Amethystium es un proyecto musical con el objetivo de crear y explorar mundos imaginarios emotivos en el sonido creado por el artista noruego Øystein Ramfjord. El álbum "Isabliss" es la banda sonora de un viaje entre la luz y la oscuridad, la humanidad y la fantasía. Una fusión de ensueño de música electrónica ambiental, del mundo y neoclásico. Su música camina sobre una cuerda floja entre la felicidad y la tristeza, que nos llevará en un escape emotivo de lo común. La producción "Isabliss" es una maravillosa evolución del sonido del pasado, mientras que mantiene gran parte de su espíritu. En el álbum se destaca la canción "Treasure (Tesoro)" que retrata a la perfección el estado de ánimo oscuro, gris, pero también fascinante e hipnotizante.
Amethystium - Isabliss (2008)
01. A Small Adventure
02. La Pluie
03. Treasure
04. Unbounded
05. Anthemoessa
06. Automne
07. Strangely Beautiful
08. Frosty Morning Bliss
09. Silken Twine
10. Dreamlike Insomnia
11. Elegy
Duración total: 53:35 min.

Por fin le tocó el turno a este proyecto de música New Age de la mano del noruego Øystein Ramfjord. Excelente!
ResponderEliminarMe gusta este tema y luego de varias sugerencias por fin vió la luz en el blog, tiene ritmo y mucha energía, bravo por quien lo recomendó porque la verdad vale escucharlo y disfrutarlo
ResponderEliminarAsi es Gloria, un excelente proyecto de Øystein es Amethystium! Este es un tema seleccionado de su último álbum, aunque sacó un EP el año pasado con 4 temas, pero los CD anteriores están más buenos aún. Ya seguiremos compartiendo de este grupo y gracias por comentar que te gustó!
ResponderEliminargracias por publicarlo tenia que estar en este blog
ResponderEliminarque es la combinacion perfecta entre música y magia al igual que Neto soy también un gran conocedor de este tipo de música y mi colección es un verdadero tesoro que quiero compartir poco a poco con todos ustedes es por eso que hace poco cree un canal en youtube recopilando esta exquisita y deleitante musica que complementaria este grandioso blog ;sin mas les dejo mi canal:
http://www.youtube.com/channel/UCicQnxzcBKterlXT6mFFH0A
cada domingo subire mas mezclas espero que les gusten.
Gracias a vos Hermusical por recomendar tan impresionante proyecto que es Amethystium!
ResponderEliminarYa estamos escuchando tu canal de música y tu primera mezcla... buen comienzo!
Felicitaciones!
Hi guys found this acapella what do u think is it a good choice for my music projects?
ResponderEliminarhttps://www.lucidsamples.com/free-sample-packs/237-free-vocals-samples-loops.html
Thank you NigjtBeats!
ResponderEliminar🍂 Ecos que no se apagan bajo la garúa
ResponderEliminarLa madrugada en Aluminé tiene algo de sagrado cuando el otoño ya se ha instalado sin pedir permiso. Es ese frío que no lastima, pero sí despierta. Esa oscuridad espesa que no asusta, sino que envuelve. Y la garúa… siempre la garúa, cayendo suave sobre el tejado como si el cielo recordara algo que nosotros estamos a punto de olvidar.
Estoy acá, mate en mano, antes de que el primer rastro de luz se atreva a romper el horizonte. Y en este silencio apenas interrumpido por el agua y algún crujido lejano, aparecen voces.
No voces presentes… sino ecos.
Pienso en esa frase que quedó flotando en mi interior: “La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos.” Y de repente, todo cobra otra dimensión. Porque no se trata solo de recordar nombres o rostros. Se trata de algo más sutil, más profundo… casi imperceptible.
Como la música.
Hace años, en este mismo espacio virtual que se volvió refugio —MusiK EnigmatiK—, quedaron palabras sembradas. Comentarios simples, espontáneos, escritos sin saber que el tiempo los convertiría en pequeñas cápsulas de eternidad. Voces de otros momentos, de otras versiones de nosotros mismos.
Y sin embargo… siguen vivos.
Cada “gracias”, cada recomendación, cada entusiasmo compartido por descubrir un sonido nuevo… todo eso no desapareció. Se transformó. Se volvió parte de una memoria colectiva que late en silencio, como esas melodías que uno no escucha todos los días, pero que cuando vuelven… lo atraviesan entero.
Recuerdo aquella emoción al compartir proyectos como Amethystium. Esa sensación de haber encontrado algo que no solo se escucha, sino que se habita. “Isabliss”… incluso el nombre parece un susurro entre dos mundos. Luz y sombra, alegría y nostalgia… como esta madrugada.
Como la vida misma.
Y ahí es donde todo se entrelaza.
Porque así como esas composiciones caminan en equilibrio entre opuestos, también lo hacen los recuerdos. No son completamente luminosos ni completamente oscuros. Tienen esa cualidad extraña de doler y reconfortar al mismo tiempo. De hacernos sentir presencia en la ausencia.
Me doy cuenta de que las personas no se van del todo. Cambian de forma.
Pasan a ser música.
A ser palabras guardadas.
A ser momentos que, de repente, vuelven sin aviso.
Como ahora.
Leo aquellos comentarios viejos y no son solo texto. Son fragmentos de vida. Son instantes donde alguien, en algún lugar, sintió lo mismo que yo siento ahora: esa necesidad de compartir lo intangible. De decir “escuchá esto”, como quien dice “sentí esto conmigo”.
Y eso… eso es una forma de eternidad.
La garúa sigue cayendo. El mate ya está casi lavado, pero igual lo sigo cebando, como si el ritual en sí fuera más importante que el sabor. Afuera, el mundo todavía duerme. Pero acá adentro, algo está despierto.
Algo que entiende que la memoria no es un archivo muerto, sino un territorio vivo.
Que cada sonido que alguna vez nos tocó sigue vibrando en alguna parte.
Que cada palabra escrita con intención deja una huella invisible.
Que cada persona que pasó por nuestra vida sigue habitándonos de maneras que no siempre comprendemos.
Quizás por eso la música como la de aquel proyecto noruego resuena tanto. Porque no busca respuestas, sino estados. No cuenta historias lineales, sino que abre portales. Y en esos portales… aparecen ellos.
Los que ya no están como antes.
Pero están.
En una melodía que se desliza como neblina.
En un comentario olvidado que vuelve a leerse.
En una emoción que no tiene fecha, pero sí profundidad.
Y entonces lo entiendo, acá, en esta madrugada otoñal de Aluminé:
No hay despedidas definitivas.
Solo transformaciones.
La vida continúa en formas que no siempre vemos, pero sí sentimos. Como esta lluvia tenue que parece insignificante, pero empapa todo lentamente. Como esa canción que no suena, pero igual vibra en el aire.
Como los ecos.
Esos que no se apagan.
Esos que, de alguna manera misteriosa, siguen escribiendo con nosotros… incluso ahora.