Eric Tingstad & Nancy Rumbel - Give and Take (1993)

Con "Give And Take", Eric Tingstad y Nancy Rumbel presentan su séptimo álbum colaborativo. Estos dos rápidos amigos comparten una comunidad de intereses más allá de sus composiciones finamente elaboradas: una participación personal en cuestiones humanitarias y medioambientales, una pasión por la lectura y un buen sentido del humor. Aquí la guitarra clásica de Eric Tingstad y el trabajo de Nancy Rumbel en el oboe, el cuerno inglés y las ocarinas se mezclan para hacer una música que es a la vez cálida, personal y que invita a la introspección. Suaves percusiones saborean este excelente álbum apacible de armonías refinadas y compartidas como es el caso de "The Merced", una joya acústica que cautiva y deleita los oídos.

 

Eric Tingstad & Nancy Rumbel - Give and Take (1993)

01. La Fogata
02. Folklife
03. The Merced
04. Small Town
05. Give and Take
06. A Place Called Hope
07. Path of the Raven
08. Memorial
09. Heart of the Country
10. Jewels in the Crown
11. The Children's Garden

Duración total: 44:38 min.

Comentarios

  1. “La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes.”

    John Lennon, músico inglés

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  2. Cómo puedo escuchar la música?

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  3. Utilizando el reproductor que aparece debajo de cada carátula del disco. Saludo.

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  4. 🎩 El reloj que nunca entendió al alma

    Esta tarde, mientras el invierno abraza a Aluminé y el humo de las chimeneas asciende lentamente hacia un cielo de cristal, vuelvo a tomar entre mis manos la brujumatiK. No es una brújula cualquiera. Desde hace tiempo comprendí que no señala el norte, sino los lugares donde el espíritu todavía tiene algo que aprender.

    La sostengo con cuidado.

    Y, como tantas otras veces, el portal se abre en silencio.

    No hay estruendos. No hay luces cegadoras.

    Solo un cambio casi imperceptible en el aire.

    Entonces el paisaje patagónico comienza a desdibujarse. Los pehuenes quedan atrás, el viento cordillerano se convierte en una brisa húmeda, y el murmullo de los ríos da paso al eco de calles antiguas donde la lluvia parece haber aprendido a conversar con los adoquines.

    La brujumatiK me ha llevado hasta la tierra donde un niño llamado John Lennon aprendió a mirar el mundo con ojos distintos. Aquí, entre barrios obreros, casas de ladrillo, puertos abiertos al mar y cielos frecuentemente cubiertos de nubes, comprendió que la imaginación podía abrir ventanas allí donde otros solo veían paredes.

    Camino despacio.

    Siento que cada esquina guarda una canción que todavía no termina de escribirse.

    Entonces escucho una voz.

    No viene del viento.

    Viene de adentro.

    —¿Sigues haciendo planes, Neto?

    Sonrío.

    Porque conozco esa pregunta.

    —Sí... todavía hago muchos.

    El silencio responde antes que las palabras.

    —¿Y cuántas veces dejaste pasar un instante por estar pensando en el siguiente?

    No encuentro una respuesta inmediata.

    Frente a mí, la ciudad continúa viviendo su rutina. Personas que caminan deprisa, cafés que abren sus puertas, músicos callejeros, viejos pubs donde aún parece resonar el eco de guitarras que cambiaron generaciones enteras.

    Todo continúa.

    Nada espera.

    Y, sin embargo, todo permanece.

    Recuerdo entonces aquella frase que tantas veces hemos leído sin detenernos realmente en ella:

    "La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes."

    Qué misterio tan sencillo.

    Qué verdad tan inmensa.

    Nos esforzamos por organizar el mañana mientras el universo insiste en regalarnos el ahora.

    Planeamos encuentros y dejamos escapar abrazos.

    Diseñamos futuros perfectos mientras el presente golpea suavemente la puerta esperando ser recibido.

    La voz vuelve a hablar.

    —¿Sabes por qué el tiempo parece correr más rápido cuando envejecemos?

    —No...

    —Porque dejamos de mirar.

    Bajo la vista.

    La brujumatiK sigue brillando entre mis manos.

    Comprendo que nunca fue un instrumento para viajar entre lugares.

    Siempre fue un puente entre estados de conciencia.

    Entonces el portal vuelve a mostrarme Aluminé.

    Las montañas nevadas.

    Los bosques de pehuenes.

    El humo elevándose desde las casas.

    El calor silencioso de la estufa hogar.

    Y descubro algo que no había visto antes.

    No existe distancia entre la Patagonia y aquella tierra inglesa cuando el espíritu aprende a escuchar.

    Los paisajes cambian.

    Las culturas enriquecen.

    Las tradiciones enseñan.

    Pero el corazón humano sigue haciéndose las mismas preguntas desde hace siglos.

    ¿Quién soy?

    ¿Qué estoy buscando?

    ¿Por qué corro tanto?

    Mientras regreso, siento que el invierno patagónico ya no es solamente una estación.

    Es un maestro.

    Así como aquellos cielos grises que vieron crecer a John Lennon también lo fueron.

    Cada geografía posee un idioma secreto.

    La Patagonia habla con el viento.

    Aquella tierra habla con la lluvia.

    Ambas, sin embargo, pronuncian exactamente el mismo mensaje para quien sabe escuchar.

    —Vive este instante.

    Porque el siguiente todavía no existe.

    Y el anterior ya aprendió a despedirse.

    Guardo nuevamente la brujumatiK.

    El portal se cierra con la misma discreción con la que se había abierto.

    Las brasas continúan danzando frente a mí.

    Afuera, el crepúsculo comienza a abrazar las montañas.

    Y comprendo que el mayor viaje nunca consistió en atravesar océanos ni continentes.

    Consistió en aprender que el espíritu siempre habita el único lugar donde la vida sucede de verdad.

    Este instante.

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  5. Este aliento.

    Este milagro silencioso que, mientras hacemos planes, continúa escribiendo nuestra historia más allá del crepúsculo.

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