En esta colección de Enya titulada "A Box Of Dreams (Una Caja de Sueños)", la separación temática de las canciones es ingeniosa, porque en realidad son 3 CD muy diferentes, pero cada uno coincide con un estado de ánimo distinto. Cada CD fluye de principio a fin de una manera natural. Este conjunto incluye casi todas las canciones de sus tres primeros trabajos. Estrellas", contiene una selección de sus himnos más importantes, con canciones ciertamente hermosas. La canción "Marble Halls (Salones de marmol)", extraída de su CD "Shepherd Moons (Lunas Pastoras)", es una de las favoritas y es bastante irresistible en su encanto. Conmueve hasta las lágrimas cada vez que se escucha. Ideal para cuando la noche cae y la luz del día se desvanece...
Enya - A Box of Dreams: Stars (1997)
01. Evening Falls
02. Paint The Sky With Stars
03. Angeles
04. Athair Ar Neamh
05. La Soñadora
06. Aldebaran
07. Deireadh An Tuath
08. Eclipse
09. Exile
10. On Your Shore
11. Evacuee
12. Marble Halls
13. Hope Has A Place
14. The Sun In The Stream
15. Na Laetha Geal M'óige
16. Smaointe...
Duración total: 59:28 min.

Seguimos actualizando el blog y escucharemos este himno de Enya cuando llega la noche y la luz del día se desvanece...
ResponderEliminarMientras tanto está comenzando la aurora por acá... y disfrutando de una mañana dominguera bien de otoño... con un poco de viento que hace desprender a las hojas de los árboles y unas tímidas gotas de lluvia que las va limpiando...
Seguimos con más música, más mensajes de Milenium y las enseñanzas de Merlín por el Sendero del Mago!
Que tengamos todos un buen domingo y que alguna vez instauren el día osvaldo! jijijiji
Namaskar!
Asumir un gran número de papeles nos parece una forma de ampliar nuestra experiencia. Una mujer que se limita a ser madre podría sentirse abrumada por la vida. En nuestra sociedad, ser “completos” significa representar tantos papeles como sea posible. Pero el mago no ve la situación de esa manera. Para él, ser completo significa liberarse de todos los papeles. “Soy un espíritu libre reducido a la apariencia de este pequeño cuerpo”, diría Merlín. “Podemos tapar el Sol con un dedo, ¿pero acaso su luz no llena todo el cielo?”
ResponderEliminarDejar de representar papeles no es fácil; sin embargo, para entrar en el mundo del mago es necesario prescindir de los papeles que jugamos. ¿Cuál es, entonces, la experiencia de estar totalmente liberados de los papeles? En realidad es bastante simple. Cuando despertamos en las mañanas, hay un instante antes de comenzar a pensar en las cosas del día, un momento para sentirnos despiertos sin ningún pensamiento en la mente. Somos apenas nosotros mismos, en un estado de consciencia simple. Esta experiencia de simplicidad se repite a intervalos durante el día, pero son pocas las personas que toman nota, porque estamos acostumbrados a identificarnos con el proceso de pensamiento, el cual también tiene lugar durante todo el día. Sin embargo, en realidad no somos lo que pensamos.
Quizás le resulte difícil creer esto, pero los pensamientos que pasan por su cabeza no son suyos — le pertenecen al nombre, a los papeles que usted representa. Si usted es una mujer que piensa en su hijo, en cómo le va en la escuela, en qué prepararle para la cena, etc., no es usted la que tiene esos pensamientos. Es la madre. Cuando en mi consulta pienso en los diagnósticos, las fórmulas y demás, es el médico el que está pensando. Los papeles de madre y médico son útiles, claro está, pero llega el momento en que terminan y entonces todos debemos confrontar el enigma de quién somos — enigma que jamás desciframos, independientemente de cuán bien hayamos representado nuestros papeles.
Sin embargo, si usted lo desea, puede trascender el nivel de los papeles en un segundo. Mientras lee, dirija su atención a quien está leyendo. O mientras escucha música, dirija su atención a quien está escuchando. O si ve un arco iris, trate de ver a quien lo está mirando. En todos los casos sentirá inmediatamente una consciencia alerta, despierta, desprendida, silenciosa y, no obstante, intensamente viva. ¿Qué es lo que usted ha hecho en realidad? Ha interrumpido el acto de la observación para vislumbrar al observador. Esta maniobra arroja una luz sobre la certeza absoluta de la existencia, porque más allá de la observación está el observador inmodificable. Este observador es el factor sin tiempo presente en todas las experiencias limitadas por el tiempo; este observador es usted.
La idea de existir fuera del tiempo puede ser atemorizante para quien se identifica fuertemente con el papel que representa. Es enorme el número de personas que se sienten devastadas cuando pierden el empleo, cuando los hijos crecen y se van, cuando fallece su cónyuge amado. Su sentido del yo’ está tan ligado a los nombres, los rótulos y los papeles, que no han dedicado tiempo para averiguar quiénes son en realidad.
El hecho de ser totalmente humanos nos hace reales. Pero la realidad no se puede definir, sólo se puede experimentar. Manténgase alerta a esos breves momentos durante el día cuando experimenta su yo fundamental detrás de una respiración, un sentimiento, una sensación. Antes de saltar de la cama mañana, trate de capturar esa fugaz insinuación del ser puro y simple, antes de que la mente comience a conversar. Ese estado quieto, silencioso, sin nombre, es muy gratificante. No es afectado por el pensamiento, la conversación o la acción. Es el castillo cuyos muros inexpugnables protegen la bóveda donde se encuentra el verdadero tesoro de la vida.
Precioso tema...de ensueño..... Enya...maravillosa voz.... muy propicio este tema para un dia de otoño en la ciudad ...con una suave llovizna....nos lleva a soñar.....y a reflexionar junto a nuestro mago interior “Soy un espíritu libre reducido a la apariencia de este pequeño cuerpo”, diría Merlín.
ResponderEliminarI dreamt I dwelt in marble halls
With vassels and serfs at my side,
And of all who assembled within those walls
That I was the hope and the pride.
I had riches all too great to count
And a high ancestral name.
But I also dreamt which pleased me most
That you loved me still the same,
That you loved me
You loved me still the same,
That you loved me
You loved me still the same.
I dreamt that suitors sought my hand,
That knights upon bended knee
And with vows no maidens heart could withstand,
They plesged their faith to me.
And I dreamt that one of that noble host
Came forth my hand to claim.
But I also dreamt which charmed me most
That you loved me still the same
That you loved me
You loved me still the same,
That you loved me
You loved me still the same.
Halls de mármol
Soñé que vivía en salones de mármol
con vasallos y sirvientes a mi lado,
y de todos los que se congregaban dentro de esas paredes
yo era la esperanza y el orgullo.
Tenía inmensas riquezas para contar
y un alto nombre ancestral.
Pero también soñé que lo que más me gustaba
que tu me amaras todavía igual,
que tu me amaras
tu me amaras todavía igual,
que tu me amaras
tu me amaras todavía igual.
Soñé que pretendientes solicitaban mi mano,
caballeros con rodilla en tierra
y con promesas que ningún corazón de doncella podría resistir,
brindaban su lealtad hacia mí.
Y soñé que uno de estos nobles huéspedes
se adelantó para pedir mi mano.
Pero también soñé que lo que más me encantaba
que tu me amaras todavía igual
que tu me amaras
tu me amaras todavía igual,
que tu me amaras
tu me amaras todavía igual.
ღ.¨´`'*°..ღ¨´`'*°.¸ღ.¨´`'*°..ღ¨´`'*°.Mensaje 13 de Mileniumღ.¨´`'*°..ღ¨´`'*°.¸ღ.¨´`'*°..ღ¨´`'*°.
ResponderEliminar*°•.•.¸ღ¸☆´ ¸.✿´´¯`•.¸¸. ི"Cuando pasen en mí los años, y en apariencia ya no sea el mismo, y me vuelva torpe en mis movimientos, tenme paciencia, recuerda las horas que pasé enseñándote a hacer las mismas cosas que hoy, ya no puedo resolver solo.
Cuando me veas perdido frente a toda la tecnología que me cuesta tanto entender, dedícame tu tiempo, recuerda que fui yo quien te enseñó las cosas más simples para enfrentar la vida.
Si te repito las mismas historias, aunque ya sepas el final, escúchame.
Cuando eras chico, tuve que contarte cientos de veces el mismo cuento para que te durmieras.
Y si mientras conversamos me olvido de lo que estamos hablando, dame tiempo para recordar, y si no puedo hacerlo, comprende que tal vez no es importante lo que conversamos, sino que para mí lo importante es que me escuches, y estar juntos.
Cuando me fallen mis piernas, dame tu mano para apoyarme como yo lo hice cuando comenzaste a dar tus primeros pasos.
Dame tu cariño, compréndeme y apóyame, como yo lo hice desde el momento en que naciste.
Siempre quise lo mejor para ti, y sé como tú me quisiste y me admiraste.
Hoy soy yo quien está orgulloso al ver cómo enfrentas la vida, al ver quién eres.
Cuando pasen en mí los años...
así como te he acompañado yo, acompáñame tú hacia donde me lleva el camino.
Cuando pasen en mí los años, sigamos caminando juntos."
Es un mensaje de Milenium...para hacernos mejor.*°•.•.¸ღ¸☆´ ¸.✿´´¯`•.¸¸. ི
Hermosa canción de Enya... ja, jamás supe de que se trataba la canción hasta el día de hoy! Me gustó aún más! y me transporté a la época de Arturo y Merlín! Gracias Sandy por la letra y por la transcripción de Milenium!
ResponderEliminarCuantos regalos trae este día para los que saben vivir... seamos felices!
"Somos espíritu libre encadenados a este mundanal ruido, pero a través de esta música podemos volar!"
🌫️ El observador detrás del sueño
ResponderEliminarEsta mañana de domingo tiene algo antiguo. El otoño se desliza con su viento leve, desprendiendo hojas que caen como pensamientos que ya cumplieron su ciclo. Una llovizna tímida limpia el aire, y mientras suena la voz de Enya llenando la habitación, siento que el día no comienza afuera… sino adentro.
“I dreamt I dwelt in marble halls…”. Los salones de mármol, los nombres ancestrales, los caballeros de rodillas… todo eso parece tan real mientras dura el sueño. Tan importante. Tan solemne. Y, sin embargo, lo más valioso en ese canto no son las riquezas ni el orgullo, sino esa frase que insiste como un latido: que tú me amaras todavía igual.
Ahí comprendí algo.
Pasamos la vida habitando salones de mármol invisibles: el rol de madre, de hijo, de profesional, de guía, de aprendiz. Nos vestimos con títulos y expectativas. Defendemos nombres. Sostenemos historias. Y a veces creemos que somos eso.
Pero esta mañana, entre hojas que caen y música que parece venir de otro tiempo, escucho la voz del mago —como si fuera un susurro de Merlín atravesando la bruma— recordándome: “Soy un espíritu libre reducido a la apariencia de este pequeño cuerpo.”
¿Y si todo esto fuera apenas un papel?
¿Y si los pensamientos que cruzan mi mente no fueran “yo”, sino el personaje que represento?
Hay un instante al despertar —antes de que el mundo reclame mi nombre— en el que no soy nadie en particular. No soy historia, ni función, ni memoria. Soy apenas presencia. Una consciencia alerta, silenciosa, viva.
Ese instante es el verdadero castillo.
El mensaje que hoy resuena —como aquellos de Milenium que nos invitan a ser mejores— no habla solo de paciencia con los años que pasan. Habla de algo más profundo: de recordar quiénes somos cuando los años desdibujan nuestros papeles. Cuando la tecnología nos supera. Cuando el cuerpo se vuelve más lento. Cuando los hijos crecen y los escenarios cambian.
Si me identifico únicamente con el rol, el tiempo me despoja.
Pero si descubro al observador detrás del rol, nada puede quitarme lo que soy.
Intento ahora mismo el ejercicio: mientras escucho la música, dirijo la atención hacia quien escucha. Hay un silencio detrás del sonido. Una quietud detrás del pensamiento. Algo que no envejece, que no se altera, que no necesita mármol ni aplausos.
Eso soy.
Y entonces comprendo que la verdadera libertad no consiste en tener muchos papeles, sino en poder dejarlos caer como hojas en otoño. Usarlos cuando son necesarios. Soltarlos cuando ya no.
Quizás por eso la música nos hace volar. Porque, por unos minutos, dejamos de ser el personaje y nos convertimos en pura experiencia. Espíritu sin etiqueta. Presencia sin historia.
“Somos espíritu libre encadenados a este mundanal ruido”, leí alguna vez. Y sin embargo, basta un segundo de consciencia para que la cadena se vuelva ilusión.
Hoy el día trae regalos invisibles. El viento limpia los árboles. La lluvia pule la ciudad. La voz de Enya abre portales internos. Y yo, en medio de todo, descubro que no soy los salones de mármol ni las promesas susurradas.
Soy quien sueña.
Soy quien escucha.
Soy quien observa.
Y más allá del tiempo, más allá de los nombres, más allá de los años que algún día pasarán en mí… permanece intacto ese núcleo silencioso que no necesita ser amado por lo que aparenta, porque ya es completo.
Que tengamos un buen domingo.
Que sepamos vivirlo.
Y que, aunque representemos mil papeles, nunca olvidemos al actor eterno que habita detrás del telón.
Namaskar.