Donald S Harriss sigue siendo un innovador en la música New Age aún hoy en día, después de haber lanzado varios álbumes en las últimas décadas. Mezclando magistralmente pianos y sintetizadores, Donald S Harriss crea paisajes sonoros etéreos, a veces espaciales que proporcionan el telón de fondo para las melodías que nos arrullan en un estado de relajación alegre. En el álbum "Abacus Moon", Donald S Harriss crea nuevas combinaciones con instrumentos musicales convencionales. "Abacus Moon" presenta la combinación de instrumentación acústica y sintetizada, con sus cálidas y alegres melodías, lo que da cuenta de su éxito. Esta es una brillante combinación de sensibilidad pop con diseños de sonido imaginativos.
Donald S Harriss - Abacus Moon (1989)
01. Crystal Canyons
02. Inventions
03. Cloud 7
04. Porcelain Sky
05. The Alchemist
06. Southern Lights
07. Sea Of Storms
08. Escapade
09. Abacus Moon
Duración total: 44:43 min.

Qué precioso tema "cielo de porcelana" y da esa sensación de suavidad al escucharlos....al pianito alegre y los sintetizadores ...me encantó!
ResponderEliminarGracias Neto por compartirlo!
Namaste!
Este es un tema que sonaba en la radio, allá por fines del 89 y principios de los 90, en el programa "The Clock and the Moon" y cuando lo escuché la otra noche estrellada me hizo acordar las noches de verano de esas épocas! ...y ahora nos acompañará en estas noches de verano por esta parte!
ResponderEliminarY seguimos compartiendo los últimos mensajes de este año 2013 que ya se va terminando con lo mejor del año! El año próximo ya vendrán los mensajes hablados con música!
"Si no te aceptas a ti mismo... ¿Cómo vas a tolerar a los demás?"
Este es el momento enigmatíco en la Isla bajo el cielo de porcelana... y comparto una poesía que viene al caso:
ResponderEliminar"Música porque sí, música vana
como la vana música del grillo;
mi corazón eglógico y sencillo
se ha despertado grillo esta mañana.
¿Es este cielo azul de porcelana?
¿Es una copa de oro el espinillo?
¿O es que en mi nueva condición de grillo
veo todo a lo grillo esta mañana?
¡Qué bien suena la flauta de la rana!
Pero no es son de flauta: en un platillo
de vibrante cristal de a dos desgrana
gotas de agua sonora. ¡Qué sencillo
es a quien tiene el corazón de grillo
interpretar la vida esta mañana!
Fuente (s):
Conrado Nalé Roxlo -poeta argentino 1898 - 1971 de su primer libro "El Grillo" 1923
🦅🌌 El Rey y el vuelo invisible del espíritu
ResponderEliminarHay historias que no se leen…
se recuerdan.
Como si hubieran estado siempre ahí,
escondidas en algún rincón del alma,
esperando el momento exacto para despertar.
Así ocurre con El rey: aventuras de un cóndor neuquino.
No es solo la travesía de un cóndor.
Es el eco de una pregunta antigua:
¿qué significa realmente elevarse?
El cóndor —ese guardián silencioso de las alturas— no lucha contra el viento.
No lo domina.
No lo somete.
Se entrega.
Y en esa entrega hay un misterio que el ser humano ha olvidado:
el poder de confiar en lo invisible.
Vivimos aferrados a lo concreto,
a lo que se puede tocar, medir, asegurar.
Pero el verdadero vuelo…
ese que transforma…
no ocurre en lo visible.
Ocurre adentro.
El Rey no se convierte en Rey por imponerse,
sino por comprender.
Comprender que el viento no es enemigo,
que la caída no siempre es derrota,
que el vacío no es ausencia…
sino posibilidad.
¿Cuántas veces, como ese cóndor joven,
nos encontramos al borde de un abismo?
Ese instante donde todo tiembla:
las certezas, los miedos, las estructuras.
Y sin embargo, hay algo —una voz suave, casi imperceptible—
que nos llama a saltar.
No por impulso.
No por inconsciencia.
Sino porque en lo profundo sabemos
que quedarnos también es una forma de caer.
En la cosmovisión de los pueblos andinos, el cóndor no es solo un ave.
Es un puente.
Un mensajero entre lo terrenal y lo sagrado.
Entre lo que somos…
y lo que podríamos llegar a ser.
Quizás por eso esta historia resuena más allá de sus páginas.
Porque no habla de alas físicas,
sino de esas otras alas que todos llevamos,
aunque a veces olvidemos desplegarlas.
El viento, en este relato, es más que aire en movimiento.
Es destino.
Es incertidumbre.
Es vida en su estado más puro: cambiante, indomable, real.
Y el cóndor, al dejarse llevar por él,
nos enseña una lección incómoda pero luminosa:
no todo debe ser controlado para ser vivido.
Hay una sabiduría en la altura.
No la que se mide en metros,
sino la que se alcanza cuando soltamos el peso innecesario.
Creencias rígidas.
Miedos heredados.
Apegos que ya no nutren.
Porque volar no es solo subir.
Es también desprenderse.
En ese viaje silencioso del Rey,
hay un espejo.
Uno que no muestra el rostro,
sino el estado del espíritu.
Y la pregunta vuelve, insistente, inevitable:
¿qué tan dispuestos estamos a confiar en nuestra propia corriente?
Tal vez el mensaje más profundo de esta historia
no esté en el vuelo mismo,
sino en el instante previo.
Ese momento sagrado donde todo se detiene.
Donde el miedo y el deseo se encuentran.
Donde el alma reconoce su propia inmensidad…
aunque el cuerpo aún dude.
Ahí…
justo ahí…
nace el verdadero Rey.
No en el cielo.
Sino en la decisión.
🌒✨
Para quienes se animan a mirar más allá del crepúsculo,
esta historia no termina.
Se transforma.
Se vuelve experiencia,
susurro,
camino.
Y quizás, en alguna tarde de viento en el sur,
cuando el cielo se abra y el silencio lo diga todo,
puedas sentirlo.
No como una idea.
No como un recuerdo.
Sino como una certeza suave y profunda:
que dentro tuyo…
también habita un Rey.
Uno que no busca dominar el mundo,
sino aprender a volarlo.