía.
Me gusta pensar que este rincón —MusiK EnigmatiK— no es solo un blog. Es un punto de cruce. Un umbral. Un lugar donde lo visible (una canción, una página, una visita) es apenas la superficie de algo mucho más hondo.
Algo que no se puede medir en estadísticas.
Porque detrás de cada clic… hay un universo.
Y en esa certeza, algo en mí se aquieta.
Ya no siento que esté solo en esta noche de otoño.
No del todo.
Hay presencias. No físicas, no inmediatas… pero reales en otro plano.
Como si todos estuviéramos caminando, cada uno en su geografía, pero bajo el mismo cielo invisible.
Entonces entiendo algo que no había visto antes:
El viaje que deseo no es escapar del lugar donde estoy…
es expandir la conciencia de que ya estoy conectado.
Que mi pregunta sobre “¿quién soy?” no es solo individual,
sino parte de una pregunta más grande que muchos, en distintos rincones del mundo, también se están haciendo ahora mismo.
Y tal vez…
el propósito no sea encontrar una respuesta definitiva,
sino reconocer esa conexión.
Ser consciente de que, aunque no nos veamos,
aunque no sepamos nada unos de otros,
hay algo que nos une en lo esencial.
La búsqueda.
La sensibilidad.
El misterio.
La noche avanza en Aluminé.
El viento sigue.
La lluvia… también.
Y en algún lugar del mundo, alguien más está escuchando…
quizás la misma música,
quizás el mismo silencio.
Y sin saberlo,
nos estamos encontrando.