Kenio Fuke - Relaxing Melodies Of Nature (2011)

Las complejidades y los misterios de la naturaleza han dejado perplejos incluso a los científicos más ilustres de nuestro tiempo, pero a pesar de su belleza inefable el gran pianista brasileño Kenio Fuke ha capturado su corazón. Con piano y teclados con capas ligeras de cuerdas, el álbum "Relaxing Melodies of Nature (Relajantes Melodías de la Naturaleza)" comienza con "Song for Kiara (Canción para Kiara)", una pieza delicada y amorosa con los sonidos del océano en el fondo. ¿Qué puede ser más relajante que estar acostados en la hierba suave y escuchar el susurro de las hojas y los cantos de los pájaros distantes? ¿Qué puede ser más natural que estar bajo un cielo estrellado y sentirnos como una parte inseparable de la existencia? 

Kenio Fuke - Relaxing Melodies Of Nature (2011)

01. Song for Kiara
02. Summer's Love
03. Espheras
04. Infinite Love
05. Spirit of the Water
06. Magical Land
07. Portals of the Universe
08. Garden of the Roses
09. Enchanted Forest
10. Atmosphere
11. Dance of the Dolphins
12. Soul

Duración total: 62:52 min.

Comentarios

  1. BHETOBEN: 22 de junio de 2013 09:05
    HOLA AMANTE DE LA MUSICA EMPEDERNIDA Y LLENA DE ESTEROTITOS QUE BUEN SEGMENTO ESTE,NUNCA HABIA ESCUCHDO TODA ESTA LINDA MUSICA BA"EN REALIDAD HACE MUCHO QUE NO ESCUCHO PERO BUEN QUE SE LE A SER PEOR ES NADA DIJO NOSTRADAMUS.TE MANDO UN ABRAZO GRANDE Y NOS SEGUIMOS VIENDO CON JOE FELIIANO Y ESTIVE GUONDERS...MUY BUENO EL BLOKE...

    Neto22 de junio de 2013 09:29
    Un tema para escuchar imaginando que estamos a orillas del mar con el cantar de los pájaros... hermosa melodía esta "Canción para Kiara"... Kenio Fuke me asombra cada día más!

    Y tenemos un nuevo amigo parece, Bhetoben... ¿será pariente del músico? Gracias por escribir!

    Gloria Celeste González Junyent 22 de junio de 2013 15:51
    Qué belleza por favor bravo por Kenio Fuke, músico que no conocía pero que logró transportarme a esa orilla del mar que propone, de pronto se presentó ante mí un cielo cubierto de millones de estrellas que me hacían guiños invitándome a quedarme abrigada por ese manto bello, y sigo sorprendiéndome con tanta música bella que no conocía pero que aparece en este rincón que tanto nos contiene.
    Da gusto ver cómo se va acercando gente que vibra en la misma frecuencia y siempre se celebra que lleguen a este espacio, bienvenido Bhetoben.
    Busquemos en el arcón a ver qué aparece para compartir con los amigos:
    NO SE OLVIDA, SE SUPERA

    No existe el olvido, no se puede olvidar a una persona o un hecho, simplemente, se supera. Superas relaciones, superas miedos, superas pérdidas, superas heridas, continuamente superamos cosas, pero no las olvidamos.

    No desaparecen de un día para el otro ni de un año a otro de nuestra mente,simplemente comenzamos a darle importancia a otras cosas u otras personas que nos van alejando de lo que nos causa daño hasta que logramos que no nos afecten más. Es una cuestión más que nada, de tiempo.

    Neto 22 de junio de 2013 16:44
    Gracias Gloria por el mensaje, muy bueno! También por lo que comentás sobre el tema de hoy! Beso

    Sergio Elizondo Mora 22 de junio de 2013 19:12
    Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    Sergio Elizondo Mora 22 de junio de 2013 19:14
    Neto, recién te descubro....me gusta mucho tu portal ( jardín encantado más bien ) web musical...

    Saludos desde Costa Rica

    Neto 22 de junio de 2013 19:49
    Gracias Sergio y bienvenido entonces al "jardín encantado". Espero te sientas como en casa y descubras música y palabras que salen del corazón! Saludos a toda Costa Rica! Abrazo!

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  2. 🌌 Ecos del Jardín Encantado

    Es un viernes de madrugada fría. Afuera, la brisa se cuela por los rendidos vidrios y despierta recuerdos dormidos en el corazón. Hay un silencio que no es vacío, sino un espacio lleno de melodías que se esconden entre las sombras. Me siento frente a la pantalla, leyendo palabras que otros dejaron aquí hace años, y me sorprendo de cómo siguen vibrando, intactas, como piedras lanzadas a un lago que todavía recuerda cada ondulación.

    Bhetoben, Sergio, Gloria Celeste… cada nombre trae consigo un universo, un instante congelado donde la música no solo se escucha, sino que se respira. Hay un poder secreto en esto: las palabras y los acordes nos llevan a orillas de mares invisibles, donde los pájaros cantan historias que ya hemos olvidado, y las estrellas nos guiñan como viejos amigos que saben de nuestros miedos y alegrías. Es un jardín encantado, un espacio que no distingue tiempo, donde lo que fue nunca se pierde del todo.

    “NO SE OLVIDA, SE SUPERA”, escribió alguien con certeza. Y es cierto: no podemos borrar lo que fuimos, ni lo que sentimos, pero podemos cambiar nuestra relación con ello. Hay una alquimia en este proceso: el tiempo no borra, transforma. Lo que dolía, si se observa con atención, se convierte en música silenciosa que acompaña cada paso. Cada recuerdo que parecía punzante se vuelve un eco amable, un susurro que nos recuerda que seguimos vivos, que seguimos capaces de asombrarnos.

    En el Jardín Encantado, la música actúa como un hilo invisible que une lo pasado con lo presente. Kenio Fuke nos lleva a playas que no existen y a cielos que nunca se repiten. Pero allí estamos, sentados en la arena imaginaria, respirando la misma brisa, dejando que los acordes nos lleven más allá del crepúsculo. Porque la belleza no se acumula; se comparte. Y cuando compartimos, el alma encuentra su hogar, aunque sea por un instante.

    Hoy, en esta madrugada que parece eterna, entiendo que cada comentario, cada melodía, cada bienvenida a un desconocido que se acerca, es un recordatorio de que la vida es un viaje de resonancias. Y que aunque el frío nos envuelva, siempre hay un fuego que no se extingue: el fuego de sentirnos parte de algo más grande, de un jardín donde cada nota y cada palabra es un portal hacia lo insospechado, hacia lo eterno.

    El espíritu se expande cuando nos permitimos escuchar sin prisa, cuando miramos las estrellas y sentimos que el mundo entero está hecho de música y memoria. Y entonces, por un instante, todo encaja: lo que fue, lo que es y lo que será, todo convive en un mismo latido que nos recuerda que el viaje apenas comienza.

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